Bárbara Rey desecha suculentas ofertas para revelar su verdadera historia junto a Ángel Cristo

Se cumplen diez años de la muerte del domador y gran amor de su vida, Ángel Cristo

Bárbara Rey, en una foto de archivo.
Bárbara Rey, en una foto de archivo.

En el décimo aniversario de la muerte de Ángel Cristo, son más las sombras que las claridades en lo que se refiere a su matrimonio con Bárbara Rey. Fueron ocho años de claroscuros, de amor y odio, de momentos felices y turbios, que darían de sí para montar un polémico culebrón.

Y Barbara me confiesa que “me han hecho ofertas para contarlo todo en un libro, lo bueno y lo malo, pero he desechado todas las ofertas, prefiero no avivar polémicas y quedarme solamente con los buenos recuerdos. Ángel tuvo sus adicciones, sus cambios de carácter, pero en el fondo era un hombre bueno. Desgraciadamente, su vida se torció y no supo rehabilitarse. Todos sufrimos muchísimo al ver cómo se iba deteriorando físicamente, era muy doloroso saber que su estado de salud iba a peor. Pero no se dejaba ayudar por mucho que lo intentamos... Sentí en el alma su muerte. No te quepa la menor duda”.

Imagen de la familia de Ángel Cristo
Imagen de la familia de Ángel Cristo

Bárbara vive el confinamiento en su casa murciana de Totana, sola, separada de sus dos hijos, sale a andar hora y media cada día y ocupa buena parte de su tiempo cocinando. Ni tiene ni quiere un nuevo amor, ese lugar se lo reserva a su nieto, cuyo padre es su hijo Ángel.

Está convencida de que el fallecido domador fue el gran amor de su vida, a pesar de lo mucho que le hizo sufrir por culpa de su adicción al alcohol y las drogas, y que después no ha habido nadie que le haya amado como él. Lo que podría haber sido un amor eterno se rompió por la mala vida de un hombre que no supo valorar a su familia.

Ángel Cristo
Ángel Cristo