Muere el “destripador de Yorkshire”, el asesino en serie más temido de Reino Unido en los setenta

Fallece por coronavirus mientras cumplía cadena perpetua por el asesinado de trece mujeres a las que había torturado

Peter William Sutcliffe en 1978AP

El asesino en serie británico conocido como el “Destripador de Yorkshire” murió este viernes en un hospital en el norte de Inglaterra con 74 años. Peter Sutcliffe, un sepulturero de profesión, estaba cumpliendo cadena perpetua por matar a 13 mujeres en Yorkshire y el noroeste de Inglaterra entre 1975 y 1980. El asesino torturaba y mutilaba a sus víctimas con un martillo y un destornillador.

Según los informes, se había negado a recibir tratamiento después de dar positivo por covid-19 y padecía una serie de afecciones de salud subyacentes. Su muerte será investigada por el forense. Los terribles ataques de Sutcliffe contra mujeres jóvenes se vieron agravados por la incompetencia de la policía que le permitió evadir el arresto y seguir matando. La persecución del Destripador fue una de las más grandes que el país haya conocido, con unos 2,5 millones de horas dedicadas a intentar atraparlo.

Durante su caza y captura, y ante la incapacidad de las autoridades para detenerle, los medios y la población comenzaron a conocerle como ‘El destripador de Yorkshire’, en referencia al asesino victoriano ‘Jack el Destripador’. Sutcliffe evadió a las fuerzas de seguridad durante años hasta que finalmente confesó en 1981, cuando fue obligado a acudir a comisaría bajo la sospecha de que su vehículo llevaba matrículas falsas. Para aquel entonces la Policía había llevado a cabo más de 130.000 entrevistas, visitado más de 23.000 hogares y verificado 150.000 vehículos.

Aunque fue interrogado nueve veces, Sutcliffe solo fue capturado después de ser encontrado con una prostituta en su automóvil. Durante el juicio, no obstante, intentó disputar las acusaciones y aseguró que sus actos eran parte de una misión encomendada por Dios para matar prostitutas. Precisamente en el momento de su detención había recogido a la trabajadora sexual Olivia Reivers, a la postre su última superviviente. En el vehículo, los agentes encontraron un cuchillo y un martillo.

Tras ser hallado culpable y condenado a cadena perpetua, Sutcliffe, enfermo de esquizofrenia, se pasó treinta años en el Hospital Broadmoor antes de ser trasladado la cárcel de Frankland en el condado de Durham, en 2016, donde pasó los últimos cuatro años hasta su fallecimiento a los 74 años de edad. Padecía de diabetes, obesidad y una enfermedad coronaria.