Por qué nos enganchan las infidelidades de “La isla de las tentaciones”

Expertas de distintos ámbitos plantean diferentes explicaciones sobre el éxito del programa y alertan de los riesgos que conllevan este tipo de “realities”

El último “reality” de Mediaset lo ha conquistado todo: la audiencia en televisión, las redes sociales, la calle... Cuesta pensar en un escenario en el que en estas últimas semanas no se haya escuchado el ya mítico “Estefaníaaaaa”. La última gala del programa se convirtió en el programa más visto de la historia de Cuatro. Pero lo que ahora nos preguntamos es: ¿por qué nos gusta ver a la gente cometer infidelidades? ¿Qué tiene este “reality” que ha conseguido reunir a más de tres millones de espectadores frente al televisor? ¿Qué consecuencias tiene para la sociedad española este arrollador éxito?

La doctora Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología y directora de El Instituto Iberoamericano de Sexología relaciona el éxito de “La isla de las tentaciones” con el hecho de que “somos una sociedad bastante ‘‘voyeur’’” a la que le encanta observar, y “por eso la exposición de la vida de la gente nos atrae”. El problema, según Molero, viene cuando nos olvidamos de que lo que estamos viendo es algo televisivo, donde cada escena está controlada al milímetro y tiene una clara función: enganchar a la audiencia. “La cuestión es que lo que vemos lo valoramos como real, y hacemos juicios de valor sobre los comportamientos de estas personas, que realmente están sesgados y disfrazados de un entorno cotidiano”. Opinión similar tiene Graciela Atencio, periodista y autora del libro “Feminicidio”, quien reflexiona sobre los riesgos que conllevan estos programas que, aparentemente, tratan sobre el amor: “No son positivos porque adormecen, muestran vínculos que no son ciertos y hacen de las relaciones humanas un entretenimiento, cuando desde luego no lo son”.

El poder de los conflictos

Elena Daprá, psicóloga clínica y experta en “coaching” va un paso más allá y hace referencia a que si estos “realities” triunfan es porque nacen de conflictos, algo que engancha a la gente. Esta información no es nueva, porque si buscamos la lista de los programas de televisión más vistos de nuestro país descubriremos que muchos de ellos están plagados de discusiones y enfrentamientos. Daprá plantea también la reflexión de que “La isla” fomenta “la permisividad que se tiene hacia saltarse determinados valores, como pueden ser la fidelidad o la lealtad”, y lanza la pregunta de qué ocurrirá en la calle si hasta en televisión vemos que el hecho de ser infiel puede no estar tan mal. Si un programa como este conquista a la audiencia y además ésta lo interpreta como una realidad es porque “no tenemos un buen desarrollo de la inteligencia emocional, hay valores que no tenemos claro y no hemos reflexionado sobre nosotros como seres humanos”.

Quizá el éxito del programa debería invitar menos a la celebración y más a la reflexión.