Europa

Berlín

Trío de reyes

La Razón
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Lunes, 11: «bajitas»
El Halcón Avenida es el equipo de baloncesto femenino «pobre» de Europa (presupuesto bajísimo), lo cual, sin embargo, no le ha impedido ganar la Euroliga. Prodigioso, en cuanto que, al parecer, no se esperaba; y es que España, como recuerda el memorialista ZP, es, en opinión de Manuel Azaña, un país de sorpresas. Las «bajitas» del Halcón Avenida, en expresión de José Luis Sáez, tampoco ha sido impedimento para dar a la España de los españoles y de los independentistas (esas garrapatas) otra alegría (el pozo de petróleo de alegrías de España es el deporte; el otro pozo, claro, es el sol, o sea, lo que menos manosea la casta política). La españolita, pues, no sólo cuando besa, también cuando juega, juega de verdad. Al «grande bajito» (de talla física) Juan José Hidalgo (Viajes Halcón), grande por sus plurales cualidades de talento y de robusta calidad humana (un ser deliciosamente raro: rinde culto a la amistad y a la gratitud), nuestra enhorabuena. Juan José y los españoles probos, o sea, como Juan José, son así.


Martes, 12: Vettel
Decía Ortega y Gasset que el hombre es él y sus circunstancias. En la Fórmula-1, no: la F-1 es el monoplaza y el piloto, o sea que en esta correlación sobre ruedas el hombre es el complemento circunstancial. Sebastian Vettel, de momento, barre, vuela, tsumaniza los circuitos. Dos Premios, dos victorias. Red Bull es la Coca-Cola con neumáticos. Y Vettel es lo que es gracias a su «burra» o «toro».
Me instruye un gurú en bólidos: «Un gran diseñador, un gran coche y un gran piloto, igual a un gran monoplaza F-1 ganador. Si la ‘‘burra'' o el ‘‘toro'' de Fernando Alonso, o sea su Ferrari, no mejora su poder y conformación tecnológica, se duda que pueda, esta temporada, optar al título mundial».


Miércoles, 13: café
España, geopolíticamente, es, como se sabe, una cosa de café para todos (las autonomías). Así está España: de un café, cada día que pasa, más insoportable.
El Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol es también una cosa de mal café o de café insoportable.
–En España –me reconvienen al unísono un suizo hijo del pueblo de Berna y un alemán hijo del pueblo de Berlín– creéis que democracia es igual «a vive como quieras», y no es eso, no. La democracia, como las plantas, necesitan del abono de deber honrado, del abono del cumplimiento estricto de las leyes y del abono de la pena, penita pena (sanción, vaya), también, cuando la laxitud del «vive como quieras» se convierte en un peligro para el orden, el respeto y la ética.
Asiento sin rechistar ante verdades tan incuestionables, a ver qué vida. Ese Comité de Competición de mi querido Villar es más laxo y blando y baboso que la pelota de goma que le regalé por Reyes al perro de mi hija. Castigar con 602 euros al Zaragoza por el feo y sancionable (de verdad) sirimiri de balones en La Romareda es como operar de cataratas a mi abuelita de casi 100 años.


Domingo, 17: reyes
Visto lo visto en las semifinales de la «Champions» y visto lo visto el sábado, sabadete, en el Bernabéu, lo importante ahora es lo del miércoles: una final de Reyes. El Rey Juan Carlos, el rey de reyes del siglo XX, el Real Madrid, y el rey, de momento, del siglo XXI, el Bar-ça, tan inciensado por la belleza de su juego. Bernabéu decía que las estadísticas son aburridas y que no hay dos partidos iguales. Verdad de la verdad. Pero sin el parloteo de los opinantes, los errores de los árbitros y la memorización histórica (esa irritadora, rencorosa e inane asignatura predilecta del no menos inane ZP), el fútbol sería algo tan insustancial como una tarta de cumpleaños sin velas. Lo que sí sé es lo que sé y lo que sé es esto: con derrota o no, lo que no quiere el madridismo es que Florentino, acabada la temporada, inicie «Un Nuevo Proyecto Cero»: recojo la voz de la calle. «Y un Cesc o alguien así, para ‘‘casarlo'' con Xabi», esto es lo que discute y pide también la pensadora y serena voz de la calle.