“Sabemos quién mató a Madeleine y cómo lo hizo, pero no podemos probarlo”

Un fiscal alemán pide la colaboración ciudadana para poder llevar a juicio a Christian Brueckner

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La investigación sobre la desaparición de Madeleine McCann dio un vuelco sorprendente la semana pasada al revelarse la identidad de un ciudadano alemán, Christian Brueckner, de 43 años, que se convertía en el principal sospechoso de haber secuestrado a la pequeña niña británica de tres años en la noche del 3 de mayo de 2007 de unos apartamentos en la localidad portuguesa de Praia da Luz.

Brueckner llegó a Portugal con tan sólo 18 años y se instaló cerca de Praia da Luz, en una casa de campo, que utilizaba como base para preparar sus asaltos sexuales. No se le conoce profesión estable y los vecinos explicaron a los investigadores que se dedicaba a la compra venta de coches usados, pero este joven alemán sobrevivía como podía. Vendía drogas por menudeo y robaba en los apartamentos de los turistas. Pero Brueckner es un delincuente sexual y acumulaba material pornográfico en los distintos dispositivos electrónicos que tenía en su casa.

Además, en alguno de los robos que cometía, llegó a abusar sexualmente de alguna mujer cuando las sorprendía en su apartamento. es el caso de una turista septuagenaria de 72 años, que ha sido la que ha hecho posible su ingreso en prisión.

Pero este joven alemán era un depredador y los investigadores alemanes lo saben. De hecho, el fiscal Hans Christian Wolter ha pedido la colaboración ciudadana para tratar de encontrar evidencias que ayuden a llevar a juicio a Brueckner. “Sabemos quién mató a Madeleine y cómo lo hizo, pero no podemos probarlo”, lamenta el fiscal.

El fiscal hizo un llamamiento público para ayudar a la Policía, que necesita más información sobre dónde ha vivido el sospechoso para poder buscar el cuerpo de Madeleine, desaparecida desde hace 13 años y cuyo cuerpo nunca ha sido encontrado, lo que ha dado esperanzas a sus padres Kate y Gerry de poder encontrarla con vida.

Durante estos años se ha especulado con numerosas posibilidades. Una de ellas era que la niña había sido entregada a una familia alemana y que vivía en las afueras de Colonia ajena a su verdadera identidad. Cualquiera de estas teorías era válida para los McCann, que no han dejado de luchar y de buscar a su hija desde aquél fatídico día, en el que uno de sus amigos pudo ver de lejos a un hombre con un niño pequeño en brazos alejándose del apartamento.

A pesar de la esperanza de los padres, los investigadores están convencidos de que la pequeña está muerta.

Wolter le dijo a Sky News que “después de toda la información que obtuvimos, la niña está muerta. No tenemos información de que esté viva. Hay cosas que no podemos contar sobre el caso que hablan de la teoría de que Madeleine está muerta, pero sí podemos admitir que no hemos encontrado el cuerpo”.

Brueckner dejó la casa de campo en la que vivía pocos meses antes de la desaparición de Madeleine y se mudó a una camioneta Wolkswagen T3 Westfalia y la noche de la desaparición de Madeleine estaba muy cerca de los apartamentos. De hecho, una llamada telefónica una hora antes de la desaparición le situaba en Praia da Luz.

Christian Hoppe, de la Oficina Federal de Policía Criminal de Alemania (BKA), dijo la semana pasada que la Policía alemana no ha descartado un motivo sexual. Dijo que el sospechoso pudo haber irrumpido en el apartamento con intención de robar y, como ya había hecho en otras ocasiones, al ver a la niña decidió secuestrarla.

Brueckner tiene un largo historial de abusos sexuales y ha sido vinculado a la desaparición de un niño de seis años en Portugal en 1996 y una niña de cinco años en Alemania en 2015. Las autoridades en Bélgica también lo relacionaron con el asesinato de la desaparecida Carola Titze, de 16 años, que desapareció mientras estaba de vacaciones en De Haan en 1996.

Según ha publicado este fin de semana el diario “The Sun”, el sospechoso mantuvo una conversación con los trabajadores de un quiosco en su localidad natal, Braunschweig, sobre la desaparición de Madeleine y comenzó a sentirse incómodo. La camarera Lenta Johlitz, de 34 años, le dijo al periódico alemán “Bild" que “estaba completamente asustado cuando estábamos sentados hablando sobre Madeleine: “Él quería que paráramos y gritó: ‘La niña está muerta ahora y eso es bueno para ella’". Después, la camarera añadió que dijo que ”puedes hacer que un cuerpo desaparezca rápidamente. Los cerdos también comen carne humana”.