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Cuando Rafael empezó a ser Nadal

Madrid- Nadal ya sabe lo que es ganar una final de la Copa Davis en Sevilla. Fue en 2004, tenía 18 años, era el número 50 del mundo y el cuarto miembro de un equipo en el que mandaban Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero y Tommy Robredo.

Nadal, al final de su partido ante Roddick en La Cartuja. Era el 2-0 para España en la final de 2004
Nadal, al final de su partido ante Roddick en La Cartuja. Era el 2-0 para España en la final de 2004larazon

«Confiábamos mucho en él y había funcionado muy bien ante Chequia y Francia», comenta Jordi Arrese, el capitán del equipo español entonces en La Cartuja. Era la cara visible del G-3, el cuerpo técnico en el que también se encontraban Juan Avendaño y Josep Perlas. El 1 de diciembre, dos días antes de que arrancara la final, comunicaron a Nadal que iba a disputar el segundo punto. Enfrente estaría Andy Roddick, el líder de los estadounidenses, el número dos del mundo. «Ha sido una de las sorpresas más grandes que me he llevado en mi vida. Nos quedamos todos en estado de shock», dice Moyá. El otro héroe de aquella eliminatoria alaba la decisión: «Fue muy valiente porque pusieron el equipo en manos de un chaval de 18 años. Y eso suponía que, con 27.000 personas delante y si él se llevaba el partido, la eliminatoria estaba prácticamente ganada».

«Después de que los capitanes me dijeran que iba a jugar el segundo punto de los individuales ante Roddick me fui a hablar con ‘‘Charly'' y me dio una confianza que fue la vida en ese momento», recuerda Rafa. «Cuando hablé con él no sé muy bien como le convencí. En realidad, él acabo más convencido de lo que yo mismo estaba», confiesa Moyá. Otro que no lo tenía aparentemente demasiado claro era Toni Nadal según Arrese: «Hablamos con Rafa para ver si él lo veía. Toni era más reservado, pero nuestra confianza en él era absoluta». El ex capitán cree que «los americanos se pensaron que iban a tener más opciones, pero luego...». Ese luego fue un 6-7, 6-2, 7-6 y 6-2 para Rafa. El 2-0 en la eliminatoria. Ferrero fue el gran perjudicado. «No se lo quería creer», afirma su técnico Antonio Martínez Cascales.

«Es que Juan Carlos era un peso pesado y Tommy también estaba muy por delante en el equipo. Ferrero era un ex número uno del mundo y creo que Tommy en ese momento era el número 13», comenta Moyá. «Ferrero tenía ciertos problemas en una mano y vimos que Rafa había entrenado muy bien durante toda la semana, con lo que no tuvimos muchas dudas», confirma Arrese.

La primera mitad de la temporada fue buena para Nadal. Era su estreno en el circuito y en agosto llegó su primer título en la tierra batida de Sopot. Luego bajó su nivel y cerró el año como número 51 del mundo. A los técnicos, el ránking les importó poco. «Yo dije que con 14 años iba a ser número uno del mundo y que, en la Copa Davis, el carácter juega un papel muy importante. El tiempo nos dio la razón», dice Arrese. Luego llegaron 10 «Grand Slams», 19 Masters 1.000, el oro olímpico, dos Ensaladeras... Este fin de semana buscará la tercera donde Rafael empezó a ser Nadal.