Mila Ximénez y su ALEGRÍA de vivir

La colaboradora ha fallecido hoy en Madrid

Mila Ximenez con un modelo de Agatha Ruiz De la Prada
Mila Ximenez con un modelo de Agatha Ruiz De la PradaSergio R MorenoGTRES

Hace un año y medio Mila Ximénez se enfrentaba a un diagnóstico terrible. Ella misma lo contó en su programa “tengo cáncer de pulmón y voy a salir adelante. Por mi, por mi hija, por mis nietos y por todos los amigos que me quieren”. Efectivamente comenzó el tratamiento que al principio le permitía acudir a Sálvame diariamente. Después lo fue espaciando hasta que llegó un momento en que su estado físico era muy débil y el mental también. Llegó a decir que no sabía si iba a ser capaz de someterse a determinados tratamientos más innovadores. Lo hizo porque una de las características del carácter de Mila (para bien o para mal) era su determinación que acompañaba su fuerte carácter. Cuando alguien no le caía bien no se callaba fuera quien fuera. Aunque formara parte del grupo de los colaboradores del programa si tenía una cuestión pendiente la soltaba a bocajarro. Iba por delante aunque a veces esa impulsividad hiciera daño a terceros. También tenía esa capacidad para pedir disculpas. Así era ella “Mila y sus prontos”.

La conocí hace muchos años en Marbella cuando me tocaba cubrir los veranos para la revista Tiempo. La primera vez que nos vimos fue en el aeropuerto de Málaga. Ella era entonces Mila Santana en el mundo social porque en el personal nunca perdió su identidad por ser consorte. Tenía previsto hacerla una entrevista y me acerqué a ella para proponerle el encuentro. No solo no me puso pegas sino que me pregunto que como iba a desplazarme hasta Marbella. Le dije que en un taxi. “Nada, te vienes conmigo”. La casi dos horas que tardamos en llegar porque no había autopista y el recorrido era por los pueblos de la costa nos los pasamos de charla. A partir de ese día nuestro contacto ese verano y los ochos siguientes fue habitual. Nos entendíamos muy bien porque a Mila todo eso de la jet la verdad le traía un poco al pairo. Como iba por libre más de una vez la criticaban esos mismos personajes que la acusaban de compadreo con la prensa. En realidad lo que pasaba era que la envidiaban precisamente por no estar atada a la tontería de los que se creían superiores. Decía “mira, esa que me critica es la que se vuelve loca para que le hagas una entrevista y salir en Tiempo”.

La cantante Isabel Pantoja, la periodista Encarna Sánchez y Mila Ximénez ( a la izquierda), en los estudios de la Cope. ©KORPA MADRID FOTO: KP GTRES
LA CANTANTE ISABEL PANTOJA , LA PERIODISTA ENCARNA SANCHEZ Y MILA XIMENEZ EN LOS ESTUDIOS DE LA COPE ©KORPA MADRID FOTO: La Razón (Custom Credit) GTRES

A Mila la protegía y quería Jaime de Mora, otro “outsider” como ella. El “Fabiolo” como le apodaban por ser hermano de la reina de los belgas organizaba unos almuerzos en su casa y Mila era fija. Era divertida y cariñosa y aún no tenía ese punto de desgarro ante la vida que fue adquiriendo con el tiempo y que la hacía a veces ser muy dura con los personajes con los que coincidía en Sálvame o en Deluxe. Ella misma se encargó de contar su mundo oscuro para que nadie la pudiera chantajear. Su bajada a los infiernos con Rodriguez Menéndez, su historia afectiva con Encarna Sánchez que cuando no pasó por el aro la hizo la vida imposible con aquellas frases demoledoras “Te tendrás que ir fuera de España porque aquí nunca vas a trabajar. De eso me encargó yo”. Y así fue durante un tiempo.

Manolo Santana tampoco se lo puso fácil cuando decidió divorciarse y buscar el cariño en Antonio Arribas y otros hombres que si la quisieron. No fueron muchos pero decía que el tiempo en que los disfruto le mereció la pena. Un verano Mila dio el salto a los medios cuando habló por primera vez de Isabel Pantoja a la que definió como “rara, siniestra y oscura”. A partir de esa definiciones se convirtió en colaboradora de Telecinco y fija en una de las sillas de Sálvame. No era periodista y ella misma lo explicaba cuando la colocaban un título universitario que no tenía. A diferencia de otros compañeros si podía presumir de saber expresarse, escribir y hacer buenas entrevistas como las que realizaba muchísimos años antes en el dominical de ABC, “Blanco y Negro”.

Me cuentan que estas últimas semanas ya estaba cansada de luchar contra lo que consideraba un cuerpo a cuerpo en desigualdad de condiciones contra el cáncer. Mila ha sido una jabata con sus luces y sus sombras, una madre cariñosa y excepcional con su hija Alba a la que adoraba y por la que sacrifico su relación del día a día durante unos años al no poder mantenerla. Cedió su custodia a Manolo Santana y la niña aprendió a querer a su padre y a su madre porque Mila nunca transmitió odios ni re sentimientos. Mila Ximénez forma parte de mis recuerdos profesionales y de aquellos años donde los periodistas y los famoso manteníamos unos códigos que servían para entendernos perfectamente. Querida Mila donde estés disfruta de esa nueva vida.