Giorgia Meloni, la mujer que amenaza el trono de Salvini como líder de la derecha italiana

La victoria en Las Marcas, única región que los conservadores arrebataron a la izquierda, la posiciona al alza

El pasado lunes, sólo unas horas después de las últimas elecciones regionales, le preguntaron a la líder de Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, si tenía sentido seguir pidiendo un anticipo electoral. Ella dudaba, algo a lo que no acostumbra, y se iba por las ramas hasta que respondió que sí, que «el Parlamento no respeta ya la voluntad popular». Sonaba a discurso aprendido, pues antes de los comicios había anunciado que si su coalición arrasaba habría que disolver las cámaras.

Su argumento tiene una base contundente, la izquierda gobierna sólo cinco regiones por 15 del bloque de derechas, pero los resultados fueron decepcionantes para estos últimos. El empate con los progresistas en estas regionales no se puede considerar una derrota, pero sí que descoloca las piezas en el campo conservador.

El orden establecido decía que el capo era Matteo Salvini, líder de la Liga, como partido más votado. Pero ahora esto ya no está tan claro. Dentro de la coalición él no se puede apuntar ningún tanto, como sí hacen otros. Empezando por Meloni, que ya le pisa los talones en las encuestas, y que esta semana presume de representar a la fuerza que más crece. También es cierto que Hermanos de Italia partía de unos resultados muy modestos y así es más fácil sumar. Sin embargo, la única región que la derecha le arrebató al centroizquierda fue Las Marcas, en el centro de la península, donde Meloni había impuesto a su candidato. Francesco Acquaroli, el nuevo gobernador, cumplió ayer 46 años –tres más que Meloni– y ha hecho carrera junto a ella desde su paso por las juventudes de Alianza Nazionale, una coalición que agrupaba formaciones posfascistas y de una derecha dura.

Meloni hubiera sido la gran vencedora en el campo derechista si hubiera conquistado también Puglia, en el tacón de la bota, pero finalmente el candidato izquierdista ganó con solvencia, por lo que tampoco la líder de Hermanos de Italia puede reivindicar mucho más de lo que ya tiene. Carlo Fidanza, actual jefe del partido en el Parlamento Europeo, también conoce a la líder desde la primera hora.

«Nosotros no tenemos ninguna prisa, no tenemos la intención de cambiar la línea. Los italianos valoran nuestra coherencia, no quisimos entrar en el Gobierno con el Movimiento 5 Estrellas (M5E) como hizo la Liga, por lo que la gente sabe lo que vota», responde al teléfono antes de subir a un avión. Meloni mantiene una línea soberanista, como Salvini, pero en los últimos meses ha moderado el tono hacia un nacionalismo clásico.

«Tenemos una posición crítica con la UE, pero nada de euroescepticismo ni posturas extravagantes. Somos un partido derechista de Gobierno y esto le da la posibilidad a Giorgia Meloni de ser la futura líder de toda la coalición», asegura Fidanza.

Se nota que el viento ha cambiado y que la pandemia ha terminado alejando en Italia las posiciones más extremas. En este contexto ha crecido la figura de Giuseppe Conte como primer ministro, quien ahora se encuentra el terreno libre de obstáculos para agotar una legislatura que termina en 2023. La derecha sigue siendo la opción mayoritaria, pero mientras en el Gobierno han comprobado que el camino es esa línea institucional, la oposición conservadora necesita una reflexión. Otro de los vencedores de estas regionales es Luca Zaia, reelegido en Véneto con el 76% y una lista que triplica en votos a la de su partido, la Liga.

Zaia representa una corriente moderada, en línea con los dirigentes del norte de la formación, que se encuentra bastante alejada del estilo impuesto por Salvini. El aglutinador en Roma de este sector pragmático, Giancarlo Giorgetti, ya ha discrepado públicamente de algunas decisiones de Salvini, lo que en el partido no es nada habitual.

Eso en la Liga, pero en el resto de la coalición los trapos sucios ya se airean a los cuatro vientos. Otro de los pesos pesados que han sido más claros es Giovanni Toti, también reelegido como presidente en Liguria. El político, que abandonó Forza Italia –el partido de Silvio Berlusconi– para crear una lista propia, aseguró esta semana en el «Corriere della Sera» que «para ser el jefe hacen falta dos cosas: los números y la capacidad de gestión. Matteo [Salvini] tiene lo primero, pero no lo segundo. Podía haber sido el arquitecto del centroderecha, pero no tiene ningún proyecto. Va por su cuenta, no escucha a nadie y a fuerza de dar empujones termina por provocarse una luxación tras otra».

Ajuste de cuentas

En Forza Italia, el partido más centrista de la coalición, nunca le perdonaron a la Liga que rompiera la alianza para entrar en el Gobierno con el Movimiento 5 Estrellas y ahora que pueden pedir un ajuste de cuentas no van a tardar en hacerlo. Renato Brunetta, diputado del partido y hombre muy cercano a Berlusconi, subraya al teléfono que «una derecha únicamente soberanista y populista no gana las elecciones». «Las cancillerías europeas, los mercados y también los ciudadanos estarían en contra. Y esto lo sabe todo el mundo dentro de la coalición», añade.

Según Brunetta, «a Salvini en particular no le ha ido mal por el momento, pero ahora está en fase descendente. No ha pensado en coalición, ha roto el centroderecha, por lo que debemos abrir un debate interno para decidir qué queremos ser». Finalmente, Salvini ha accedido a crear una especie de comité con miembros de distintos partidos para que gestione la coalición.

La regla no escrita es que el candidato a primer ministro lo nombrará el partido que más votos obtenga dentro de la alianza conservadora y esto es lo que ahora repiten todos. Aspirantes hay varios, Meloni y Zaia están en las quinielas, aunque Salvini todavía es quien mantiene el trono.