Lasso disputará a Arauz la presidencia de Ecuador mientras Pérez denuncia un supuesto “fraude”

El conservador se impuso al candidato indígena y obtuvo la segunda posición en los comicios del 7 de febrero

El «correísmo» ya tiene rival para la segunda vuelta de las elecciones previstas para el 11 de abril: el exbanquero Guillermo Lasso. Poco más de 30.000 votos de diferencia han decantado la balanza a favor de Lasso frente al candidato del movimiento indígena, Yaku Pérez.

Los resultados definitivos de la primera vuelta de las elecciones en Ecuador han aumento la tensión política que vive el país tras dos semanas de recuento. El expresidente del Banco de Guayaquil ha obtenido la segunda posición en las elecciones del 7 de febrero con 1.830.045 de votos frente a los 1.797.445 obtenidos por Pérez. La marcha indígena que exige el recuento en 17 provincias prevé llegar a Quito el martes.

Tras oficializarse los resultados de madrugada, el domingo por la mañana Pérez ha explicado sus acusaciones en Tungurahua, donde se encontraban la marcha de varios centenares de personas: “Hace días presentamos una denuncia en la Fiscalía para pedir la pericia del sistema informático porque ahí se esconde el fraude electoral. Precisamente esa diligencia iba a realizarse hoy pero el Consejo Nacional Electoral se adelanta y proclama los resultados”. “No hay crimen perfecto”, ha sentenciado rodeado de seguidores y banderas indígenas. Por solo 32.600 papeletas, Lasso disputará la presidencia al candidato apoyado por el expresidente Rafael Correa, Andrés Arauz.

Pese a ello, el movimiento indígena no se rinde. Pérez ha denunciado ante los tribunales para revocar el resultado. El candidato ha anunciado que impugnará ante el Tribunal Contencioso Electoral. Cinco días después de los comicios Lasso y Pérez acordaron el recuento en 17 de las 24 provincias ecuatorianas. El indígena y el banquero acordaron validar el 100% de los votos en Guayaquil y el 50% en otras 16 provincias.

A los pocos días, Lasso sostuvo que era suficiente validar los votos “en siete provincias”. La reacción de Pérez era previsible tras la tensión y las acusaciones cruzadas de amaño entre los candidatos que se disputaban el pase a la segunda vuelta. El líder del movimiento indígena ha solicitado a la Organización de Estados Americanos que “se pronuncie sobre los acuerdos incumplidos”. Tanto Lasso como Pérez se lanzan acusaciones de amaño sin pruebas desde las elecciones del 7 de febrero. Una misión de observadores internacionales ha valido las garantías del proceso electoral y del recuento. Aún así, Guillermo Lasso alertó sobre la “intervención de autoridades ajenas” y sobre la retirada en el Consejo Nacional Electoral (CNE) de la vigilancia policial.

Tras oficializar los resultados poco antes de las tres de la madrugada, este domingo Ecuador amanecía con preocupación. Al cruce de acusaciones, se sumó una petición atípica de la Fiscalía. El ministerio público ha solicitado auditar de inmediato el sistema informático utilizado para procesar los resultados. Pretende verificar la transparencia del proceso en un plazo de 20 días. Ambos candidatos a la presidencia el 11 de abril han considerado este movimiento como una “injerencia”. Arauz y Lasso coinciden en que la investigación de la Fiscalía supone una intromisión. La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamaint, ha rechazado la auditoria de la Fiscalía. Atamaint ha recordado que el artículo 16 del Código de la Democracia prohíbe la injerencia directa o indirecta de cualquier autoridad “extraña a la organización electoral” respecto del órgano que regula las elecciones.

Arauz ha calificado la petición como una “amenaza” para la celebración de la segunda vuelta el 11 de abril. Los abogados de la candidatura correísta, Unión por la Esperanza, acudieron a primera hora del domingo ante el Tribunal Contencioso Electoral a presentar sendas denuncias contra Fiscalía. Desde la noche electoral Ecuador aumentó la tensión vivida en campaña. Las acusaciones de fraude fueron protagonistas de la noche electoral. El indígena Yaku Pérez estuvo gran parte del escrutinio en segunda posición. Pero Lasso logró remontar y obtuvo el segundo puesto provisional. Las provincias de costa fueron las últimas en escrutarse. Esta zona es un bastión tradicional del proyecto liberal y conservador de Lasso. El segundo puesto de Lasso era solo provisional. La autoridad electoral informó que debían revisarse el 13% de las actas, 1.600.000 papeletas.

Cinco días después de la delicada noche electoral, Pérez y Lasso acordaron un recuento en 17 provincias. La buena sintonía duró poco. A inicios de la semana pasada, Lasso defendió verificar los votos en solo “siete provincias”. El miércoles el movimiento indígena comenzó la marcha hacia Quito para exigir el recuento en estos 17 territorios acordados. Desde que los ecuatorianos acudieron en masa a votar el 7 de febrero, el órgano electoral ha denegado requerimientos de ambos candidatos. Ahora Pérez ha anunciado que recurrirá a los tribunales. Los resultados oficiales recrudecen la polarización política en Ecuador.

La única certeza es que el 11 de abril terminará el gobierno de Lenin Moreno. Tras cambiar de rumbo hacia reformas liberales, Moreno fue abandonado por el correísmo. Ahora su popularidad y sus apoyos con escasos. Durante sus cuatro años de mandato Ecuador ha vivido las movilizaciones más multitudinarias de los últimos lustros contra su gobierno. Los once millones de ecuatorianos que protagonizaron largas filas frente a las urnas el 7 de febrero tienen una nueva cita el 11 de abril. Los ecuatorianos salieron en masa a votar pese a la pandemia. El 80% de participación tumbó los pronósticos. Los expertos auguraban el 60%, tres millones menos de participantes. Las urnas se llenaron tras meses de campaña centrada en las amenazas y las bondades de la posible vuelta del correísmo.

El expresidente Correa es uno de los focos del debate. Tras su ruptura con el presidente Lenin Moreno denunció una campaña judicial contra él y su entorno. El presidente abandonó el país en 2018 para instalarse en Bélgica, país natal de su esposa. El año pasado fue condenado a ocho años de prisión por el caso Sobornos. Correa ha reiterado que las acusaciones son “falsas”. Varios miembros de su gabinete están en prisión.

El líder de la ‘Revolución Ciudadana’ ha acusado a su antiguo vicepresidente, Lenin Moreno, de “ascender a jueces solo por ser odiarores de Correa”. Una asesora de Correa reconoció que el cuaderno que reflejaba los supuestos sobornos cobrados por Correa era falso. No se ha hecho pública ninguna prueba contundente contra el que fuera presidente desde 2007 a 2017. El debate sobre su figura está abierto en el país andino. Correa siempre se ha mostrado convencido que la justicia internacional “tumbará” esta sentencia. “La sentencia del caso Sobornos habla de cohecho ‘mediante influjo psíquico’ ¿quién se cree eso? Es más un ataque político que un documento judicial”, ha declarado durante la campaña.

Las causas judiciales abiertas contra él dividen a la opinión pública. Unos sostienen que Correa ha escapado de la justicia. Otros consideran que se ha visto obligado exiliarse para no ir a la cárcel injustamente. La victoria de Arauz el 11 de abril facilitaría el futuro judicial y político del líder de la ‘Revolución Ciudadana’. Correa mantiene que se quedará en Bélgica independientemente del resultado del 11 de abril. “La familia de mi mujer y mi proyecto de vida está aquí”, ha repetido en múltiples ocasiones. Aunque considera que Arauz puede “terminar la persecución judicial” orquestada por el presidente Lenin Moreno.

El enfrentamiento con su antiguo vicepresidente ha marcado la política ecuatoriana desde las elecciones de 2017. El debate en el país gira en torno a la conveniencia de la vuelta del modelo de Correa. La vuelta del correísmo es favorita tras la victoria de Arauz en primera vuelta. La continuidad de las políticas liberales puestas en marcha por Lenin Moreno es la opción menos probable. Arauz ha prometido renegociar la deuda de Ecuador con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En sintonía con su referente Correa, Arauz no acepta la línea de crédito de 4.200 millones de dólares al FMI ni los 10.000 millones más a fondos sustentados por este organismo solicitados por el presidente Lenin Moreno. La promesa correísta de conceder 1.000 dólares a un millón de familias también ha destacado durante la campaña.

Por su parte, Lasso ha prometido mantener los acuerdos de deuda, disminuir aranceles y la aprobación del cannabis para uso medicinal. El candidato de Lasso a la vicepresidencia, el médico Alfredo Borrero, ha señalado que “no acepto ningún consumo de drogas que no sea este tipo”. Parece sencillo que Arauz obtenga el 15,68% de los votos del socialdemócrata Javier Hervás. El respaldo de todos los votantes de Hervás le otorgaría el 48% de las papeletas. Por otro lado, Lasso tiene complicado obtener el 19,39% de votos obtenido por Yaku Pérez. Una parte del movimiento indígena apoyó a Arauz en primera vuelta. Ahora el voto indígena puede dividirse todavía más.

En la segunda vuelta de 2017, Pérez pidió el voto para Lasso porque “mejor un banquero que una dictadura”. Pese a las reclamaciones judiciales, es probable que el indígena pida el voto a la opción conservadora de Lasso. También se especula con que no se decante por ninguno de los dos. El movimiento indígena corre el riesgo de aumentar su fragmentación. Pérez es el primer candidato en la historia del indigenismo que fue impuesto por el partido, Pachakutik, frente a su asamblea, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador.

Arauz ha basado su campaña en prometer la vuelta de las políticas sociales de Correa. Una imagen a tamaño real del exmandatario le ha acompañado en todos sus mítines. Una victoria de Arauz supone la vuelta del modelo progresista que gobernó el país durante la década de gobiernos de Correa. Ecuador se acercaría a los ejecutivos de Argentina, Bolivia, Venezuela y México. Si el ‘eterno candidato’ logra a su tercer intento ser presidente, se espera que siga la senda liberal iniciada por Lenin Moreno. Ecuador ya tiene sus dos aspirantes a la presidencia. mindddd el país debe decidir si refuerza el bloque progresista o se mantiene cerca de los gobiernos conservadores de la región.