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¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?

Un libro que aborda todo lo que necesitas saber sobre la menopausia

  • ¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?
    / Editorial Planeta

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07 de febrero de 2018. 19:26h

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Gema Lendoiro Madrid. 10/2/2018

Las periodistas Charo Izquierdo y Laura Ruiz de Galarreta se unen para escribir el libro más completo y actualizado sobre la menopausia con el sugerente nombre ¿Soy yo o aquí hace mucho calor? Ed. Planeta síntomas, remedios y consejos para vivir con plenitud esta etapa de la vida. Una guía imprescindible para este periodo vital en que como ellas afirman «es el tiempo del sí, una afirmación convencida, profunda, ante lo nuevo y a la vez es el turno del no, sin penas, culpas ni complejos, a lo tóxico, a lo perjudicial, a todo eso que acabamos asumiendo solo por el miedo al rechazo. Aprender a marcar los límites resulta esencial para sentirse y ser, de hecho, respetada».

Por ello esta obra no se queda tan sólo en el aspecto físico de los síntomas sino que va más allá y ahonda también en el terreno emocional. Con la intención de hacerte partícipe de la experiencia colectiva, porque no estás sola, nos pasa o nos pasará a todas. El libro es un punto de encuentro para todas las mujeres que están pasando por esta etapa de su vida, que encontrarán entre sus páginas un espacio de confort donde verse reflejadas. Una experiencia colectiva, a través de infinidad de testimonios y el respaldo de la comunidad médica con el que las autoras han contado.

En los primeros compases de la obra las autoras se pregunta si la mayoría de estos problemas puede aliviarse con el tratamiento adecuado, “¿por qué entonces apenas se habla de ello? Los expertos coinciden en que fundamentalmente se debe a que muchas mujeres, apoyadas por el criterio de numerosos profesionales, piensan que la menopausia es un proceso natural que no precisa atención especial y que simplemente «hay que pasarlo», porque la falta de estrógenos no tiene consecuencias graves. Se busca, por tanto, respuesta médica para cada uno de los síntomas en particular y no para la última causa, la transición a la menopausia, por lo que los problemas difícilmente mejoran”, concluyen.

Escrito con un estilo cercano y certero, las autoras han conseguido dar respuesta a todas esas cuestiones que las mujeres que han comenzado este proceso vital se preguntan. Rigurosamente documentado entre sus páginas podemos encontrar las causas y las soluciones de los síntomas más comunes, y los consejos médicos para mejorarlos. Por ello esta obra no finaliza en los tratamientos físicos sino que ponen gran atención en el aspecto emocional. Ya que como bien retratan las autoras en uno de los capítulos, ¡la menopausia no es más que hormonas al pil pil!

Vigilar tu cuerpo y cuidarte a ti misma es fundamental en este periodo, ya que como afirman las autoras “recuerda que este proceso es absolutamente normal, nos pasa a todas. Y no estamos solas: pedir apoyo a la pareja, la familia o las amigas no es debilidad ni molestar. Hablar y compartir nos libra de muchas angustias y enfermedades, y debemos tener siempre presente que lo que realmente hace felices a los que nos aman es sabernos bien. Hoy por ti, mañana por mí. Además es fundamental querernos, respetar nuestro cuerpo y esas peculiaridades que nos hacen maravillosamente únicas, y buscar todo aquello que nos eleva la autoestima, como aprender a hacer algo nuevo o simplemente cambiar la manera de maquillarnos”.

Todas sabemos que llega, aunque no sabemos cuándo. Se prevé en silencio y se sufre en silencio la mayoría de las veces. Para según qué cosas, nuestra ultramoderna época no lo es tanto, y la menopausia sigue siendo uno de los grandes tabúes que, aún en pleno siglo XXI, siguen instalados en nuestra sociedad.

Este libro explica de forma rigurosa y accesible todo lo que tienes que saber acerca de la menopausia: desde la revolución hormonal y los tratamientos médicos recomendados, pasando por la alimentación y el ejercicio físico más adecuados, hasta todo lo relacionado con rituales de belleza específicos, tu estado anímico o la actividad sexual.

¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?

¿Qué entendemos por menopausia?

La menopausia es una etapa de la vida, una más. El término se forma con la unión de meno que significa “menstruación”, y pausia, “fin”. La Organización Mundial de la Salud la define como “el cese permanente de la menstruación, determinado de manera retrospectiva, después de doce meses consecutivos de amenorrea, sin causas patológicas”. Una curiosidad... este mismo organismo en año 2000 declaró el 18 de octubre Día Mundial de la Menopausia.

Los primeros síntomas aparecen con las reglas bastante irregulares, con digestiones horribles, con hinchazón generalizado y el terrible insomnio. A los que se suman, la sequedad en la piel, los dolores de cabeza, provocados en gran medida por no dormir bien, y cambios constantes en el termostato corporal.

La edad media de la última regla suele ser a los 51 años. Sin embargo, el 75 % de las mujeres sufre ya molestos síntomas entre los 45 y los 50, que incluso pueden llegar a adelantarse hasta los 40 años en determinadas circunstancias. La menopausia se considera temprana si sucede entre los 40 - 44, sufrida entre cinco y diez mujeres de cada cien, y precoz si es anterior, padecida por el uno por ciento. Es alrededor de los 45 años, cuando encontramos dos fases diferenciadas. La primera se caracteriza por cambios aún sutiles en los ciclos y la segunda, que suele durar entre uno y tres años, por ciclos menstruales ya mucho más irregulares y por el inicio de todas esas molestias que solo desaparecerán cuatro o cinco años después de la última regla. Los cambios en esta etapa son normales. De hecho, tres de cada cuatro mujeres los padecen, de una forma u otra y con mayor o menor intensidad.

“Los primeros cambios hormonales son consecuencia de la evolución entre las etapas reproductiva y no reproductiva de la mujer, y se conocen comúnmente como premenopausia. Es un término que sirve para entendernos, pero en realidad está mal utilizado puesto que premenopausia sería toda la vida fértil de la mujer desde la primera regla hasta la última, y deberíamos hablar más bien de transición hacia la menopausia o, de forma más técnica, de climaterio o perimenopausia, para nombrar ese inicio del declinar de la función ovárica hasta la última regla o menopausia”, explican las autoras.

Pero... ¿por qué sucede esto? Nuestro organismo está simplemente adaptándose a una situación nueva, en la que cesará la conexión entre el cerebro y la actividad ovárica y se pondrá punto y final al periodo fértil. En ese momento, los órganos de nuestro cuerpo que mantenían nuestra capacidad reproductora a través de múltiples funciones dejarán de recibir las hormonas, fundamentalmente estrógenos, de las que se alimentan para esta tarea. Los síntomas que provocan estos primeros indicios de desconexión generalmente son leves, aunque no por ello menos fastidiosos.

Síntomas confesables e inconfesables

La lista de síntomas que se unen a la palabra menopausia es extensa. Sequedad en la piel y flacidez. Dolor de cabeza y migrañas. Reglas irregulares o desaparición total de la menstruación. Sofocos, el más popular. Aumento del apetito y ansiedad. Cambios corporales. Hinchazón abdominal y de las piernas. Insomnio. A estos debemos unir los que muy pocas mujeres se atreven aún a confesar, ni entre amigas, ni en pareja y lo que es más importante, tampoco en las consultas médicas. Las pérdidas de orina, la flatulencia, las tiroides, o la sequedad o atrofia vaginal, y el mal aliento. Todas ellas de fácil solución con el tratamiento adecuado.

Es importante recordar que no hay evidencia científica de la relación entre los estrógenos y la irritabilidad, la tristeza, la falta de concentración e incluso los fallos de memoria. En lo que si están de acuerdo los expertos es que, entre los 60 y los 70 años, ellos pueden experimentar un proceso similar al nuestro, también motivado por la disminución hormonal, conocido como andropausia. No obstante, y aunque ya se está estudiando porque el fenómeno ha despertado gran interés entre la comunidad científica, los investigadores aseguran que, a diferencia de la menopausia, por el momento no hay unos síntomas específicos claros o una edad concreta para la andropausia, que al parecer puede extenderse incluso durante décadas... Sin embargo, en nuestro caso, una vez iniciadas las irregularidades en la regla, más del 80 % de las mujeres refiere síntomas de un tipo u otro con demostradas, y negativas, consecuencias en su calidad de vida. Más del 30 % padece los conocidos sofocos; entre el 20 y el 50 %, incontinencia urinaria; el 32 % sufre disfunción sexual femenina; la mayor parte afirma que engorda con gran facilidad por cambios en el metabolismo; un 20 % manifiesta depresión.

¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?

¡Qué calor hace aquí! Los sofocos

Se trata en realidad de una sensación de aumento de la temperatura corporal seguido de un descenso brusco que experimentan cerca del 80 % de las mujeres al disminuir los niveles de estrógenos en el cuerpo (aunque esto último parece estar aún en fase de estudio). Cuando nuestro cerebro percibe el aumento térmico, los vasos sanguíneos de la piel se dilatan, para permitir un mayor flujo y por tanto una recuperación del nivel de temperatura habitual. Puede provocar sudoración, alteraciones de sueño y taquicardias. Se suelen dar en las primeras fases y lo normal es que luego desaparezcan, aunque a veces se extienden después de confirmada la menopausia.

Pero al igual que otros síntomas en este periodo se pueden paliar sin mucho esfuerzo. El truco que proponen Charo Izquierdo y Laura Ruiz de Galarreta es ponerse un pañuelo con agua fría en la cara por la noche, evitar las bebidas muy calientes y, por supuesto, recurrir al clásico abanico. Es importante recordar que con la menopausia no se pierde la salud, pero desde luego «cambia el perfil de salud», en palabras de la doctora Carmen Menéndez, ginecóloga experta en la materia del madrileño Instituto Palacios. El comportamiento biológico de las mujeres es de largo plazo, nuestro cuerpo actúa siempre preparándose para algo, y siempre algo largo, como son nuestras etapas hormonales, mientras que los varones son de fogonazos.

Hormonas descontroladas

Las hormonas nos dominan. Nos regulan. Nos elevan el espíritu. Lo dejan caer. Nos confunden. Ponen el aparato reproductor a punto para que hagamos niños y de pronto entienden que han llegado a ese cupo que nos hace entrar en la madurez, hasta volver a recolocarse.

En este periodo hay dos hormonas fundamentales que hacen acto de presencia, o mejor dicho, de ausencia: los estrógenos y la progesterona. Son las principales protagonistas de la menopausia. Pero no las únicas. Según el Instituto Europeo de la Obesidad, con la menopausia, la producción de hormona tiroidea disminuye, por lo que el metabolismo, que se puede acelerar con algunos alimentos, se ralentiza; sin olvidar otras dos hormonas, el cortisol y la insulina, que se producen por el estrés y los azúcares, y son dos de las principales responsables de la ganancia de peso. Además, el organismo pasa de contener un 75 % de su volumen en agua a un 60 %. Perder agua podría ser una buena noticia. Pero no lo es. Porque el cuerpo gana grasa. ¿Y dónde la coloca? En las «zonas M» y en el abdomen. Aparte de que el cuerpo pierda agua y la sustituya por grasa, la reducción de los niveles de estrógenos es uno de los principales cambios hormonales. Y una de sus consecuencias es una mayor dificultad para la eliminación de líquidos. “En esos momentos de confusión (...) ocurren cosas tan raras como que esos vaivenes hormonales sean capaces de provocar no solo que no caiga un óvulo del ovario, sino que caigan dos, con una consecuencia doble llamada mellizos si se produce la gestación”, explican las autoras.

Por todo ello muchos médicos recomiendan la terapia hormonal sustitutiva, basada en la administración de estrógenos o estrógenos y progesterona, según se trate de menopausia provocada por una histerectomía o bien de una menopausia natural. Es un tratamiento que lleva ya tantos años en el mercado que se conocen perfectamente sus ventajas y algunos de sus inconvenientes. Para las mujeres con niveles de estrógenos muy altos y poca progesterona aumentan el riesgo de sufrir problemas endometriales. Por ello, los tratamientos con estrógenos suelen acompañarse de progesterona, para contrarrestar los efectos negativos de los estrógenos. Entre los contras de este tipo de tratamiento encontramos la opinión de algunos especialistas que consideran que los tratamientos de estrógenos y progesterona podrían aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares. Por lo que es fundamental un estudio personalizado para cada mujer que desee embarcarse en este tipo de terapia.

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Tratamientos naturales

Hay muchas mujeres para las que resultan adecuados los preparados fitoterápicos, como la soja, el trébol rojo o el tofu. Todos ellos se han convertido en sustitutos de la terapia hormonal, a pesar de que su efecto puede tardar en hacer aparición hasta dos meses y de que su eficacia sobre los sofocos sea leve. Según la doctora Menéndez, las isoflavonas son productos convenientes, pero “como tengas síntomas de moderados a severos, no son tan útiles y tampoco han demostrado su eficacia para combatir el síndrome genitourinario ni en la prevención de riesgos de fractura. Ahora bien, sí se contemplan cuando no se pueden utilizar otras armas”.

¡Aliméntate saludablemente y muévete!

La ralentización del metabolismo femenino cuando los ovarios dejan de funcionar es un hecho documentado científicamente, por ello un cambio en nuestra alimentación es esencial para seguir sintiéndonos guapas y saludables.

El doctor Manuel Luque Ramírez, especialista en endocrinología y nutrición, asegura que es importante no obsesionarse, tomarse la menopausia como una oportunidad y no como una amenaza. Debemos adaptarnos a esta nueva situación, y si antes no tenías suficientes incentivos para llevar un día a día saludable y realizar actividad física ¡ahora es el momento! Es algo puramente fisiológico, ya se produce un descenso del gasto energético basal que hace que el consumo de calorías sea menor y, por tanto, con el mismo aporte calórico, ahora no se baja de peso o incluso se engorda.

La mejor dieta a seguir es la mediterránea y abandonar el recuento de kilos, centímetros o calorías y primar la salud, la felicidad o el disfrute saludable como nuevas unidades de medida y selección de los alimentos que ingerimos.

Pero... ¿Qué comer? No te preocupes las autoras con la ayuda de Conchita Vidales, doctora y nutricionista te ofrecen una pequeña guía, por si necesitas un poco de ayuda extra al plantearte tu menú semanal. ¡Consulta el plan nutricional para la menopausia que se incluye en el libro!

Durante la menopausia, la actividad física conlleva beneficios fantásticos. Sin embargo, en general y más allá de mantenernos fuertes, ágiles y tonificadas, su efecto más importante en esta etapa es que, en estadios tempranos y con una buena planificación, puede ayudar a la ralentización de algunos de sus síntomas. En los últimos años se han producido avances científicos que parecen demostrar que el ejercicio aeróbico no solo estimula la producción de estrógenos y testosterona, sino que influye en la forma en la que nuestro cuerpo metaboliza, descompone, el estrógeno. Charo Izquierdo y Laura Ruiz de Galarreta analizan qué tipo de ejercicio es el más.

¡Cuídate!

En esta etapa de nuestra vida, vamos a tener que prestar especial atención a nuestro cabello y nuestra piel. Debemos evitar las aguas muy frías o muy calientes, no desesperarnos ante la caída del pelo, ya que es un proceso totalmente natural y evitar las planchas y secadores de pelo a elevada temperatura. Cuidado con el sol, la sal y el cloro especialmente en verano, recuerda aclararte el pelo nada más salir de la piscina o de la playa.

Para el cuidado de la piel el tratamiento estrella es la hidratación, beber abundante agua e infusiones, que además son beneficiosas para muchas otras dolencias, como el estreñimiento o el nerviosismo. Las reglas básicas para disfrutar de una piel saludable son; llevar una dieta equilibrada, practicar ejercicio habitualmente, respetar las horas de sueño y por último relajación, ¡di adiós al estrés!

Sexualmente Activa

El problema de la sexualidad afecta a infinidad de mujeres durante la menopausia. La sequedad y pérdida de tono vaginal, la disminución de la líbido y la falta de confianza pueden ser grandes trabas a superar. Charo Izquierdo y Laura Ruiz de Galarreta te ofrecen acertados consejos para recuperes esa parcela tan importante en tu vida, porque como bien indican las encuestas, muchas mujeres disfrutan mucho más del sexo pasados los 50.

Utiliza lubricante a la hora de tener relaciones sexuales, tonifica tu vagina con ejercicios de suelo pélvico, que también te ayudarán con las pérdidas de orina, y consulta con tu ginecólogo para buscar el tratamiento que mejor se adapte a tus necesidades. Además los juegos en pareja, la comunicación, la imaginación o la predisposición para probar cosas nuevas pueden ayudar en gran medida a dar ese fogonazo que necesita tu vida sexual.

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