La mayor red de oleoductos reanudan su actividad tras el ciberataque

El sabotaje informático contra la red energética ha provocado problemas de abastecimiento en las gasolinas de la Costa Este y ha encendido las alertas por el ataque a una industria estratégica

Colas para poner gasolina en una estación de Alexandria en Virginia, USA por el sabotaje contra el oleoducto
Colas para poner gasolina en una estación de Alexandria en Virginia, USA por el sabotaje contra el oleoductoSHAWN THEWEFE

Estados Unidos recupera poco a poco el pulso energético, después del ataque por piratas informáticos contra el oleoducto Colonial Pipeline, que abastece de casi el 50% del combustible de la Costa Este.

El secretario de Transporte, Pete Buttigieg, asumió esta semana los problemas derivados de la carestía en varios Estados. Advirtió en una rueda de prensa de que «el acaparamiento no mejora las cosas» y aprovechó para subrayar la necesidad de robustecer las redes de suministro energético. Habló de una cuestión de seguridad nacional. De infraestructura crítica.

«Nuestra principal prioridad en este momento», dijo, «es llevar el combustible a las comunidades que lo necesitan». Al mismo tiempo insistió en que «invertir en una infraestructura de categoría mundial, moderna y resistente siempre ha sido fundamental para garantizar la seguridad económica de nuestro país y la seguridad nacional, y eso, tal y como estamos viendo ahora, incluye la ciberseguridad».

«Hemos estado en contacto muy, muy cercano con Colonial Pipeline», dijo por su parte el presidente, Joe Biden, en un encuentro con la prensa. Vaticinó que la avería estaría subsanada en los próximos días. Mientras el precio de la gasolina subía 13 céntimos de dólar en una semana, Biden explicó que ha levantado algunas de las restricciones sobre el transporte de combustible, «así como el acceso a las fuerzas armadas de los Estados Unidos que proporcionan combustible y vehículos para llevarlo a los lugares donde se necesita con urgencia». También se trabajaba en un censo de embarcaciones que pudieran transportar combustible desde las aguas del Golfo de México.

La empresa que gestiona el oleoducto asegura que ya ha reanudado parte de sus operaciones. «Después de este reinicio», abundó en un comunicado, «la cadena de suministro de entrega del producto tardará varios días en volver a la normalidad. Algunos mercados atendidos por Colonial Pipeline pueden experimentar, o seguir experimentando, interrupciones intermitentes del servicio durante el período de puesta en marcha.

Colonial moverá tanta gasolina, diésel y combustible para aviones como sea posible de manera segura y continuará haciéndolo hasta que los mercados vuelvan a la normalidad».

Y es muy posible que el oleoducto vuelva a funcionar, pero también que las gasolineras de estados como Carolina del Sur y Georgia todavía aguardan la llegada de suministros complementarios. Miles de clientes, temerosos de una carestía más prolongada, arrasaron con las existencias de combustible.