Argentina, al borde de la quiebra, se enfrenta a un nuevo «default»

En plena pandemia de coronavirus, el Gobierno de Alberto Fernández extiende hasta el 22 de mayo el plazo para negociar con los acreedores privados la reestructuración de su deuda pública

Outbreak of the coronavirus disease (COVID-19), in Buenos Aires
Un grupo de manifestantes protesta por la falta de alimentos y recursos en Buenos Aires, ArgentinaAGUSTIN MARCARIANReuters

El Gobierno argentino vuelve a “jugar con fuego” dilatando el pago de la deuda una vez más, acercándose a ese precipicio que representa el default. Aunque el país tiene experiencia en este tipo de crisis, de hecho ya sorteó ocho quiebras resurgiendo como un “ave fénix”, para después volver a estrellarse. Como si de una maldición se tratarse parece que Argentina volverá a la cesación de pagos.

Esta semana extendió el plazo para adherir al canje de deuda hasta el 22 de mayo próximo. “Extiéndase la fecha de vencimiento de la Invitación a canjear establecida en el Suplemento de Prospecto del 21 de abril de 2020, la que vencerá el 22 de mayo de 2020 a las 17:00 de Nueva York”, consignó la resolución 221 del Ministerio de Economía.

El 25 de mayo será otra fecha clave para el proceso de negociación de los bonos que ejecuta el ministro de Economía Martín Guzmán. Ese día, se debe anunciar los resultados del canje que propuso el Gobierno a los acreedores privados.

Los resultados de la primera etapa de negociación no dieron buenos resultados. Economía y en Wall Street aseguran que la adhesión a la propuesta no llegó al 20 por ciento de los tenedores de los títulos bajo legislación extranjera.

Por tal motivo, de acuerdo al nuevo cronograma, el viernes 22 concluye e la vigencia de la oferta oficial y tres días más tarde, el lunes 25 de mayo, se sabrá si Argentina acordó con los bonistas y evitó un eventual default por billones de dólares. El tercer y último artículo de la resolución fija al 27 de mayo como fecha para que el Ministerio de Economía entregue los nuevos bonos y cancele los viejos. Sería el último paso de la negociación con los acreedores privados.

Los bonistas se dividen en tres bloques diferentes. Grupo Argentina Ad Hoc, que encabeza BlackRock, Fidelity y Ashmore; el Comité de Acreedores de la Argentina, liderado por Greylock Capital; y el Grupo de Bonistas del Canje, que aglutina a Monarch, Cyrus, HBK y VR, entre otros fondos de inversión.

Estos acreedores privados negociaron con Guzmán todo el fin de semana, y aguardaban la extensión de la oferta como una prueba de buena fe. Temían que el ministro de Economía declarara desierto el canje o que introdujera pequeñas de reformas que regresaban la negociación a un nuevo laberinto sin salida.

“Default y pandemia”

Días atrás, el presidente Alberto Fernández subrayó que “nadie quiere caer en default”, mientras aseguró que, con la oferta presentada, “los acreedores no pierden”. El mandatario tenía como objetivo combatir la inflación -40%-y a la inevitable reestructuración de la deuda cuando llegó al gobierno. Pero el coronavirus marcó las nuevas prioridades.

FILE PHOTO: Argentina's President Alberto Fernandez looks on during the session of the 138th legislative term at the National Congress in Buenos Aires
El presidente argentino, Alberto FernándezAgustin MarcarianReuters

Para evitar la cesación de pago, Argentina por lo pronto, tendría que pagar el vencimiento que había quedado pendiente de abril, de bonos de alrededor de 500 millones de dólares y que vencen nuevamente el 22, lo que permitiría seguir negociando. Algo que no parece dispuesta a realizar. El plan presentado pretende básicamente no pagar la deuda en tres años y realizar una reducción de intereses de tres puntos.

En este escenario de pandemia, donde la caída de la economía es tan profunda -9% PIB-, tal vez inicialmente el impacto del default no sería tan dramático. Sin embargo, el ritmo de la potencial recuperación económica, luego de superada la pandemia, se vería muy afectado precisamente por la falta de financiación para el sector público, pero también sobre todo para el sector privado. Ahora Argentina está tocando fondo pero como dice una letra de tango: “Siempre se puede caer más bajo”.