Asia

Crece en India la ira hacia China y piden boicotear sus productos

Las dos potencias nucleares mantienen negociaciones para rebajar la tensión tras el choque fronterizo de esta semana que dejó una veintena de muertos

La India despidió este jueves con honores a algunos de sus veinte soldados muertos en el enfrentamiento fronterizo el lunes con tropas chinas en el Himalaya occidental que tiñó el país de un fuerte sentimiento antichino, mientras Nueva Delhi y Pekín negocian para tratar de rebajar la tensión.

Las dos potencias nucleares celebraron ayer una nueva reunión de alto nivel entre sus mandos militares en el valle de Galwan, donde ocurrió el incidente, para intentar encontrar una salida a la peor crisis entre los dos gigantes asiáticos en 45 años.

Al tiempo que se producía el diálogo en el Himalaya, los cuerpos de varios soldados fueron llegando a sus localidades de origen, donde fueron recibidos como héroes con flores, carteles y honores militares por numerosos vecinos, a pesar de las restricciones para evitar la propagación del coronavirus.

El enfrentamiento cuerpo a cuerpo en el Himalaya, en el que no se usaron armas de fuego, sino palos, piedras y puños, fue liderado en el lado indio por el coronel B. Santosh Babu, que cayó en combate. La ciudad de Suryayet, en el meridional estado de Telangana, recibió hoy el ataúd con los restos de Babu con honores militares, incluido el saludo de armas.

Con banderas nacionales y pancartas en las que se leía “Saludamos a los soldados”, los asistentes gritaron “¡Viva la madre India!”. En el estado meridional de Tamil Nadu, el pueblo de Ramanathapuram recibió en un féretro cubierto con la bandera india el cuerpo del soldado Havildar K Palani.

La esposa e hijos de Palani, y decenas de personas más, acudieron a la ceremonia en la que se despidió al militar como un héroe con flores, salvas y un enorme cartel con su retrato. Ceremonias similares se han celebrado en distintas partes del país, donde al pesar se sumó un enorme sentimiento nacionalista y de revancha, mientras se reclamaba una respuesta contundente al primer ministro indio, Narendra Modi.

Siguen las negociaciones

Los ministerios de Exteriores chino e indio reiteraron hoy su intención de resolver la crisis por los canales diplomáticos, implementando el acuerdo militar suscrito el 6 de junio entre mandos militares de ambos países, tras otra reyerta fronteriza en mayo.

En sendas declaraciones, el portavoz de Exteriores chino Zhao Lijian y el indio Anurag Srivastava destacaron el acuerdo alcanzado por los ministros de no llevar a cabo medidas que puedan desencadenar una escalada del conflicto. Aseguraron que los mandos militares siguen en conversaciones para rebajar la tensión en la frontera.

En la red social Twitter, la también portavoz china de Exteriores Hua Chunying advirtió de que “la India no debe juzgar mal la situación actual ni subestimar la firme voluntad de China de salvaguardar su soberanía territorial”. El portavoz indio confirmó que, pese a la fricción, el ministro indio de Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, participará el 23 de junio en una reunión virtual programada antes de la crisis con sus homólogos de Rusia y China.

Boicot

Los funerales dispararon el fervor antichino en la India. Las redes sociales se llenaron de imágenes de los caídos, mientras se reclamaba no olvidar su sacrificio, al tiempo que la etiqueta “boicotchina” se convirtió en tendencia en Twitter. En una carta abierta, la Confederación de Comerciantes de la India (CAIT) solicitó un boicot contra productos fabricados en China y pidió a las celebridades de la poderosa industria cinematográfica de Bollywood apoyar la campaña.

Por su parte, los portavoces chinos no se explayaron en declaraciones, pero los medios oficiales se prodigaron hoy en editoriales y artículos de opinión sobre las consecuencias que podría tener el brote de nacionalismo indio contra el país vecino, que además es la segunda potencia económica mundial.

El Global Times, publicación en inglés del Diario del Pueblo, el órgano oficial del Partido Comunista Chino (PCCh), advertía de que el "creciente nacionalismo indio dañará las relaciones de negocios" bilaterales.

"Si el efervescente sentimiento nacionalista continúa invariable en India (...) solo debilitará la atracción de ese mercado para el resto del mundo y hará fácil reemplazarlo por otros mercados del Sudeste Asiático", afirmaba.

Entretanto, el Ejército Popular de Liberación (EPL) hizo hoy una exhibición de fuerza con unos ejercicios militares que incluyeron tanques diseñados para grandes alturas, en la denominada “Región Autónoma del Tíbet”, en el suroeste del país, fronteriza con la India.

También puso en práctica maniobras "a gran escala y a larga distancia" de tropas en el noroeste y ejercicios nocturnos de infiltración de paracaidistas, a raíz del choque fronterizo, según los medios oficiales.

Estos ejercicios "no solo muestran que las tropas estacionadas en las regiones fronterizas tienen una alta capacidad de combate, sino que tropas de toda China vendrán en su ayuda y que el EPL puede afrontar cualquier agresión con operaciones integrales conjuntas de tierra-aire", según expertos militares citados por el Global Times.

PRÉSTAMO A LA INDIA DE 750 MILLONES DE DOLARES

Al mismo tiempo, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII), entidad financiera internacional promovida por China como alternativa al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, anunció la concesión el miércoles de un crédito a la India de 750 millones de dólares para luchar contra la COVID-19.

El banco indicó hoy en un comunicado que el préstamo se destina a "ayudar al Gobierno indio a fortalecer su respuesta a los adversos impactos" de la pandemia "en millones de hogares pobres y vulnerables".

Con este último, el total de préstamos soberanos del BAII a la India asciende a 3.060 millones de dólares.

Nueva Delhi y Pekín mantienen conflictos territoriales en sus cerca de 4.000 kilómetros de frontera común, en los que se han producido algunos momentos de tensión como el de 2017 en la zona de Doklan (región del Himalaya entre Bután y China), uno de los más graves.