La UE endurece las sanciones contra Bielorrusia por la crisis migratoria

Bruselas pone en el punto de mira a las aerolíneas y agencias de viajes que colaboran en el tráfico de migrantes hacía las fronteras europeas

Los Veintisiete aprobaron este lunes ampliar el marco de sanciones contra Bielorrusia para poder castigar también a aquellas personalidades y entidades que están colaborando en  el tráfico de migrantes desde el país a las fronteras de Polonia, Lituania y Letonia. Desde hace meses, Alexander Lukashenko está alentando a que iraquíes, afganos y nacionales de otros países vuelen hacía Minsk para que después intenten entrar en el territorio comunitario, bajo la falsa promesa de que conseguirán regularizar su situación.

La lista concreta se conocerá en las próximas semanas y se espera que incluya a aerolíneas y agencias de viajes que están patrocinando estos desplazamientos, con los que Lukashenko busca dividir a los Veintisiete y utilizar a estas personas como chantaje político. La diplomacia comunitaria reconoce la necesidad de elaborar esta lista con cuidado, ante el peligro de que el Tribunal de Justicia de la UE pueda impugnar la presencia de algunos nombres.

“La decisión de hoy refleja la determinación de la UE de hacer frente a la instrumentalización de los migrantes con fines políticos. Rechazamos esta práctica inhumana e ilegal. Al mismo tiempo, continuamos denunciando la inaceptable represión en curso por parte del régimen contra su propia población y responderemos en consecuencia”, aseguró hoy el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell.

Aunque la celeridad en la toma de  decisiones no suele ser el punto fuerte del club comunitario, las amenazas de la UE han comenzado a surtir efecto. Uno de los vicepresidentes de la Comisión Europea, Margaritis Shinas, emprendió la semana pasada una gira para convencer a los países de la zona de que pongan coto a estos vuelos. Hoy se desplazó hasta Bagdad dónde las autoridades del país le han garantizado el cese de los vuelos a Minsk y un vuelo de repatriación este próximo jueves. Compromisos muy similares se han obtenido en el caso de la aerolínea Turkish Airlines y la siria Cham Wing Airlines. Las respuesta de Emiratos Árabes y el Líbano también parece positiva. Uno de los grandes interrogantes es si los Veintisiete se atreverán a incluir en la lista a la rusa Aeroflot, lo que desataría las iras de Vladimir Putin.

Algunos países consideran que esta nueva batería de sanciones no será suficiente y abogan por medidas de mayor calado. Según el ministro de exteriores lituano, Gabrielius Landsbergis, la UE debería establecer una zona de “exclusión aérea” en el aeropuerto de Minsk para que  ningún avión pueda aterrizar en el país.

Ésta es la quinta ronda de sanciones contra Bielorrusa que aprueba la UE después de que el país celebrase  sus últimas elecciones presidenciales en agosto de 2020, consideradas un pucherazo por parte de la comunidad internacional y, después Lukashenko desatara la violenta represión contra los manifestantes que apoyaban a los partidos de la oposición.

Actualmente, 166 personalidades del régimen han sido castigadas al no poder viajar a territorio comunitario y tienes sus cuentas congeladas. En la lista están incluidos el propio Lukashenko y su hijo, el asesor de seguridad nacional. Además, los Veintisiete han ido más allá al aprobar sanciones selectivas, con el objetivo de asfixiar la economía el país, y que incluyen al sector petrolífero, el potasio y el sistema financiero. Precisamente uno de los grandes riegos de esta batería de castigos es acercar a Bielorrusia aún más hacía Vladimir Putin. Muchos ven en esta guerra híbrida la huella indeleble del Kremlin.

El Consejo de Asunto Exteriores de hoy también contó con la presencia del ministro de Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, que aprovechó su visita para alertar a los Veintisiete sobre el despliegue militar de Rusia en las frontera con Ucrania y el temor en el país a una nueva invasión como la sucedida en 2014 en la península de Crimea. Incluso algunos analistas apuntan a que Putin está utilizando la crisis en la frontera polaca como cortina de humo para que la UE no preste atención a estos movimientos.

Al ser preguntado por esta posible relación de hechos, Borrell  no lo ha descartado totalmente. “Quizás. No estoy en el secreto de las conversaciones entre Putin y Lukashenko, pero está claro que lo que está haciendo Lukashenko es porque tiene un poderoso apoyo de Rusia”, señaló. Borrell reconoció hoy estar muy “preocupado” por la situación y recordó las informaciones procedentes de Washington que creen posible un nueva anexión ilegal de parte del territorio ucraniano.

Kuleba aprovechó su viaje a la capital comunitaria para entrevistarse con el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg. Aunque el político noruego no quiso especular sobre las intenciones de Rusia, aprovechó esta cita para mostrar el apoyo de la OTAN a Ucrania. “Tenemos que ser claros de miras, necesitamos ser realistas sobre los retos a los que nos enfrentamos. Y lo que vemos es una amplia y significativa escalada militar rusa”, aseguró Stoltenberg.