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Belleza

El espejo del alma: Kiko Rivera y la transformación que desafía a la cirugía

«Su pasado incluye una banda gástrica que le costó unos 6.000 euros y con ella perdió hasta 42 kilos en un año»

Kiko Rivera EUROPAPRESS

Kiko Rivera, el hijo de la icónica Isabel Pantoja, ha vuelto a los titulares tras su reciente separación de Irene Rosales. Pero, en lugar de acurrucarse en modo «corazón roto», ha decidido lanzarse a un espectacular proceso de transformación física y mental que recuerda al espectacular cambio de su amigo Ibai Llanos. ¿El objetivo? Representar a España en el Mundial de Selecciones de Creadores de Contenido, en septiembre de 2025 en Jahor, Malasia. Este DJ ha cambiado la fiesta por la disciplina radical. Entrenamientos, dieta y una apabullante decisión de dejar de fumar: el combo perfecto para enfrentarse al reto. «Me está costando, no voy a mentir», confesó hace un tiempo. «La disciplina del entreno y dejar el tabaco no son caminos fáciles, pero entre calorías y sudor, ya empiezo a notar la mejoría», añadía. ¡Adiós a los excesos! Kiko se muestra en calzoncillos frente al espejo, parte de su nueva filosofía de vida. «Estoy lejos de la meta, pero orgulloso del camino. Una imagen vale más que mil palabras, ¿no?», proclamó mientras sus seguidores le aplaudían como si estuvieran en una gala de los Oscar.

Tratamientos para recuperar su figura

No es la primera vez que Kiko se lanza a recuperar su figura. Su pasado incluye una banda gástrica que le costó unos 6.000 euros y con ella perdió hasta 42 kilos en un año. Luego, en 2021, se pasó a una dieta estricta para perder otros 15 kilos y retirarse de la banda, lo que le supuso un coste adicional en tratamientos de alrededor de 500 euros.

Kiko Rivera en una imagen de archivoGtres

Después de sufrir un ictus en 2022, perdió 10 kilos y se puso como meta los 80 kilos. Y ahora, con la mirada fija en el Mundial, Kiko se ha convertido en un verdadero madrugador: entrena, sigue su dieta y lleva más de un mes sin fumar. ¿La clave? Fuerza de voluntad.

Comprometido con su cambio

Nunca se ha dejado tentar por la liposucción o los rellenos, que podrían costarle entre 4.000 y 6.000 euros. Aun así, le han llegado propuestas, como esa llamada directa del mismísimo Cristiano Ronaldo para invitarle a hacerse un injerto capilar en su Clinica Salud Capilar Insparya Pero él, fiel a su estilo, prefirió rechazar la oferta aludiendo que «liga más calvo». Kiko Rivera ha demostrado que la disciplina y la fuerza de voluntad pueden transformar más que cualquier tratamiento estético. Su camino hacia el Mundial es también un viaje de superación personal. Y mientras siga así, nada ni nadie podrá frenar su reinvención.