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El declive de Julio Iglesias: alejado de su familia, no vendrá a España

El próximo 23 de septiembre cumplirá 78 años, pero no está en su mejor estado físico, personal ni emocional. La pandemia lo recluyó en su casa de Punta Cana de la que no ha salido

Carne de escenario. Julio Iglesias, durante uno de sus conciertos
Carne de escenario. Julio Iglesias, durante uno de sus conciertos

El 17 de julio de 1968 un jovencísimo y tímido Julio Iglesias irrumpía en el panorama musical cantando «La vida sigue Igual» en el festival de Benidorm. Muy pocos responsables del mundo musical apostaban por ese joven que no sabia moverse en el escenario, pero que encandilaba a las chicas, a sus madres y a sus abuelas. Tres generaciones de mujeres a las que ese aire de muchacho desprotegido encandilaba.

Después vendría Eurovision, los grandes éxitos, las giras por el mundo, su matrimonio con Isabel Preysler, sus tres mil mujeres a las que amó. Realidad y leyenda se unen en la biografía del cantante que ostenta el récord Guinness por ser el artista latino que más discos ha vendido en el mundo. Solo un ejemplo. Según un documental emitido en la televisión de Miami, un responsable de su casa discográfica explicaba que de los 80 álbumes que se habían publicado, las ventas de ejemplares superaban los cuatrocientos millones de copias. En 2010 volvió a regrabar todas las canciones que formaban parte de su historial profesional. Y como anécdota señalar que el tema «Soy un truhan, soy un señor», superaba el año pasado en la plataforma de música en «streaming» Spotify los 87 millones de reproducciones en países como Alemania.

Este resumen de la carrera de Julio Iglesias y su punto de inflexión en Benidorm ha servido para que el propio protagonista tuviera su momento nostálgico en su cuenta Instagram. El domingo, desde su reclusión elegida en su paraíso de Punta Cana, Republica Dominicana, recordaba en qué situación personal escribió «El amor» uno de sus temas más románticos.

«Cuando escribí esta canción las emociones eran muy fuertes, el tiempo no ha cambiado mis sentimientos. Ayer se cumplieron 53 años desde que comencé a cantar, mi agradecimiento para siempre», confesaba el artista emocionado. Unas palabras que desprenden nostalgia. El próximo 23 de septiembre cumplirá 78 años, pero no se encuentra en su mejor estado físico, personal ni emocional. La pandemia le recluyó en su casa de la que no ha salido desde entonces. Los que le conocen, como el añorado Alfredo Fraile, aseguraba a quien esto firma que «de ahí no va a salir hasta que el mundo deje de estar al revés». El que fuera su mano derecha, hombre de confianza y amigo falleció por el coronavirus en marzo de este año. Julio Iglesias no se portó bien con él, pero en los últimos años volvieron a tener una relación más o menos amigable. La triste noticia de su muerte afectó profundamente a Iglesias.

Meses antes contaba su pánico a contagiarse de COVID-19 al periodista Carlos Herrera: «Estoy escondido al ser una persona de alto riesgo. Me tengo que cuidar y estoy rodeado de las personas de más confianza». Su estado de salud se mantiene en la misma dinámica. Sus dolores musculares que arrastra desde hace años, se mantienen y cada vez le cuesta más desplazarse en el escenario.

No pisará España

La pandemia interrumpió sus conciertos definitivamente, pero ya antes había cancelado varias de sus actuaciones en la mayoría de las ciudades que formaban parte de su gira mundial, que coincidía con sus cinco décadas como artista. Cantar en el el Festival de Peralada era una cita a la que nunca renunció y como siempre su visita estaba prevista en su agenda de verano antes del confinamiento mundial. En su día anunció que volvería, pero nunca más ha pisado España. Ni su paraíso de Ojén, en el límite de Marbella.

A pesar de ya estar vacunado, el temor no le ha abandonado. No vendrá este verano, aunque podría hacerlo en su avión privado sin necesidad de tener que relacionarse con nadie ajeno a su círculo personal. Ya están en las «Dos Lunas», la finca de Ojén, Miranda con las gemelas Cristina y Victoria, y Miguel, el pequeño de la casa. Los otros dos van y vienen desde Miami en el avión privado del cantante.

El único que permanece en su reducto de Punta Cana es él. No se ha movido y no tiene intención de hacerlo. Al menos así están las cosas a día de hoy, según confirman a quien esto firma, «las gemelas salen y entran, tienen una vida social propia de su edad, llevan a los amigos a casa y todo eso no favorece el estado anímico de Julio. En Punta Cana todos los empleados están vacunados. Miranda y los hijos también, pero Julio sigue prefiriendo su retiro».

Al margen de su delicada salud, hay otra novedad en su vida. El cantante se enfrentará a un mediador oficial en el caso de la filiación de su supuesto hijo biológico Javier Santos. Este es el último movimiento de ficha que puede servir para que el conflicto parental entre entre el artista y su supuesto retoño pueda solucionarse.