Luz verde a la Comisión Von der Leyen

El equipo de la política alemana recibe el visto bueno del Parlamento europeo por 461 votos a favor, 157 en contra y 89 abstenciones

Vote on EU Commission President-elect von der Leyen's college of commissioners at the European Parliament in Strasbourg
Ursula von der Leyen recibe el aplauso de la Eurocámara tras salir aprobada la ComisiónVINCENT KESSLERReuters

Úrsula von der Leyen ha pasado esta mañana el último obstáculo para sustituir a Jean-Claude Juncker el próximo domingo, 1 de diciembre, al frente del ejecutivo comunitario. La política alemana ha conseguido el aval definitivo a su colegio de comisarios por una amplia mayoría de 461 votos a favor, 157 en contra y 89 abstenciones gracias a la alianza entre el Partido Popular Europeo, socialdemocrátas y los liberales de Renew Europe. Los Verdes se han abstenido e Izquierda unitaria ha votado en contra.

Antes de la votación, Von der Leyen ha vuelto a desgranar su programa político en un nuevo discurso con pocas sorpresas y nula épica, pero eficaz para conseguir los apoyos suficientes en un hemiciclo fragmentado, con ganas de hacer oír su voz y que ya le ha dado más de un disgusto después de los rechazos a los candidatos de Hungría, Francia y Rumanía. Este contratiempo ha ocasionado que el colegio de comisarios comience su andadura con un mes de retraso sobre le fecha prevista y sin comisario británico, ante la negativa de Reino Unido de enviar un representante mientras siga formando parte del club.

Von der Leyen se enfrentará a partir de la semana próxima al reto titánico de conseguir que el club europeo hable con una sola voz en la esfera internacional y se dirija de tú a tú a las grandes potencias, en un mundo cada vez más polarizado por la brecha entre EE UU y China. Ella misma ha bautizado su Comisión como geopolítica, pero en el discurso de hoy ha preferido abandonar las palabras grandilocuentes para centrarse en un programa de gobierno que debe sortear todo tipo de oposiciones y hacer del equilibrio, la supervivencia, su mejor virtud.

La primera mujer que preside el ejecutivo comunitario ha prometido un Pacto Verde europeo que no abandone a las regiones dependientes del carbón ni a los agricultores; una nueva política de asilo que integre a los refugiados pero fortalezca las fronteras y expulse a los inmigrantes ilegales, la necesaria digitalización de la economía europea para hacer frente a los desafíos del futuro y no perder el tren del salto tecnológico y una nueva estrategia para el cáncer, el único punto novedoso de su programa y que rescata una de las propuestas de Manfred Weber dentro de su campaña al ejecutivo comunitario, como jefe de filas de los populares.

Como hilo conductor, las palabras de Vaclav Havel, uno de los héroes de la revolución de terciopelo en 1989: “Trabajar por lo que es bueno, no porque sea una oportunidad para el triunfo”. Un guiño evidente a los levantiscos países del Este y una sentencia que ha repetido al recordar la necesidad de un sistema de asilo que respete los valores europeos y o la necesidad de que la UE se convierta en el faro global en la lucha contra el cambio climático. Precisamente dos de los retos contra los que los países del Este reman en contra.