“Los policías de EE UU están entrenados en una institución que sigue siendo racista”

El sociólogo Roderick J. Harrison cree que la reacción de Trump ante las protestas por la muerte de George Floyd a manos de un policía “no está a la altura de lo que se espera de un presidente”

Roderick J. Harrison, profesor de Sociología de la Universidad de Howard y ex jefe de Estadística Racial en la Oficina del Censo de Estados Unidos, cree que las protestas por la muerte de George Floyd tras ser asfixiado por un agente de policía en Minneapolis se van a extender a otras ciudades del país. Considera que Trump no está a la altura en este caso y que Obama hizo “muy poco” por aliviar la herida racial que existe en Estados Unidos.

La cuestión racial parece una herida abierta en Estados Unidos. ¿Hay alguna manera de cerrarla? ¿Subyace algo más que una cuestión de desigualdad y pobreza?

La persistencia de la cuestión racial en Estados Unidos no puede explicarse única o exclusivamente por diferencias de clase o materiales en las oportunidades y resultados socioeconómicos, aunque éstos contribuyen en gran medida a su perpetuación. La persistencia del racismo en una nación que proclama de manera elocuente y efectiva la igualdad de los hombres y sus derechos inalienables está profundamente arraigada en una distinción de estatus citada en el «caso Dred Scott» de 1857 de la Corte Suprema de Estados Unidos, que dice que los afroamericanos «habían sido considerados desde un siglo atrás seres de un orden inferior ... y tan inferiores que no tenían derechos que el hombre blanco debía respetar». Las imágenes en las que vemos a los que mataron a George Floyd en Minneapolis y a Amhaud Arbery en el condado de Glynn, en Georgia, no pueden mostraron qué es lo que piensan, pero el enunciado de esa decisión de 1857 parece que sigue siendo válido para ellos.

¿Cree que la reacción de Trump está alimentando la tensión racial?

Las reacciones de Trump ante éste y otros incidentes raciales no están a la altura de lo que se espera de un presidente que ha jurado ser el presidente de todos los ciudadanos de Estados Unidos. Su tuit del jueves en el que dice que «cuando empiezan los saqueos, empiezan los tiros» y su caracterización de muchos manifestantes con esvásticas y banderas de la Confederación de Charlottesville como «buenas personas» parecen querer apoyar y respaldar actitudes que la mayoría condena.

¿Diría que la policía de Estados Unidos es racista?

Probablemente sí. En su mayoría son agentes que están formados y entrenados en una sociedad y en unas instituciones que siguen siendo racistas. Pero más concretamente, a menudo parece sentirse obligados a comportarse como si la mera sospecha de un delito por parte de una persona negra les diera el derecho a usar la fuerza, algo que no parecen dar por hecho cuando los sospechosos son blancos.

¿Cree que las protestas se van a extender a otras ciudades de EEUU?

Sí, parece que se están extendiendo. Las poblaciones en muchas ciudades sienten que es importante expresar solidaridad con Minneapolis y la familia George Floyd; en otros lugares, por ejemplo en Louisville (Kentucky), la gente se ha sentido obligada a protestar por incidentes locales relacionados con este caso.

¿Que hizo Obama durante su presidencia por aliviar la tensión racial en EEUU?

Muy poco. Se trató de buscar mejoras en las políticas y en algunos casos se implementaron, pero la discriminación está demasiado generalizada y está profundamente arraigada como para que se pueda superar con las herramientas disponibles por parte de un presidente o Congreso.