Internacional

El giro desalentador de Sánchez en el apoyo a la causa democrática venezolana

Analizamos con el experto Xavier Rodríguez-Franco, director de Parlamundi Venezuela, el viraje del presidente del Gobierno español en la cuestión de Venezuela

LA RAZÓN ha podido entrevistar a Xavier Rodríguez Franco que también es politólogo en la Universidad Central de Venezuela, para comprobar de primera mano, cuál es la situación actual que se está viviendo en Venezuela en los últimos días tras el regreso de Juan Guaidó a Caracas después de su gira internacional, en busca del apoyo de las principales potencias mundiales.

¿El aumento de la represión contra el círculo de Juan Guaidó hace temer una acción directa contra él?

Hemos visto en lo que va de año un recrudecimiento en la intimidación, que no se reduce a la figura de Guaidó, ya que el ámbito parlamentario en su conjunto se ha visto afectado también. En las últimas semanas, se ha lanzado una orden deliberada de incrementar el esquema intimidatorio del cual se tienen bastantes datos desde hace tiempo, en el caso de Guaidó, hace pensar la posibilidad y la credibilidad de una amenaza mayor por parte del Gobierno de Maduro de cara a este año.

Esto está relacionado con el hecho de que el presidente rompió el aura establecida en torno al hecho de visitar Washington, de volver a salir del país, tras una primer éxodo en el que tuvo que sortear muchas dificultades. Muchos especulaban sobre la posibilidad de que lo volviera a hacer. Más allá de las connotaciones políticas de la gira de Guaidó era de esperar esta reacción. La intimidación y la violencia forman parte de un terreno en el que el régimen de Maduro se mueve muy bien.

¿La acusación de los explosivos contra Juan José Márquez es creíble?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que esto lo ha anunciado el «número dos» de Maduro, en televisión, con todos los elementos de la cultura del espectáculo y propaganda que caracteriza al Gobierno venezolano, lo cuál de por sí marca de entrada la notable duda que uno tiene con el manejo de esas circunstancias. Esto provoca que se siembre la duda en el pueblo venezolano.

Salvando las diametrales distancias esto es similar a lo que ha ocurrido con el ministro Ábalos cuando se justifica diciendo que tenía que evitar una crisis diplomática, arriesgándose personalmente, con la reunión mantenida con Delcy Rodríguez en Barajas.

Esto deja entrever las intencionalidades políticas adyacentes, predominantes sobre la verosimilitud. De esta forma se mantiene la idea de que estas personas son peligrosas, intentando descalificarlas frente a la opinión pública, la idea de que los que se resisten a la revolución son enemigos de la patria, del bien común y peligrosas, como ha pasado con cualquier líder de la oposición que ha sido tildado de magnicida. Tendría poco sentido que Guaidó intentara introducir explosivos en el país, y más realizándolo a través de un familiar suyo.

¿El giro de la política española respecto a la figura de Guaidó daña la lucha por la democracia?

La comunidad internacional ha venido desarrollando cierta costumbre para conocer la autenticidad y la credibilidad el Gobierno venezolano. Sin embargo, a nivel europeo, lo que más ha sentado precedente, algo que es desalentador para la causa democrática venezolana, es el giro de la política exterior española hacia la situación venezolana, en concreto el Gobierno de Sánchez, y no sólo con respecto a Guaidó, hay que tener en cuenta que la comunidad venezolana en España es la más grande de Europa, por lo tanto no es poca cosa.

El presidente Sánchez ha optado por la “doctrina Zapatero”. Zapatero no pareciera ir por libre, si no con una agenda bastante clara y muy alineada con las displicencias de Podemos con la situación venezolana. No es un tema por tanto exclusivo a Guaidó. Se puede apreciar este giro de Sánchez, ha variado su discurso respecto a enero del año pasado. Esto hace más mella a la causa democrática que las presuntas denuncias que pueda realizar el régimen de Maduro respecto a los familiares de Guaidó.

Maduro apunta directamente a Guaidó, ¿cree que podría llegar a ser detenido?, ¿qué consecuencias podría acarrear?

Esto forma parte de las aproximaciones, del tanteo intimidatorio del régimen de Maduro, hacia los interlocutores de la cuestión venezolana, probando así su capacidad de respuesta. No descarto ni la detención ni la desaparición bien de Guaidó o de alguno de los diputados de la oposición o incluso de otros familiares suyos.

Existe un riesgo probado de ser detenido, expulsado del país, o bien silenciado a través del silencio de los sepulcros, de lo cuál como digo, hay evidencias empíricas que lo demuestran. Hay informes de la ONU, del periodismo internacional independiente, que dan fé de ello. Por lo tanto no es descartable que pueda elevarse el tono de la hostilidad hacia la figura de Guaidó y su familia.

Venezuela es el país del hemisferio americano con mayor número de diputados sin fuero parlamentario e inmunidad parlamentaria, que están inhabilitados, a través del exilio, la cárcel o incluso que han solicitado asilo en las sedes diplomáticas en Caracas. Esto es algo inédito en la historia parlamentaria latinoamericana, lo que da cuenta del talante tiránico del Gobierno venezolano. Por lo tanto no es descartable su detención, o la de algún familiar más.