El conservador Lasso destierra el correísmo en Ecuador

Guillermo Lasso logra, a la tercera, la presidencia de Ecuador. El banquero hace un llamamiento a la unidad para poder afrontar los retos del país: la pandemia de coronavirus y la recuperación económica

El presidente electo de Ecuador, Guillermo Lasso, ofrece una rueda de prensa en el hotel Dan Carlton de Quito (Ecuador)
El presidente electo de Ecuador, Guillermo Lasso, ofrece una rueda de prensa en el hotel Dan Carlton de Quito (Ecuador)José JácómeEFE

El ‘eterno candidato’ será el próximo presidente ecuatoriano. El sonido de los cláxones, la alegría de los seguidores de Lasso y las banderas ecuatorianas protagonizaban la noche del domingo en Quito. El banquero conservador Guillermo Lasso ha hecho bueno el dicho venciendo en su tercera candidatura con el 52,5% de los apoyos frente al 47,5% del joven economista progresista Andrés Arauz aspiraba a convertirse en el presidente más joven de la historia ecuatoriana. Arauz había sido elegido por el ex presidente Rafael Correa (2007-2017), condenado a ocho años de prisión por cohecho, para el regreso del correísmo a este país andino de 17 millones de habitantes. Guillermo Lasso sucederá al impopular presidente saliente y ex vicepresidente de Correa, Lenin Moreno. Ecuador cierra un tensísimo proceso con una llamada a la reconciliación nacional de ambos contendientes a la Presidencia de Ecuador. El voto nulo llega a un histórico 17% tras máximas de 12% en otros comicios. El miembro del Opus Dei ha visitado la tumba de sus padres en Guayaquil en su primer acto como presidente electo.

El mandatario de 65 años ha instalado a la unidad en sus redes sociales para afrontar la vacunación, la recuperación económica y la crisis institucional. Lasso ha agradecido el buen talante de Arauz reconociendo la derrota: “Acabo de recibir la llamada de Andrés Arauz para felicitarme por el triunfo de todos los ecuatorianos. Gracias por ratificar tu compromiso con el fortalecimiento de la democracia en nuestro país. Con El Ecuador del Encuentro ganamos todos”.

Elecciones Ecuador FOTO: Teresa Gallardo

El ex presidente Rafael Correa ha encajado la derrota pidiendo el fin de la supuesta persecución judicial contra él: “Sinceramente creíamos que ganábamos, pero nuestras proyecciones eran erradas. Suerte a Guillermo Lasso, su éxito será el de Ecuador. Solo le pido que cese el lawfare, que destruye vidas y familias”. Correa se aloja en el país de su mujer, Bélgica, desde que salió de Ecuador en 2017. Arauz ha marcado la misma línea ayer: “Convoco a la paz y a la reconciliación sobre la base del respeto absoluto a los derechos humanos. La persecución política debe terminar, debemos tratarnos como adversarios y no como enemigos”.

El reconocimiento de la derrota por parte del correísmo alivia la crispación política tras las acusaciones de “fraude” del candidato del partido indígena Pachatupik, Yaku Pérez, en el recuento que otorgó a Lasso el pase a segunda vuelta.

El voto indígena era una de las claves de esta segunda vuelta tras el histórico 20% de los sufragios obtenido en primera votación por el abogado indígena Pérez. Los expertos daban por hecho que el 15% de votos del socialdemócrata Xavier Hervas iría al candidato correísta.

“Los resultados indican que la mayoría del voto indígena ha respaldado a Lasso en contra de su tendencia natural a apoyar a formaciones de izquierda. El anticorreísmo ha calado en estas comunidades por las políticas extractivas de Correa”, señala a LA RAZÓN Sofía Lanchimba, investigadora de la política ecuatoriana y profesora en la Universidad Nacional Autónoma de México. La docente explica las claves de la victoria: “Lasso se ha presentado como la posibilidad de cambio tras el correísmo y la desafección con Lenin Moreno tras su nefasta gestión de la pandemia. Dos palabras han sido claves: democracia y libertad. El dueño del Banco de Guayaquil ha enfatizado la amenaza que supone Arauz de que Ecuador se convierta en una nueva Venezuela”.

Lanchimba destaca el éxito de este discurso: “La crisis económica provoca mayor miedo a que Ecuador se convierta en una nueva Venezuela. La propuesta de Lasso siempre se ha posicionado en contra del intervencionismo en la economía que proponen los proyectos políticos de izquierdas en América Latina. Su proyecto es fomentar el liberalismo económico y reducir las institucionales del Estado al mínimo. La idea se basa en el predominio de la libertad individual”.

Los guiños de Lasso a las personas LGTBI, el movimiento feminista y los jóvenes han aumentado sus apoyos durante las últimas semanas de campaña.

“Las promesas de Lasso a estos colectivos no son creíbles debido a sus ideas políticas y su alianza con el Partido Social Cristiano. Lasso siempre ha defendido la prohibición del aborto incluso en casos de violación. Se mostró abierto a cambiar su visión durante la campaña. Su etapa como vicepresidente durante la dolarización que dejó sin ahorros a miles de ecuatorianos provoca el recelo de muchos ciudadanos. La imposibilidad de disponer de su dinero llevó al suicidio a muchos ecuatorianos durante el paso del sucre al al dólar en 1999 que benefició a la banca ecuatoriana”, sostiene Lanchimba.

El resultado supone un duro golpe al proyecto correísta. Las previsiones de un empate técnico o una victoria de Arauz no se han cumplido. “Arauz debía distanciarse de Correa para ganar la Presidencia. Eso era prácticamente imposible ya que Arauz obtiene gran parte de sus votos por el respaldo de Correa. Su objetivo era lograr aumentar el 32% del voto correísta obtenido en primera vuelta. Lasso ha aumentado un 30% sus apoyos y Arauz apenas ha subido 15 puntos”, detalla Lanchimba.

Tras su victoria en 2017, Moreno renunció a los principios del “socialismo del siglo XXI” que marcaron una década en Ecuador. Desde entonces el correísmo ha confiado en su regreso al poder este año. El giro liberal en Ecuador iniciado por Moreno se consolida con la llegada del exministro de Economía durante la polémica dolarización y miembro del Opus Dei. América Latina espera la segunda vuelta en Perú para conocer cómo evoluciona la balanza entre el bloque conservador y progresista. Ecuador afianza su viraje a la derecha.