Una mujer afroamericana levanta una bandera estadounidense en un acto de campaña del candidato demócrata al Senado Jon Ossoff
Una mujer afroamericana levanta una bandera estadounidense en un acto de campaña del candidato demócrata al Senado Jon OssoffMIKE SEGARREUTERS

Georgia decide el futuro de la Presidencia de Biden

Este estado del sur de EE UU celebra el 5 de enero elecciones que sentenciarán la mayoría de la Cámara Alta que resulta vital para la agenda legislativa del Ejecutivo

El estado de Georgia se convirtió en una de las grandes sorpresas de las elecciones del pasado 3 de noviembre. Estado que durante décadas ha sido uno de los tradicionales bastiones republicanos en el sur del país. Pero los ajustadísimos resultados que obtuvieron los candidatos al Senado obligaron a repetir las elecciones en una segunda vuelta el próximo 5 de enero.

Y es que en las elecciones presidenciales también se votó por los 34 candidatos al Senado que completen un tercio de la Cámara, que se renueva cada dos años. Son las conocidas como Midterms o elecciones de mitad de mandato, que en esta ocasión se han vuelto determinantes porque de los dos escaños que están en juego depende que los republicanos mantengan o pierdan la mayoría en la Cámara Alta.

Un total de 100 senadores componen el Senado de EE UU, dos en representación de cada uno de los 50 estados del país. Su mandato se renueva cada 6 años y son elegidos por voto popular, independientemente de la población del estado.

Lo que está en juego

Del Senado dependen decisiones tan importantes como la aprobación de tratados y la confirmación de altos cargos: jueces del Supremo y federales, secretarios de gabinete, embajadores y otros funcionarios. Los senadores también tienen la última palabra en los impeachment o procesos de destitución del presidente.

Para Trump fue fundamental contar con la mayoría republicana de la Cámara Alta para evitar que su juicio político pusiera fin a su mandato. El respaldo de los 52 senadores de su partido frente a los 48 demócratas que componían en ese momento en la Cámara fue clave para salvarle de la destitución. También durante sus cuatro años de Trump como presidente, para garantizar la ratificación de todas sus decisiones.

Aunque ahora esa garantía, de mayoría conservadora, podría tener los días tan contados como la inminente salida del presidente Donald Trump de la Casa Blanca. El próximo 5 de enero se repiten la elecciones en Georgia en segunda vuelta al no haber obtenido ninguno de los partidos el 50% del apoyo necesario para hacerse con los dos escaños del estado.

El papel de Kamala Harris

De ganar los candidatos republicanos, David Perdue y Kelly Loeffler, el Senado continuaría con mayoría republicana de 52 a 48. De ganar los demócratas, John Ossoff y Raphael Warnock, la Cámara Alta se dividiría en 50 senadores republicanos y 50 demócratas, cuyo desempate a la hora de votar quedaría en manos de la presidenta del Senado y vicepresidenta de EEUU: Kamala Harris.

El demócrata Joe Biden logró, en las elecciones del 3 de noviembre, empañó el color rojo del Partido Republicano que tiñe el mapa electoral de Georgia de 1992. Biden superó a Trump por apenas 10.000 votos y, aunque los republicanos pidieron un recuento, la ventaja de votos en el recuento llevado a cabo no favoreció al presidente saliente.

Ese recuento manual de papeletas tras las acusaciones de fraude electoral infundadas por el presidente Donald Trump confirmó la victoria de Biden, convirtiéndolo en el primer demócrata en ganar el estado sureño en las últimas tres décadas.

La misma cita electoral, el 3 de noviembre, pero en el Senado no logró posicionar a ningún candidato favorito con al menos el 50% de votos necesarios para alzarse con el triunfo. El republicano David Perdue obtuvo el 49,7% de los votos (2.462.617) y el demócrata Jon Ossoff el 47,9% (2.374.519).

Georgia se convertía así en el único estado del país en ir a segunda vuelta el próximo 5 de enero, dejando en manos de los georgianos la batalla bipartidista al Senado.

De los dos escaños en juego, hay una elección programada de manera regular en la que el senador republicano David Perdue se postula a la reelección contra el demócrata Jon Ossoff, y otra elección especial en la que la senadora republicana Kelly Loeffler se enfrenta al demócrata Raphael Warnock. Loeffler fue designada para ocupar el puesto del ex senador Johnny Isakson después de su renuncia.

Recta final de la campaña

Los esfuerzos de ambas campañas han sido máximos estas semanas. El presidente electo Joe Biden, su vicepresidenta electa Kamala Harris y la ex primera dama Michelle Obama se han implicado en diversas zonas de Georgia, de manera presencial y virtual, para impulsar las candidaturas liberales.

“El 2020 no termina hasta el 5 de enero”, aseguraba Kamala Harris en un mitin electoral en Columbus, ciudad situada al oeste de Georgia frontera con Alabama.

Los candidatos republicanos, por su parte, han optado por la estrategia del miedo. “Somos el cortafuegos para detener el socialismo y tenemos que mantener la línea”, dijo la candidata al Senado, Kelly Loeffler.

El Partido Republicano está centrando sus esfuerzos en Georgia con una “táctica peligrosa”, según calificó el senador por Nebraska, el republicano Ben Sasse. Y es que otros senadores de su partido también han criticado un plan del senador Josh Hawley de Missouri con un grupo de republicanos de la Cámara para objetar cuando el Congreso se reúna la próxima semana. El 6 de enero el Congreso tiene previsto certificar oficialmente los resultados del Colegio Electoral.