Con el enemigo en casa: fichados más de 8.000 islamistas radicalizados en Francia

El anuncio coincide con el inicio del juicio a los colaboradores del atentado contra el semanario “Charlie Hebdo” en 2015

El ministro francés del Interior, Gérald Darmanin, informó este lunes de que 8.132 personas están fichadas en Francia por los servicios de radicalización terrorista, en un momento en el que la amenaza del terrorismo sigue siendo “extremadamente alta”.

“La amenaza que representan estos individuos adeptos de un islam radical y sensibles a la propaganda, pero no necesariamente vinculados a un grupo supone un desafío creciente para nuestros servicios de inteligencia, que siguen a 8.132 individuos fichados”, dijo Darmanin durante una visita a la Dirección General de la Seguridad Interior.

El ministro explicó que la prevención en estos casos es una tarea muy difícil y delicada, que supone tratar de analizar comportamientos susceptibles de mostrar una voluntad de pasar a la acción, lo que no siempre es posible. Estos individuos actúan “de manera autónoma y a veces repentina”, explicó.

Pese a ello, desde 2013 se han neutralizado 61 intentos de atentados, 32 de ellos desde 2017, y recordó que a principios de este año los servicios secretos desactivaron un atentado de gran amplitud.

La visita del ministro del Interior a la sede de los servicios de inteligencia en Levallois-Perret, a las afueras de París, sirvió para hacer balance del estado de la amenaza terrorista en el país, coincidiendo con el comienzo este miércoles del juicio contra los supuestos cómplices de los terroristas que ejecutaron el atentado contra la revvista satírica “Charlie Hebdo”, que se cobró la vida de doce personas.

“El inicio de este proceso es la ocasión de recordar que la lucha contra el terrorismo islamista es una gran prioridad del Gobierno, exige una movilización total”, dijo.

Según el ministro, la amenaza terrorista se mantiene a un nivel “extremadamente elevado” y, aunque el componente de la amenaza exterior ha disminuido desde 2015, la “fuerte resiliencia del Estado Islámico”, que adaptó su estructura y exfiltró a sus principales jefes apostando por multiplicar la propaganda ha propiciado un aumento de la amenaza interior.

“La peor amenaza está entre nuestros muros y es la que moviliza la atención de la mayor parte de nuestros servicios. Se alimentan de la propaganda de grupos terroristas, están inspirados por los veteranos de la yihad, pero también por la huella de un islam radical que busca hacerse con el control de nuestros barrios”, dijo Darmanin.