Doctor Fauci, el asesor de Trump que eclipa las comparecencias del presidente en la gestión del coronavirus

El epidemiólogo se ha ganado la confianza de los estadounidenses y del mandatario, pero su ausencia en las dos últimas ruedas de prensa ha levantado inquietud

President Donald J. Trump Coronavirus Briefing
Trump señala a Anthony Fauci durante una rueda de prensa sobre el coronavirusStefani Reynolds / POOLEFE

El doctor Anthony Fauci, de 79 años, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas desde 1984 y máximo asesor científico de Donald Trump en la crisis del coronavirus, ha dejado de comparecer junto al presidente ante los medios de comunicación. Su ausencia en la rueda de prensa el lunes y el martes ha despertado inquietud y sospechas.

Lo primero porque Fauci ha conectado con el público americano y ha sabido transmitir sosiego y cordura en un momento tan delicado como el que vive la sociedad de ese país, justo cuando la Organización Mundial de la Salud ha pronosticado que EE UU se puede convertir en el nuevo epicentro de la pandemia. Y lo segundo porque su análisis del peligro sanitario y de las fases por las que avanza el coronavirus no siempre son coincidentes con la visión de Trump. De hecho, en las comparecencias conjuntas las discrepancias entre ambos han quedado de manifiesto en varias ocasiones.

¿Le ha pedido Trump que se abstenga de salir junto a él en las ruedas de prensa?, ¿está enfermo? Cuando los periodistas preguntaron por la sorpresiva ausencia, uno de ellos respondió que hay un acuerdo para que los funcionarios se turnen ante los medios. “Anthony se ha convertido en una gran estrella de la televisión”, afirmó el inquilino de la Casa Blanca la pasada semana, siempre tan celoso de aquellos que le pueda robar protagonismo. Fauci lo ha hecho, pero sin enfadar al “jefe”. El tono de su discurso, su voz arenosa, y la manera en que transmite la información han cautivado al mismísimo Trump.

Fauci, que ha trabajado en el mismo cargo con seis gobiernos distintos, procede de una familia de emigrantes italianos. Su padre era una farmacéutico de Brooklyn. “Desde que tenía edad para andar en bicicleta yo ya estaba dispensando recetas a la gente”, ha recordado en alguna ocasión. Educado en una escuela jesuita y aficionado al baloncesto desde joven, en 1968 comenzó a trabajar en los Institutos Nacionales de Salud.

En medio de la crisis sanitaria del sida en los años ochenta, se convirtió en jefe del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (National Institute of Allergy and Infectious Diseases, NIAID). El presidente Bush le definió como un héroe y hasta en dos ocasiones Fauci rechazó convertirse en el director de los Institutos Nacionales de Salud. Está considerado como una de máximas autoridades acerca del sida y otras enfermedades como el zika y el ébola.

Fauci ha frenado en más de una ocasión el optimismo de Trump, al decir, por ejemplo, que no habrá una “vacuna milagrosa” ni rápida. Es más, el doctor cree que al menos tendrá que pasar entre un año y un año y medio para que esté lista una vacuna efectiva contra el coronavirus. “Él tiene su propio estilo”, dijo recientemente Fauci al hablar de cómo Trump explica a sus conciudadanos lo que sabe del virus. “Usa expresiones que yo no utilizaría porque pueden llevar a malos entendidos”, añadió.

Trump ha anunciado que quiere suavizar las medidas restrictivas que han puesto a los mercados y a la economía productiva de EE UU en alerta. Preguntado al respecto, el presidente dijo que el doctor Fauci “no está en desacuerdo”. Lo cierto es que otros muchos expertos advierten de que rebajar medidas como el distanciamiento social pondrán al país al borde de una debacle sanitaria.

Los abuelos, dispuestos a morir, según un gobernador

Pero el presidente tiene sus prioridades y para defenderlas aportó sus argumentos: “La gente tiene una ansiedad y una depresión tremendas, y por cosas como esta se suicida; cuando tienes una economía terrible, tienes muerte”. Y añadió: “Definitivamente sería en números mucho mayores de lo que estamos hablando con respecto al virus”. Trump ha asegurado que va a impedir que un “problema médico” se transforme en “un problema financiero de larga duración” y auguró que el país estará “muy pronto abierto a los negocios, mucho antes de tres o cuatro meses, como alguien sugirió. No podemos permitir que la cura sea peor que el problema en sí”.

El presidente no está solo dentro del escenario político en su aspiración de relanzar la economía cuanto antes. El vicegobernador estadounidense de Texas, Dan Patrick, aseguró en una entrevista en Fox News que los abuelos están dispuestos a morir para defender la salud económica del país. Él mismo afirmó estar dispuesto a “jugarse la supervivencia a cambio de mantener Estados Unidos tal y como es para sus hijos y sus nietos”.