La francesa que permaneció secuestrada por Al Qaeda vuelve a Mali y se sospecha que está de nuevo con los terroristas

La Gendarmería de ese país ha dictado una orden de búsqueda y captura contra ella

El presidente Macron recibe a la secuestrada
El presidente Macron recibe a la secuestrada FOTO: jmz macr

Sophie Pétronin, una francesa de 76 años que fue canjeada por 200 presos terroristas y una importante suma de dinero (10 millones de euros) en Mali, ya que permanecía secuestrada por la franquicia de Al Qaeda en la zona, el JNIM, ha vuelto a este país africano y las autoridades han dado orden de localizarla, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas.

En octubre del año pasado, nada más ser liberada, según las citadas fuentes, se observaron “cosas extrañas”. Hasta el punto de que afirmó haberse convertido al Islam durante su cautiverio. Se consideró que se había radicalizado por completo.

Lo cierto, aseguran, es que ha regresado a Mali y actualmente se encuentra nuevamente en un lugar desconocido, lo que preocupa a las autoridades después de haber anunciado su adhesión al Islam.

Había sido secuestrada por Al Qaeda del Magreb Islámico (Aqmi), una de las organizaciones que conforman el JNIM, el 24 de diciembre de 2016.

La gendarmería maliense ha publicado una orden de búsqueda contra ella, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, ya que se cree que está de nuevo con los que fueron sus secuestradores, con los que pasó cuatro años.

Tras lo ocurrido, los expertos se preguntan si alguien cayó en una trampa de los grupos yihadistas en Mali; y, al final, todo concluyó con la realidad de una operación destinada a liberar a más de 200 terroristas y financiar ilegalmente al grupo terrorista, que mantiene una guerra a muerte con su rival en la zona, el Estado Islámico. En cualquier caso, fue el Gobierno de Bamako el que llevó a cabo las gestiones.

El presidente francés, Emmanuel Macron, acudió a la base aérea de Villacoublay, al sur de París, para recibirla y escribió un mensaje en Twitter: “Los franceses están encantados de que hayas vuelto por fin, querida Sophie Petronin. ¡Bienvenida a casa!”.

Tal y como publicó este periódico, en el asunto de la liberación de la francesa (y de otro rehén, el líder opositor maliense Soumaila Cisse) hubo un manto de silencio y muchas preguntas sin contestar.

Primero fueron las declaraciones de Petronin a los medios: “Aceptaba lo que me ocurría, no sentí cólera, aguanté y recé mucho. Transformé mi detención en retiro espiritual”. Al pedirle un periodista el periodista que calificara a sus secuestradores, contestó. “¿De mis carceleros?”, respondió. Insistió el periodista: “Sí, de tus captores…”. Petronin contestó: “Llámalos como quieras. Yo diría que son grupos armados de oposición al régimen.

El periodista volvió a insistir: “¿No son yihadistas sus secuestradores? Y la cooperante: “¿Por qué los llama yihadistas?, ¿por qué hacen la yihad? Ya sabes lo que eso significa en francés: yihad es guerra y es una guerra entre grupos armados de oposición al régimen, ellos encontrarán el camino a la paz”.

Aunque lo que añadió aún más leña a la polémica fueron otras declaraciones en vídeo emitidas por TV5 Monde donde la ex rehén pidió “la bendición de Alá para Mali” e insistió en que se había convertido convertido al Islam. “Me llamáis Sophie, pero ahora soy Maryam”. Por su parte el grupo yihadista responsable del secuestro se jactó en Telegram de haber obtenido la liberación de 206 de sus miembros.

La reacción de la extrema derecha no se hizo esperar. Marine Le Pen fue la primera en pedir explicaciones sobre las condiciones en las que se ha llevado la liberación de la rehén. “Lo que nos ha llegado es que se han liberado a cambio de Petronin no unas pocas docenas sino unos cientos de islamistas”.