La CDU de Merkel entierra la batalla por la sucesión: el centrista Laschet será candidato a canciller

Tras seis horas de debate, el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia se impone con el 77,5% de los votos del comité ejecutivo frente a su homólogo bávaro que renuncia a la sucesión. La derecha alemana sigue a la cabeza de los sondeos

El presidente de la CDU, Armin Laschet, ha sido ratificado como candidato a la Cancillería después de que Markus Söder le disputase el cargo
El presidente de la CDU, Armin Laschet, ha sido ratificado como candidato a la Cancillería después de que Markus Söder le disputase el cargoSean Gallup / POOLEFE

Tras una larga y convulsa contienda, la victoria llegó comedida y con un gusto a triunfo bastante insípido. Armin Laschet, el hombre a la estela de Angela Merkel, se postulará como el candidato conservador para suceder a la canciller en las elecciones de septiembre, después de que el líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) se hiciera ayer con el apoyo de las figuras más importantes del partido y su rival, Markus Söder, se retirase de la batalla.

Tras más de seis horas de debate, Laschet ganó con los votos de 31 de los 46 miembros del comité ejecutivo federal de la CDU, lo que representa una mayoría del 77,5%. Una cifra que, no obstante, revela una profunda división sobre la candidatura de Laschet dentro de la junta de la CDU, cuyo respaldo había sido unánime hace apenas una semana.

Markus Söder anuncia que apoya a su rival y se retira de la contienda FOTO: PETER KNEFFEL via REUTERS

Söder, el primer ministro de Baviera y líder de la Unión Socialcristiana (CSU), partido hermanado con la formación de Angela Merkel, admitió la derrota y en una conferencia de prensa aseguró que ya había felicitado a su competidor por el nombramiento.

“La suerte está echada”, dijo Söder, cuya agresiva apuesta por la candidatura a canciller había paralizado al bloque conservador durante la última semana. No obstante, la división política es evidente. Peter Altmaier, ministro de Economía y aliado de Merkel, cambió su apoyo a Söder después de decir que percibió una falta de entusiasmo sobre Laschet en todos los Estados federales, excepto en Renania del Norte-Westfalia -de donde proviene el líder del partido-. No fue el único.

Los demócratacristianos de las regiones orientales, anteriormente socialistas, también expresaron su preferencia por el bávaro. En un bloque de partidos conservadores que tradicionalmente está de acuerdo con su candidato a la cancillería, no había un procedimiento formalizado para lo que sucedería a continuación.

Luchas de poder internas

El lunes por la noche, incluso Laschet pareció considerar brevemente la posibilidad de someter su candidatura a votación entre los 300 jefes de los partidos regionales de Alemania. “Un espectáculo”, como muchos medios se refirieron a esta contienda y que no estuvo exenta de críticas. En un ejercicio de sarcasmo, la revista “Der Spiegel” aseguró ayer que “una mayoría de ciudadanos estuvo agradecida de distraerse por un rato de la pandemia del coronavirus”, pero, en un momento en el que Alemania está inmersa en la tercera ola, es “una vergüenza difícil de superar” y a tenor de lo acaecido en los últimos días entre los conservadores, muchos tienen la impresión de que “las luchas de poder internas y las vanidades son más importantes para la Unión que la lucha contra la pandemia”.

Con la renuncia de Merkel, los conservadores alemanes han estado bajo presión para presentar un candidato capaz de restablecer la posición dominante de la canciller en las urnas y mucho más, tras un año comandado por el manejo caótico de la pandemia.

La derecha sigue a la cabeza

Una situación que contrasta con la representada por el partido de Los Verdes que el martes, y en un alegato de unidad y profesionalidad tan propio de los democratacristianos de otras épocas, presentaron a Annalena Baerbock como candidata a la cancillería. Al apoyar a Laschet, de 60 años, la élite de la CDU prioriza la continuidad del bloque conservador auspiciada por la canciller.

Sin embargo, corren el riesgo de entrar en la carrera electoral guiados por un político que, según muchos, tiene los pies en la tierra pero carece de la capacidad de inspirar incluso a sus propios compañeros de partido. De hecho, en Renania del Norte-Westfalia, el “Land” donde Laschet fue primer ministro desde 2017, solo el 26% de los encuestados está satisfecho con sus logros en el gobierno.

Laschet tendrá que bregar para reunir a la derecha frente a la amenaza del Partido Verde. Ayer, en una entrevista concedida a la televisión pública ADR, hizo un llamado para acercarse a los críticos dentro de sus propias filas y anunció que emprenderá conversaciones en los próximos días para acercar posturas. Incluso aseguró que quiere involucrar a Söder.

“Será una figura formativa en esta campaña electoral de la Unión”, dijo. No obstante, y a pesar de una caída en los sondeos, la derecha continúa siendo la principal fuerza política alemana. El apoyo leal de Laschet a la postura de fronteras abiertas de Merkel en el pico de la crisis de refugiados de 2015 le valió la imagen de su candidato a la continuidad. Pero durante la pandemia, el ex eurodiputado logró ceder ese papel a Söder, quien se alineó más firmemente con la canciller sobre las restricciones de encierro. Por su parte, Merkel no intervino en el debate de la candidatura conservadora y algunos observadores leyeron en su silencio una falta de apoyo a Laschet. A poco más de cinco meses de las elecciones, los conservadores no tenían candidato ni programa, cuando el resto de fuerzas políticas han presentado a los suyos y al menos las líneas maestras o un borrador de sus propuestas.