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A por vida en Marte

El robot «Curiosity» se posa en el planeta tras nueve meses de viaje

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04 de agosto de 2012. 21:42h

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5/8/2012

MADRID-Marte se formó a la vez que la Tierra, hace 4.500 millones de años, pero tomaron rumbos diferentes. Se convirtieron en el planeta rojo y en el planeta azul, cada uno con sus propias caraterísticas pero con un origen común, un origen que el «Curiosity» busca desentrañar, en cuanto pose sus ruedas en terreno marciano. «La misión principal del programa de Marte de la NASA es buscar vida. Queremos respondernos la pregunta: ¿estamos solos en el universo? Para conseguir dar respuesta a esta interrogante es imprescindible ir a Marte, que es el planeta más cercano que nos puede explicar de dónde venimos, cómo se formaron los primeros microorganismos». Así de claro lo tiene Dave Beaty, jefe científico del programa para el Planeta Rojo de la agencia estadounidense.

Desconocemos el origen de nuestro planeta porque, por varios procesos de erosión y de desprendimiento, las rocas más antiguas que se conservan tienen unos 3.700 millones de años y los científicos estiman que los primeros organismos se crearon alrededor de los 4.000 millones de años. De ahí que la misión MLS(Mars Science Laboratory) sea especialmente importante. En su diseño, construcción y desarrollo han participado más de 7.000 científicos de todos los lugares del mundo. Todos con el mismo propósito: indagar sobre el proceso de creación del Planeta Rojo. «Queremos demostrar que vivió periodos fríos y calientes, como la Tierra», insiste Beaty. Para comprobar que se produjeron estos episodios, lo importante es demostrar que existió vida en Marte. Por eso han escogido el Cráter Gale como punto de aterrizaje. En su interior se estima que hay importantes muestras de arcilla, un material que se forma gracias a la existencia de CO2. Pero las circunstancias en este planeta, que se encuentra a 230.000.000 de kilómetros de distancia de la Tierra (un viaje allí duraría unos seis meses), enterraron la arcilla bajo capas de otro material mineral mucho más seco.  Como indica Jesús Martínez, jefe del departamento de Planetología y Habitabilidad del centro de Astrobiología asociado a la NASACSIC-INTA, «en sus etapas más tempranas, existen evidencias geomorfológicas y minerológicas que indican que Marte  pudo tener agua líquida en su superficie, en un ciclo hidrogeológico similar al de nuestro planeta, un factor crucial para la vida».

Moléculas orgánicas
Para intentar dar con las claves de nuestra existencia es imprescindible obtener las llamadas «moléculas orgánicas». Son las que esperan los científicos que «Curiosity» descubra a lo largo de sus dos años de misión (un año marciano). Este «todoterreno» («rover», en inglés) convertido en laboratorio lleva instalados diez instrumentos claves para evaluar «las posibles condiciones de habitabilidad de Marte», afirma Martínez.

De acuerdo con Beaty, de todos estos dispositivos, en los que más esperanzas posan es en los dos laboratorios que lleva instalados en el cuerpo central.Con el brazo robótico, el «rover» podrá recopilar numerosas muestras que más tarde analizará. El SAM es un espectómetro, «nuestra gran esperanza», insiste Beaty, con el que se podrían dar con las moléculas de vida. El otro laboratorio se centra en la minerología de Marte.

Otro de los aparatos que transportará «Curiosity» en su mástil es el REMS (Rover Environment Monitorins Station), un instrumento «made in Spain» que explicará las características de la atmósfera de Marte, «tanto en sus etapas iniciales de la evolución como en sus procesos actuales», asegura el científico español, que ha participado en su diseño.

Esta estación meteorológica monitorizará estas condiciones gracias a sus sensores de temperatura, de viento, de radiación ultravioleta y de humedad relativa. Estos datos se añadirán a los resultados obtenidos con los anteriores «rovers» Spirit y Opportunity, que «descubrieron minerales relacionados con el agua como el yeso, la jarosita o la kieserita, entre otros», añade el experto del INTA. Como explica Eduardo Sebastián, ingeniero electrónico del INTA y uno de los creadores del REMS, «las dos pruebas de encendido que se han hecho durante sus nueve meses de vuelo reflejan que su salud es inmejorable. Funciona tal y como salió de España», comenta con orgullo.

Entre el 8 y el 9 de agosto, se recibirán los primeros datos de la estación. Pero «no tendrán relevancia científica porque el mástil en el que está instalado estará plegado. Tendremos que esperar hasta mediados de mes (el 14 o el 15) para obtener información importante», añade.


Colonización cercana
Algunos científicos ya apuntan a una posible colonización del planeta, una idea que suena a ciencia ficción pero que no está tan alejada de la realidad. «Existen trabajos muy serios que abordan la posibilidad de la colonización como uno de los factores fundamentales de la terraformación. Habría que considerar la posibilidad de que todo el planeta actuara como un sistema en conjunto», explica Jesús Martínez. Desde la NASA, Beaty pone alguna traba:  «Mientras sólo se tarda tres días en ir a la Luna, la travesía a Marte es de seis meses. ¿Qué pasaría si faltara la comida?, ¿cómo sobreviviríamos?».

 

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