La dependencia energética: España cuenta con una alternativa al gas pero falta visión política

Tenemos un problema de gas, y una serie de decisiones equivocadas por parte de sucesivos gobiernos nos ha abocado a depender de la compra de energía en el extranjero

Imagen de obras de construcción de gasoductos de Gas Natural
Imagen de obras de construcción de gasoductos de Gas Natural

Tenemos un problema de gas. Y es que una serie de decisiones equivocadas por parte de sucesivos gobiernos nos ha abocado a depender de la compra de energía en el extranjero, principalmente de energía nuclear francesa (que no es que nos salga barata) o de gas argelino, que hasta ahora venía vía Marruecos. Esta dependencia hace que seamos absolutamente vulnerables a los desarrollos geopolíticos que acontecen a nuestro alrededor.

Contamos con buenas relaciones con nuestros vecinos del otro lado del Mediterráneo, con los dos, a pesar de lo que pueda escribir algún que otro analista. Y es que tanto Argelia como Marruecos son socios de extrema importancia para España. El problema es que Argel y Rabat cortaron las relaciones diplomáticas en agosto, a lo que siguió el anuncio del corte de suministro de gas a través del principal gasoducto por el que Argelia nos manda gas natural y que transcurre por 540 kilómetros de territorio marroquí. No es nuestra única vía de suministro, pero sí la más importante. El gasoducto entre Argelia y Almería, el conocido como Medgas, es simplemente insuficiente. España cuenta con alternativas al ser uno de los principales puertos de entrada de gas natural licuado del continente, pero éste es más caro al tener que ser transportado por barco.

Esta crisis demuestra una falta de visión en nuestro país. La dependencia es una debilidad. Y, sin embargo, tendría fácil solución. España es ya un país nuclear. Si aumentásemos nuestra capacidad de producción no solamente podríamos asegurarnos un suministro constante, también estaríamos frenando en seco la emisión de gases invernadero a la atmósfera. Y es que la nuclear no solamente es la fuente de energía más barata a largo plazo, es también la más sostenible, la más limpia y la más segura.