La oposición se vuelca para evitar que Netanyahu sea primer ministro

El líder derechista laico Lieberman apoyará un proyecto de ley de Azul y Blanco para impedir que los imputados puedan presidir el Gobierno

Benny Gantz on election day
El líder de Azul y Blanco, Benny Gantz, no renuncia a intentar formar Gobierno pese a su flojo resultado/EPTal Shahar Tal Shahar

Finalizado ayer el agónico escrutinio de las terceras elecciones en Israel, se confirmó que el bloque de derechas y religiosos del primer ministro, Benjamin Netanyahu, ganador de los comicios con 36 escaños, sufrió un retroceso con la pérdida de un diputado. Con 58, el líder del Likud se aleja de lograr la mayoría de 61.

Además, un nuevo frente pone en peligro la continuidad del «Rey Bibi» al frente de Israel. El derechista laico Israel Beitenu de Avigdor Liberman confirmó que apoyará la propuesta de ley que presentará Azul y Blanco, del opositor Benny Gantz, con la que pretende impedir que un «premier» imputado ejercer en el cargo. La intención es ponerla en marcha tras la conformación de la «Knesset» el 16 de marzo.

La nota de prensa de Israel Beitenu añadía que «propondremos otra ley para limitar el cargo del primer ministro a dos legislaturas». Otra iniciativa destinada a frenar a Netanyahu, que suma ya cuatro mandatos, lo que le convierte en el «premier» más longevo del Estado judío.

Si bien a Gantz se le hace prácticamente imposible incluir en una coalición alternativa de centro izquierda a dos formaciones antagónicas como Israel Beitenu y la Lista Árabe Unida, lo que si comparten todos los partidos de la oposición es el deseo de fulminar a Netanyahu.

Desde la facción rusófona de Liberman apuntaron también que «es evidente que recomendaremos a Gantz ante el presidente [Reuven Rivlin] como el idóneo para formar coalición». Sin este apoyo, Azul y Blanco y el resto de la oposición no podrían controlar el comité parlamentario que debatirá la ley. Paradójicamente, meses atrás fue la oposición de Liberman, quien consideró la medida como «un intento de cambiar las reglas del juego», lo que frenó la intentona de Gantz.

Liberman es cercano ideológicamente al Likud, pero mantiene una férrea enemistad personal con «Bibi» tras su dimisión como ministro de Defensa a finales de 2018 por discrepancias respecto a la respuesta militar en Gaza.

Cuando el «premier» se percató de los movimientos de Azul y Blanco, acusó a Gantz de «intentar robar las elecciones y erosionar la democracia». Pero Liberman le recordó en un irrefutable tuit: «¿Eres un mentiroso o tienes mala memoria? En 2008, apoyó como líder de la oposición la [misma] propuesta del laborismo, ante las sospechas sobre Ehud Olmert», refiriéndose al ex primer ministro que terminó entre rejas acusado de corrupción.

Netanyahu propició otra sonada polémica cuando esbozó sus cálculos en una pizarra para «dejar clara la voluntad del pueblo». El bloque «sionista nacional» suma 58 diputados, frente a la «izquierda sionista» con 47, incluyendo a Liberman. Pero el colofón fue dejar fuera de juego a los 15 diputados de la Lista Árabe Unida, sugiriendo que la voluntad de sus votantes no es parte del colectivo democrático israelí.