“Bielorrusia no es una democracia, sino una dictadura”

El experto Ivan Katchanovski advierte de que el exilio es “una de las principales tácticas utilizadas por Lukashenko para suprimir las protestas opositoras”

Mientras se conocía el paradero de la líder opositora Maria Kolesnikova, detenida en un puesto fronterizo en la frontera con Ucrania, el mandatario bielorruso, Alexander Lukashenko, admitía en una entrevista con la prensa rusa que quizás haya estado demasiado tiempo pegado al sillón presidencial al llevar desde 1994 al frente de Bielorrusia.

Sin embargo -y a pesar de las históricas protestas-, también ha dejado claro que no piensa abandonar el poder. Ante este panorama, entrevistamos al analista político Ivan Katchanovski. El profesor en la Universidad de Ottawa, que está especializado en la política y los conflictos en las antiguas repúblicas soviéticas, reconoce que “Bielorrusia no es una democracia sino una dictadura”.

¿Por qué es tan importante para Lukashenko que toda la oposición esté en el exilio?

El exilio de los líderes opositores bielorrusos es obviamente una de las principales tácticas utilizadas por Lukashenko para suprimir las protestas opositoras masivas tras las elecciones presidenciales que no fueron ni libres ni justas. Lukashenko intenta privar a los manifestantes de sus líderes dentro de Bielorrusia y pintarlos –ya que se encuentran en el exilio en Ucrania, Polonia y Lituania– como respaldados por estos países vecinos. Antes de las elecciones, el régimen de Lukashenko ya forzó al exilio a otros candidatos presidenciales.

¿Por ello detuvieron y llevaron hasta la frontera a Maria Kolesnikova y a otros dos opositores?

Sí, el último intento de exiliar a Kolesnikova y la expulsión de otros dos líderes cumple este patrón. Lukashenko clama que ellos mismos huyeron a Ucrania en un coche y tiraron a Kolesnikova del vehículo durante al viaje. Pero esto parece otra noticia falsa más difundida por Lukashenko. Recientemente, ha declarado que interceptó una llamada entre Polonia y Alemania en la que el envenenamiento de Navalni era inventado. Sin embargo, esta grabación, que fue transmitida por el canal de televisión estatal bielorruso, parece ser una falsificación primitiva.

¿Qué le ocurrirá a Kolesnikova, ya que se negó a cruzar a Ucrania y permaneció en el lado bielorruso?

Hay informaciones que indican que se encuentra detenida en un puesto fronterizo bielorruso.

Kolesnikova se enfrenta a un proceso penal. Ya lo estaba por «intentar hacerse con el poder» al crear el Consejo de Coordinación de la oposición. Dada la gran publicidad alrededor de las protestas contra Lukashenko y la persecución de los líderes opositores, es poco probable que «desaparezca» o la asesinen, como ya ocurrió con algunos opositores en los 90, tras la llegada al poder de Lukashenko.

Lukashenko, en una entrevista con medios rusos, insiste en que no dejará el poder a pesar de la oleada de protestas. ¿Pueden celebrarse nuevas elecciones libres y justas en Bielorrusia?

Las declaraciones públicas por parte de Lukashenko así como el uso de la fuerza contra los manifestantes y líderes opositores, el despliegue de las fuerzas militares en Minsk y otras grandes ciudades para proteger los monumentos de la II Guerra Mundial y los vídeos oficiales que muestran a Lukashenko junto a su hijo empuñando rifles de asalto en el palacio presidencial sugieren que está dispuesto a usar la fuerza para permanecer en el poder. Lukashenko abre la puerta a nuevos comicios ya reformar la Constitución. Pero unas elecciones libres y justas bajo su mandato no son posibles. Los principales candidatos están o detenidos o exiliados en los países vecinos. Bielorrusia no es una democracia sino una dictadura. Será muy difícil para la oposición ganar unas elecciones que no son libres. Aunque se han dado casos en los que los dictadores han perdido este tipo de comicios.