Así ve la diáspora armenia en España el conflicto de Nagorno: «Si perdemos, los civiles serán masacrados»

Desde LA RAZÓN hablamos con dos de los 13.000 armenios censados en España. Ambos llevan décadas residiendo en nuestro país sin olvidar sus orígenes

La región del Cáucaso sur vive el conflicto más violento desde hace más de 25 años entre Armenia y Azerbaiyán por la región secesionista de Nagorno Karabaj. Desde hace dos semanas los enfrentamientos entre ambos países son los más duros desde entonces, cuando la República de Artsaj proclamó su independencia y fuerzas étnicamente armenias ocuparon una amplia zona ‘tapón’ en el territorio azerí.

Aquel conflicto separatista entre 1988 y 1994 dejó más de 30.000 muertos y un millón de desplazados. Tras décadas con las negociaciones congeladas y esporádicos estallidos de tensión, Armenia y Azerbaiyán han vuelto a enfrentarse. La intensidad de esta lucha hace temer un conflicto abierto que acabe arrastrando a potencias más grandes como Turquía y Rusia.

Desde LA RAZÓN hemos hablado con dos de los 13.000 armenios censados en España, según el INE de 2019. Ambos llevan décadas residiendo en nuestro país, pero no olvidan sus orígenes. Karen Mardanyan, presidente de la Asociación Armenios de Madrid, y Lilian Grigorian, cardióloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, se han ofrecido a ayudar con todo lo que poseen desde España.

Y no son los únicos, pues miles de armenios de origen se han organizado durante las últimas semanas en todo el mundo para hacer ‘lobby’ a sus Gobiernos. Han realizado colectas de dinero y envíos de contenedores de apoyo y materiales útiles en el combate. Algunos miles incluso han abandonado sus países de acogida y han vuelto a Armenia para luchar en el frente. De hecho cerca de 10.000 se han ofrecido voluntarios a tomar las armas, según el Ministerio de Defensa de Armenia.

¿Cómo surge la diáspora armenia?

Esta diáspora surge principalmente por dos oleadas de migración. La diáspora surgida tras el genocidio armenio en 1915 y la primera Guerra Mundial, cuyos armenios son ya de tercera e incluso cuarta generación, y una segunda que surgió a partir de la disolución de la Unión Soviética, que abocó al colapso económico y una durísima transición a la mayoría de las exrepúblicas soviéticas, un periodo que coincide con la primera guerra en Nagorno Karabaj.

Preguntados sobre cómo viven desde España el conflicto, Karen afirma que desde el 27 de septiembre sufre “una inmensa tristeza” cuando se enteró de que Azerbaiyán había iniciado un ataque masivo por toda la frontera de la República de Artsaj. “No es la primera vez que ocurre algo parecido y sabíamos que tarde o temprano iba a pasar. Durante estos 26 años los conflictos en la frontera han sido constantes. La preocupante novedad esta vez ha sido que Azerbaiyán ha contado con el respaldo y la participación de Turquía. En mi caso, aunque llevo ya 20 años viviendo en España, mi corazón sigue con Armenia y Artsaj. Y mi dolor es doble porque además de ser armenio soy de Artsaj y ahí viven mis tíos, tías, primos y sobrinos, sin olvidar que las tumbas de mis abuelos y bisabuelos están allí”, asegura.

Por su parte, Lilian explica que cuando se enteró del ataque llevado a cabo por Azerbaiyán se sintió muy afectada. “Fue un impacto emocional terrible, pero a los pocos días entendí cuál era el papel que debía desempeñar. Como uno más de los armenios que estamos en la diáspora, intento aportar lo máximo posible en ayuda humanitaria”, señala.

Preocupación por una guerra a gran escala

A ambos armenios les preocupa que este conflicto pueda seguir escalando debido a que actualmente no se trata de una sola lucha entre armenios y azeríes. “Estamos hablando de un conflicto que afecta a dos países que están respaldados por potencias mundiales muy importantes, pero de bandos contrarios, y esto puede tener repercusiones a gran escala”, comenta la cardióloga.

Karen añade que este conflicto ha pasado a ser “un problema internacional” al intervenir Turquía y los islamistas sirios. "Es otro conflicto creado por Turquía, después de los de Siria y Libia. De hecho, Armenia y la República de Artsaj luchan contra la expansión del islamismo radical. A diferencia de otras ocasiones, y violando las leyes internacionales, Azerbaiyán ha extendido sus bombardeos a Stepanakert y otras ciudades importantes, trasladando la guerra de la frontera a poblaciones de civiles”, explica el presidente de la Asociación Armenios de Madrid.

“Si perdemos Artsaj, los armenios que viven en este territorio tendrán el mismo destino que aquellos que vivían en el Imperio Otomano hace 105 años, siendo masacrados. Y, además, el conflicto se trasladaría hasta la misma frontera de Armenia, y creemos que este es el objetivo de la participación de Turquía. No podemos permitirnos ceder ante la invasión turca-azerí”, indica Karen.

La esperanza de un alto el fuego

Lilian confía en que la comunidad internacional logre un alto el fuego y un diálogo hacia la paz. “Si no tuviera fe en esta causa no estaría haciendo lo que hago. Es absolutamente necesario que la comunidad internacional actúe ya. Sin esta intermediación no creo que se pueda lograr detener el conflicto”, puntualiza. Por su parte, Karen es más realista tras dos semanas de guerra: “Solo oímos llamamientos de alto el fuego, pero ninguna acción concreta. A la comunidad armenia en el mundo no le queda otra opción que intentar presionar a los gobiernos, el Parlamento Europeo, la ONU y distintas organizaciones de derechos humanos para pasar de las palabras a los hechos. En primer lugar presionar a Azerbaiyán y Turquía para que paren las hostilidades y, posteriormente, reconocer la independencia de la República de Artsaj".

El presidente de la Asociación Armenios de Madrid considera importante realizar estas acciones para recuperar su territorio histórico “con el precio de la sangre” de tantos armenios caídos. "Rusia es el aliado más cercano de Artsaj en esta zona. Armenia tiene un pacto militar con la Federación Rusa, y en caso de guerra está obligado en apoyarnos. Sin embargo, como la guerra transcurre en el territorio de la República de Artsaj, no se espera tanto apoyo militar”, dice Karen.

Desinformación sobre el conflicto

Por último, en relación a cómo ven ambos la postura de España en este conflicto y qué les ha llevado a ellos a alzar la voz, Lilian explica que por el simple hecho de que la comunidad armenia en nuestro país es muy pequeña, la historia de su nación y el conflicto en Nagorno Karabaj se desconoce bastante aquí a diferencia de los problemas existentes en otros países como Francia o Estados Unidos con diásporas armenias más fuertes.

El problema en España se centra básicamente en la escasa información que aparece sobre el conflicto en las noticias, no se le da la importancia que merece y hay cierta desinformación. Este es uno de los motivos que me ha llevado a intentar colaborar activamente para tratar de cambiar un poco la situación proporcionando más información para que España pueda tomar la decisión más correcta, humana y democrática al respecto”, afirma la cardióloga.

Karen añade que se ven obligados a buscar información sobre el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán a través de la televisión por satélite armenia y otros medios como Facebook o Twitter debido a la escasa información que llega a España sobre el problema. “Para evitar este vacío de información, difundimos lo máximo posible estas noticias entre nuestros amigos y conocidos españoles. Lamento mucho que España no se haya posicionado sobre este conflicto, incluso llego a pensar que está del lado de Azerbaiyán y Turquía por razones económicas, olvidando el factor humano", lamenta el armenio.

“Me gustaría que alguien como Josep Borrell, teniendo un puesto tan importante en el Parlamento Europeo, no solo haga un llamamiento de alto el fuego, sino que además condene rotundamente los actos hostiles de Azerbaiyán y Turquía como mínimo. Espero que algún país miembro de la UE como España tenga la voluntad y la valentía para posicionarse a favor de los derechos humanos y la justicia histórica. Ojalá España adquiera un papel importante en la solución de este conflicto y que me pueda sentir orgulloso de ser hispano-armenio”, sentencia Karen.