Iker Casillas: descubrimos sus salidas nocturnas sin Sara Carbonero

El ex portero del Real Madrid encara nueva etapa con unas cuentas más saneadas. Se refugia en su círculo de siempre con el que recorre los locales de moda del norte de la capital

Former soccerplayer Iker Casillas in Madrid
Former soccerplayer Iker Casillas in MadridSergio GilGTRES

El exjugador del Real Madrid Iker Casillas está en el ojo del huracán mediático desde que anunció su divorcio de la presentadora Sara Carbonero. Su vuelta a Madrid, desde el bálsamo que fue Oporto, partió en pedazos una de las historias de amor que con más pasión siguieron los españoles. Tal vez porque su televisivo beso, ese que tuvo como marco el Mundial de Sudáfrica de 2010, hizo que su relación marchara eternamente bien en la mente de todos. Desde que la pareja, padres de Lucas y Marcos, anunciara el pasado marzo que su relación ya no caminaba de la mano, cada aparición de ellos en público está rodeada de una nube de especulaciones. La mayoría, infundadas. Todo a buen ritmo tanto como su demanda de divorcio que inicia su engranaje para materializarse desde el Juzgado Número 1 de Pozuelo de Alarcón, la localidad donde ha residido la pareja y que tiene colgado el cartel de «Se Vende». Iker y Sara adquirieron esta vivienda, situada en la urbanización La Finca en 2014. Su anterior propietaria fue Lydia Bosch y también se despidió de ella tras un divorcio. Les costó alrededor de 2,6 millones de euros y cuenta con 750 metros cuadrados divididos en cuatro plantas y zonas de exterior. No ha trascendido la suma por la que la oferta ya que la venta se realiza (por ahora) de manera privada.

Con la venta de la mansión familiar y el divorcio sobre la mesa, Iker Casillas intenta retornar a sus rutinas: su ocio y su negocio. Iker se ha instalado en un impresionante inmueble de 300 metros cuadrados, cuatro dormitorios y seis terrazas, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), según contó hace una semana la revista «Diez Minutos». En estos momentos, Iker se apoya en su círculo. El pasado sábado, publicó una imagen disfrutando de una comilona en Mesón Gregorio junto a David Summers (Hombres G),el hacker Chema Alonso y el presentador Christian Gálvez. Fuera de foco, Casillas vuelve a sus amigos de siempre:Alejandro,Antonio, Dani, Javier, Julito, Miguel, Chema, David y Raúl, muchos de ellos de su Móstoles natal. Con ellos vuelve a ser el chico que se ponía, en sus inicios en el Real Madrid, un cartón en la cabeza para pasear con sus colegas por la Gran Vía de Madrid y evitar así algo que nunca ha terminado de convencerle: el fenómeno fan.

Con este círculo de íntimos y sin alianza de casado por medio, Iker hace pequeñas escapadas en la diezmada noche madrileña. Con estos amigos de toda la vida, Casillas frecuenta varios locales del norte de la capital. Entre ellos, el Aurora Madrid, en la calle de Alberto Alcocer. Un local para disfrutar del tardeo (y más) como si uno estuviera en un club clandestino de Nueva York. El restaurante, situado en la planta inferior del local cuenta con una gran salón elegante con diferentes tipos de mesas, sofás y un escenario para música y actuaciones en directo, a la que se une una zona de mesas altas y barras, pensadas en plan bar si lo que quieres es algo más informal y relajado. Allí pudimos ver a Iker disfrutando de unas copas en un reservado con amigos de toda la vida y bailando vaso en mano. Ya saben, Sara Carbonero no deja de coger aviones y Casillas se refugia en su Madrid natal. Y es que como dijo el exjugador al anunciar su retirada en redes sociales a los treinta y nueve años: «Lo importante es el camino que recorres y la gente que te acompaña, no el destino al que te lleva, porque eso con trabajo y esfuerzo, llega solo y creo que puedo decir, sin dudar, que ha sido el camino y el destino soñado».

Beneficios

Aunque el amor se ha roto puede presumir de llevar un divorcio pactado en el que prima el respeto por lo que tuvieron y por sus dos pequeños. Iker Casillas también está saneando en esta etapa los números rojos de su patrimonial: Ikerca S.L. La compañía, dedicada a sus inversiones inmobiliarias y derechos de imagen, no remonta el vuelo desde que el futbolista saliese del Real Madrid para marcharse al fútbol portugués. El verano de 2015 se hacía oficial su fichaje por el Oporto tras 25 años en el conjunto español y 16 temporadas en el primer equipo y, en aquel ejercicio, la empresa logró un beneficio de 1,48 millones de euros. Desde entonces, sus cifras se tiñen de rojo: -116.406 euros en 2016, -224.257,22 en 2017 y -212.499,13 en 2018. Es decir, pérdidas de alrededor de 750.000 euros en sus últimos cuatro años. Este ejercicio fiscal las mermas se reducen considerablemente y está en camino de tener un balance positivo que se producirá tras la venta de la mansión de Pozuelo y el reparto de los beneficios de esta operación. Los que le conocen aseguran que el deportista mide al dedillo cualquier inversión que hace y que es el «antiderrochador». «Mira cada euro y es muy consciente de dónde viene. No descarta seguir invirtiendo en inmobiliario, pero lo tiene que ver muy claro», aseguran a LA RAZÓN fuentes de su entorno cercano.

Iker Casillas, en una imagen reciente de Instagram FOTO: La Razón (Custom Credit)

Aventura inmobiliaria

Iker Casillas cuenta con activos inmobiliarios por valor de 12,92 millones en la sociedad de la que apartó a su padre en 2013 después de diferencias personales entre ambos. En el sector irrumpió en 2005 al ampliar su objeto social a la compra y venta de solares, viviendas y locales comerciales industriales. No obstante, no es su único proyecto empresarial al contar con otras compañías como Casillas World, que gestiona su fundación y que se financia a través de la marca de ropa 1K, cuyos productos vende a través de su web oficial. Aquí su activo son unos nada desdeñables 2,2 millones de euros y su balance de ventas es de 1,7 millones de euros, en este último ejercicio, una cifra inferior a la del año pasado. Casillas Word es una empresa en la que también está presente Carlos Cutropía, su manager y CEO de 380 Around Marketing, empresa líder enfocada a la gestión de la representación y el marketing de personalidades relacionadas con el mundo del deporte profesional y entidades deportivas, tanto a nivel nacional como internacional. Cutropía está también presente en la directiva de la fundación de Iker Casillas, cuyo fin, según rezan sus estatutos, es contribuir al bienestar de personas que, sin importar sus condiciones de vida y lugar de residencia, requieran de ayuda humanitaria; mejorar la salud de la población infantil, y promover la igualdad entre géneros, con énfasis en la autonomía de la mujer, sin importar su raza o creencias religiosas. Una aventura en la que ya no estará con Sara Carbonero, pero sí con su círculo de íntimos con los que emprende una nueva etapa, que como la de ella, está siendo mirada con lupa. Y eso sí, como dice el lema del Aurora Madrid, donde pillamos a Iker Casillas: «La Aurora todo lo cura».