En cifras
Terelu Campos: De las estrecheces al medio millón por «Supervivientes»
Entre la herencia de su madre, su tirón televisivo y un contrato histórico, la mayor de las Campos encara los 60 sin urgencias
La hija de María Teresa Campos cumple 60 vueltas al sol sobradamente despreocupada. Si en lo tocante al amor asegura vivir un momento de calma, sin necesidad (ni ganas, según ella) de tener un hombre a su lado, en lo que respecta a lo económico vive una tranquilidad aún mayor. La mayor del clan Campos heredó junto a su hermana Carmen un gran patrimonio a la muerte de su madre, que hizo que sus antiguos problemas económicos pasaran a mejor vida. Unos problemas que unos años atrás la habían obligado a vender un ático dúplex en Pozuelo de Alarcón para irse a vivir, de alquiler, a un piso en Aravaca donde hoy reside.
Las estrecheces se disiparon a la muerte de María Teresa, en buena medida gracias la venta del chalet de la urbanización Molino de la Hoz, la joya del patrimonio de la periodista que vendió en 2020 por 3,2 millones de euros. Un dinero que las dos hermanas Campos heredaron a la muerte de su madre en septiembre de 2023. Además del «cash», las hermanas también hicieron «caja» con un ingente patrimonio en muebles de época y decoración de gran valor que vendieron a través de una empresa de subastas.
Buen momento profesional
Herencias aparte, la malagueña vive un momento de bonanza en televisión. Tiene un contrato de cadena (el deseo de cualquier colaborador), que la permite negociar su futuro con las altas instancias del canal. Según las malas lenguas de la cadena, el suyo y el de su hija, Alejandra Rubio, sobre cuyo futuro televisivo ejerce gran ascendencia. Curiosamente, la historia se repite. Algunos recuerdan cómo cuando María Teresa Campos fichó por Mediaset (entonces Telecinco) era vox populi el sobrenombre que los propios compañeros de cadena le pusieron a Terelu: «la cláusula», en relación a la costumbre de su madre de incluirla en sus contratos de cadena.
Si sus inicios fueron de la mano de su madre, es justo reconocer que la mayor de las Campos se ha hecho un hueco en la pantalla por mérito propio. Su tirón la avala.
La presentadora se convirtió en marzo pasado en la protagonista estrella de «Supervivientes», el reality estrella de Mediaset. No viajó a Honduras en calidad de concursante. Ni falta que hacía. Negoció con la cadena un sueldo de medio millón de euros, que incluía su participación en la edición en calidad de «no concursante» (algo nunca visto en el formato). El acuerdo incluía también que la malagueña se convertiría en copresentadora veraniega de «Fiesta», en sustitución de Emma García.
No es oro todo lo que reluce
Pese a sus constantes colaboraciones en televisión, como su participación en «¿De Viernes!», en lo empresarial, Terelu no es oro todo lo que reluce. Terelu es administradora única de Rubitecam SL, una sociedad dedicada a la producción de programas de televisión activa desde 1997. Curiosamente, la mayor de las Campos tiene colocado en la misma a su ex marido, Alejandro Rubio, que ocupa desde diciembre de 2000 el puesto de apoderado en la sociedad. Pese a la aparente bonanza, las cuentas de 2023, las últimas de las que tiene constancia el Registro Mercantil, no son muy boyantes que digamos. En ese ejercicio, Rubitecam SL no declaró venta alguna, pero sí pérdidas, concretamente 662,65 euros. Pese a los números rojos de la empresa, la sociedad disfrutaba de una bonanza acumulada, declarando activos por valor de 1.032.587 euros.
A sus 60 años, Terelu Campos vive entre la calma y el vértigo de ser heredera de un apellido televisivo que nunca pasa de moda. Disfruta de estabilidad económica, de peso mediático y de un presente en el que su nombre continúa generando titulares. Quizá ahí resida su mayor victoria: haber sabido sobrevivir al escrutinio constante.