“Trump no abandonará totalmente la vida política”

Jorge Duany, profesor de Sociología y Antropología en la Universidad Internacional de Florida, analiza el futuro que le espera al republicano tras abandonar la Casa Blanca

Donald Trump, antes de subir al helicóptero en el que abandonó la Casa Blanca
Donald Trump, antes de subir al helicóptero en el que abandonó la Casa BlancaAlex BrandonAP

Donald Trump ya no está al frente de Estados Unidos, pero son muchos los interrogantes alrededor del futuro del mandatario. Preguntamos a Jorge Duany, profesor de Sociología y Antropología en la Universidad Internacional de Florida, sobre la nueva vida del ex mandatario. Duany analiza el futuro que le espera al republicano tras abandonar la Casa Blanca,

Trump comienza su vida como ex presidente con una pregunta en el aire: ¿intentará volver a conquistar la Casa Blanca en 2024? Sin embargo, el republicano aún debe ser sometido a un segundo ‘impeachment’ en el Senado.

Después de abandonar la Casa Blanca, Trump tiene tres alternativas políticas básicas: (a) postularse nuevamente como candidato republicano a la presidencia en el 2024; (b) abandonar la política partidista; o (c) crear un nuevo partido político. En estos momentos, es difícil predecir cuál de estos caminos elegirá Trump, aunque la prensa estadounidense ha especulado que podría institucionalizar su “movimiento” en una agrupación que se llamaría Partido Patriótico. Por supuesto, todo dependerá del desenlace del juicio político en el Senado y de si la mayoría de este vota para condenarlo y para prohibirle que se postule a otro cargo político.

¿Qué futuro le espera ahora al magnate? ¿Volverá a dirigir su grupo de empresas? Hasta ahora había delegado esa tarea a sus hijos.

No parece que Trump se retirará totalmente de la vida política en Estados Unidos en los próximos meses. El que obtuviera más de 74 millones de votos en las últimas elecciones presidenciales y que nunca aceptara el triunfo legítimo del ahora presidente Biden aseguran que Trump seguirá apelando a su base electoral de votantes blancos, de clase trabajadora, baja escolaridad, residencia rural, religión evangélica e ideología conservadora. Es poco probable que Trump vuelva a ser exclusivamente un empresario de buenas raíces, aunque probablemente él y su familia seguirán lucrándose de sus múltiples propiedades e inversiones en Estados Unidos y otros países.

¿Le pareció irrespetuoso que Trump no asistiera a la toma de posesión de Biden y que Melania rompiera la tradición de no invitar a su mujer Jill a la Casa Blanca?

La ausencia de Trump a la ceremonia de inauguración de Biden, así como la falta de cortesía de Melania con Jill al no invitarla a la Casa Blanca constituyen rupturas con el protocolo de transición del poder presidencial, establecido hace muchos años en Estados Unidos. Más allá del simbolismo de no contribuir a una atmósfera de colaboración entre ambos partidos políticos estadounidenses, tales acciones mantienen vivas las divisiones entre los seguidores de Trump y Biden. Gobernar con la situación actual, especialmente después del asalto al capitolio el pasado 6 de enero, será un gran desafío para la administración Biden, a pesar de su voluntad de contar con apoyo bipartidista para su agenda política. Por suerte, el ex vicepresidente Mike Pence, el ex presidente George W. Bush y el líder republicano del Senado Mitch McConnell sí estuvieron presentes en la inauguración, representando así el carácter ritual del traspaso pacífico de la presidencia en un país que se precia de ser un “faro de luz” para la democracia en el mundo.

Trump sale de la Casa Blanca con la triste cifra de 400.000 muertos por coronavirus. ¿Cree que su gestión de la pandemia ha sido desastroso?

Trump nunca aceptó plenamente su grado de responsabilidad personal por la mala gestión de la pandemia de la covid-19 en los últimos meses. Más bien, reclamó el éxito de su iniciativa para acelerar el desarrollo de vacunas contra el virus (“Operation Warp Speed”), que efectivamente logró que se aprobaran rápidamente varias vacunas, pero ha provocado grandes dificultades en su distribución a la población. En los últimos meses de su mandato, el presidente parecía más interesado en revertir los resultados electorales y en componer su lista de indultados que en prevenir un mayor número de muertes y contagios por el virus.

¿Deberían reconocerse los logros económicos de Trump a pesar de los lamentables y vergonzosos acontecimientos del 6 de enero?

Los resultados económicos de la Administración Trump antes del inicio de la pandemia son cuestionables, puesto que en buena medida fueron una extensión de un largo ciclo de expansión iniciado durante la aadministración Obama, sobre todo en cuanto a la reducción de la tasa de desempleo y la creación de nuevos empleos. Asimismo, la recuperación de la intensa recesión económica desde marzo de 2020 ha sido muy lenta y desigual y ha acentuado las desigualdades sociales en la población estadounidense, particularmente entre las personas blancas y las minorías raciales como los afroamericanos y latinos. Por otra parte, otro de los cacareados “logros” de Trump, la reforma tributaria, no benefició sustancialmente a las clases medias y trabajadoras de la población estadounidense y disparó el déficit presupuestario del gobierno federal. La insurrección popular del 6 de enero, incitada por Trump, probablemente empañará su legado y cualquier medida constructiva que haya podido tomar durante sus cuatro años en la Casa Blanca.

¿Cree que el ‘trumpismo’ más radical y los grupos de extrema derecha seguirán intentando socavar la democracia en los Estados Unidos durante el mandato de Biden?

Por el momento, los grupos de extrema derecha movilizados durante la era de Trump han quedado rezagados y marginados con su salida de la Casa Blanca, pero no desaparecerán por completo de la vida pública en Estados Unidos. Se trata de un conjunto homogéneo de fuerzas sociales descontentas con el statu quo y que desconfían del gobierno federal (de ahí la popular frase de Trump de que había que “drenar el pantano”, refiriéndose al establishment de Washington). El núcleo duro de trumpistas radicales que se sienten apelados por una ideología fuertemente patriótica y populista, y cercanos a diversas formas del suprematismo blanco, buscará expresar sus reclamos de diversas maneras, ya sea a través del Partido Republicano o de otras organizaciones menos legítimas para la opinión pública (como los Proud Boys o los Boogaloos).