De chica de portada y mujer de un “Vigilante de la playa” a rebuscar en la basura

Loni Willison desapareció en 2018 sin dejar rastro y ha sido localizada vagabundeando por las calles de Los Ángeles

La vida de Loni Willison parecía un cuento de hadas. Su belleza y escultural figura la convirtió en portada de revistas y en una estrella del fitness. En 2012 se casó con el “vigilante de la playa” Jeremy Jackson, una relación que se rompió tan sólo dos años después por una infidelidad. En ese momento comenzó una montaña rusa al infierno. Depresión, drogas, problemas económicos. Sus últimos trabajos conocidos fueron como asistente en un centro de cirugía estética de Los Ángeles y para un agente inmobiliario, pero en 2016 perdió el empleo por un colapso mental. En 2018 fue desalojada de su apartamento. No podía pagar el alquiler ni el mantenimiento de su coche, por lo que terminó en la calle con todas sus pertenencias en una pequeña maleta.

Sus amigos quisieron ingresarla en una clínica de rehabilitación para que tratara de superar su adicción a la metanfetamina y a sus problemas mentales pero ella escapó sin dejar rastro. Nadie sabía nada de Loni, de 37 años. Hasta hace unos días, que fue localizada en las calles de Hollywood rebuscando entre la basura, con un aspecto muy lejos del que todos sus seguidores recuerdan.

Loni sufrió varios reveses que la abocaron a vivir en la calle y ahora no quiere la ayuda de nadie. “Puedo vivir por mi cuenta. Tengo todo lo que necesito. Nadie se preocupa realmente por mí y no quiero verlos, ellos no quieren verme”, dijo a un periodista de “The Sun”. “No tengo teléfono, pero tengo comida y un lugar para dormir", añadió.

Durante estos dos años, su amiga Kristin Rossetti no paró de buscarla y logró reunirse con ella en Melrose Avenue en West Hollywood. Allí estaba su amiga Loni, pero ya no era la misma. Sus brazos, piernas, dedos de los pies y uñas estaban ennegrecidos por la suciedad, tenía una herida abierta en el brazo y una herida grave en el dedo y necesitaba atención médica urgente. Durante este tiempo no se había duchado y quería ir lo más sucia posible para que nadie se le acercara a robarla o a intentar violarla. Aun así, ha sufrido numerosos robos en estos dos años.

Kristin se llevó a su amiga a un hotel, donde pudo comer caliente, ducharse y ponerse ropa limpia. Allí Loni comenzó a abrirse y a narrar la pesadilla de los dos último años: “Perdí dos trabajos y todo se derrumbó. Han pasado dos años, he estado en las calles desde entonces'’, dijo Loni a “Daily Mail”.

A medida que fue sintiéndose cómoda explicó sus problemas de adicción a la metanfetamina (cristal) y dio muestras de sus problemas mentales. Contó historias sobre cómo su cuerpo estaba cargado de electricidad y cómo se sentía una amenaza para las personas que la rodeaban. Habló de cómo su carga eléctrica había derribado edificios y provocado el caos en Hollywood, y lo único que podía detener el caos era su droga preferida: “Me torturaban en mi casa, en mi apartamento. Vivía sola pero me estaban electrocutando. Fue realmente horrible. Después encontré una marca roja en la parte posterior de mi cuello y creo que fue así como la electricidad entró en mi cabeza. Las cosas empeoraron y empeoraron y luego me echaron".

"Sí, tengo muchos amigos, muchos amigos y familiares, pero todos me parecían extraños. Me esforcé por hacerles entender de lo que estaba hablando pero nadie me entendía, así que dejé de hablar con todos. Recordando a su ex marido Jeremy, quien fue acusado de intentar estrangularla con una rabia violenta, dijo que se separó de él en ese momento: “Toda la mierda que me ha pasado ha sido jodidamente loca. Una vez lo vi fuera de mi apartamento cuando me estaban comenzando a torturar. Lo vi, estaba hablando por teléfono y luego, al segundo siguiente, había desaparecido”.

Loni explicó que vivir en las calles se hace duro a veces: "Los Ángeles es un lugar rico, la gente tira muchas cosas. Es fácil encontrar comida. La gente te da dinero. 20 por aquí, 40 por allá. No hay nadie que no pueda sobrevivir en las calles de Los Ángeles”.

En cambio, indicó que tiene que ensuciarse para disuadir a los delincuentes: "Me roban todo el tiempo. La gente se lleva mis cosas. Básicamente, estás rodeado de personas que hacen cualquier cosa para sobrevivir y si ven algo que tienes que los ayudará, simplemente lo cogen. Básicamente me ensucio lo más posible para que nadie me ataque. Cuanto más sucia, mejor. También huelo mal. Si consigo esas dos cosas, funciona. También me corté el pelo para parecer distinta.

Después de pasar una noche en un hotel con su amiga y lograr que un especialista decidiera correr con los gastos de su rehabilitación, valorados en 90.000 euros, escapó. “Solo quiero drogarme”, le dijo a su amiga Kristin. “Necesito drogarme, nadie me está escuchando. Necesito salir de aquí”, añadió antes de desaparecer de nuevo. Ahora su amiga, seguirá intentando encontrarla y convencerla para que acepte su ayuda. Si no, seguirá vagando por las calles, su hogar en los dos últimos años.