Kamala Harris: mucho más que “un cubo de pis caliente”

Su puesto como vicepresidenta de EE UU la convertirá en la mujer más poderosa del mundo

Presenció los resultados electorales en traje de faena: perlas para el cuello, una chaqueta sastre y uno de los varios pares de zapatillas Converse que guarda en su armario. La moda también sirve a los políticos para lanzar mensajes al electorado y el estilo de la probable próxima vicepresidenta de EE UU viene a decirles a los norteamericanos que no tiene ninguna intención de ejercer el papel convencional de quienes le precedieron en el cargo.

John Garner, el número dos del presidente Franklin D. Roosvelt, dijo que su tarea era tan importante «como un cubo de pis caliente». No exageraba. Hasta ahora ese puesto ha sido poco más que figurativo, sin embargo todo indica que va a hacer de Harris la mujer más poderosa del mundo.

Biden llegaría a la Casa Blanca con 78 años y el compromiso de asumir una presidencia de transición postTrump. Dentro de cuatro años, el objetivo sería que Harris (56) ocupe su lugar. Hasta entonces se asegura que tendría un peso político real en el gobierno. Y el vistoso distintivo de ese poder femenino serán sus deportivas. «Tengo toda una colección de Converse: un par de cuero negro, un par blanco, del tipo que cuesta combinar, de las que combinan con todo, modelos frescos para cuando hace calor y otras para cuando hace frío. También con plataforma, para cuando llevo pantalones sastre».

La gran popularidad que está adquiriendo la futura vicepresidenta podría medirse por el aumento de ventas que está disfrutando esa marca de zapatillas desde que se convirtió en candidata. Quizá también su afición por la comida casera y sana anime a algunos de sus compatriotas a mejorar su dieta. Dicen que si algo se le da mejor que la política es la cocina. Su plato estrella es el pollo asado, aunque domina una gran variedad de recetas que comparte a través de sus redes sociales y en muchas de las entrevistas que le han hecho. «Mi mamá me dijo que la mejor forma de comer bien era hacérmelo yo misma», recordaba en una de ellas.

Su madre, Shyamala Gopalan, una inmigrante india ya fallecida que desarrolló una brillante carrera como investigadora contra el cáncer de mama, también le legó su compromiso social y un fuerte carácter. El interés por la política se lo debe a la influencia de su padre, Donald Harris, quien abandonó su Jamaica natal para estudiar en Estados Unidos y que hoy es profesor emérito de Economía en Stanford.

Su hermana, su consejera

Pero es la otra hija de los Harris, Maya, analista política, el principal apoyo familiar. Kamala adora a su hermana y la admira hasta el punto de haberla convertido en su primera consejera, por lo que estará en su equipo de trabajo en la vicepresidencia. «Debo mucho a Maya», repite con frecuencia. Sobre todo, haber encontrado al hombre de su vida. Fue ella la que le convenció para que tuviera una cita a ciegas con Douglas Emhoff, un abogado corporativo, relacionado con importantes empresas del mundo del espectáculo, divorciado y con dos hijos. Hasta entonces, a Kamala solo se le había conocido una aventura amorosa, y tuvo tintes de escándalo. Tenía 30 años e iniciaba su trayectoria como fiscal en San Francisco cuando se enamoró de Willie Brown, el alcalde de la ciudad, un personaje polémico, mujeriego, un par de veces investigado por corrupción. El romance duró cinco años y terminó cuando la carrera de Harris ya había despegado.

Después, en la mente y en el corazón de Kamala solo hubo trabajo, hasta que con 48 años se dejó convencer por Maya para tener aquella cita a ciegas. Se casó con Emhoff meses después, en agosto de 2014. «Amo a mi marido. Es divertido. Es bueno. Es paciente. Le gusta cómo cocino. Es un gran hombre». Él le corresponde con tiernos mensajes en Twitter. Ahora deberá asumir el papel de perfecto consorte.