Biden urge a los americanos a abandonar Ucrania “cuanto antes” ante el riesgo de “una guerra mundial”

Asegura que si rusos y ucranianos comienzan a dispararse el conflicto será a escala planetaria y solicita a los estadounidenses que se marchen de forma inmediata del país

Ante el temor a una inminente invasión de Rusia en Ucrania, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, urgió el jueves por la noche a los estadounidenses que “abandonen ahora” el país europeo. La encarecida recomendación de la Administración Biden se puso en marcha tras prolongadas semanas, sumando ya meses, de alerta por la información revelada por diversos equipos de inteligencia, que identificaron a más de 100.000 tropas rusas desplegadas en la frontera ucraniana con indicios de actuar contra su país vecino.

De hecho, la última investigación de la cúpula militar estadounidense estimó hace unos días que el Ejército ruso habría reunido ya al 70 por ciento de las fuerzas necesarias para llevar a cabo una invasión total en Ucrania.

Para Biden, desplegar a miles de soldados ante una posible evacuación de ciudadanos estadounidenses que se quedasen bloqueados en Ucrania si Rusia decidiera invadir, tal y como sucedió con la estrepitosa salida de Afganistán después de veinte años de guerra, comportaría para el presidente de EEUU un riesgo que prefiere no correr al entenderse como el inicio de una Tercera Guerra Mundial.

“No es como si estuviéramos tratando con una organización terrorista, estamos lidiando con uno de los Ejércitos más grandes del mundo”, reconoció Joe Biden. “Es una situación muy diferente y las cosas podrían volverse locas rápidamente”, añadió el presidente de EEUU.

Biden no contempla, por ahora, ningún escenario en el que tenga que evacuar a estadounidenses que residen en Ucrania, ya que sería “una guerra mundial” en el momento en el que “los estadounidenses y Rusia” empezaran a dispararse “los unos a los otros”.

Altos funcionarios del Departamento de Estado ya reconocieron el mes pasado, durante una conferencia de prensa, que “el Gobierno de Estados Unidos no estaría en condiciones de evacuar a sus ciudadanos en caso de contingencia”. De hecho, ese mismo 23 de enero la Administración Biden ordenó la salida de todo el “personal no esencial” de la embajada de EEUU en Kiev y sus familiares ante la “amenaza continuada de una acción militar por parte de Rusia”.

Poco después, las autoridades también informaron a los residentes estadounidenses en el país europeo que la seguridad no estaba garantizada, especialmente a lo largo de las fronteras ucranianas, en la Crimea ocupada por Rusia y en la Donetski controlada también por el Kremlin, donde la situación es “impredecible y podría deteriorarse en cualquier momento”, aconsejando la salida inmediata del país en vuelos comerciales y otros medios de transporte.

“Todavía estamos trabajando para disuadir a los rusos de tomar la decisión equivocada de elegir la confrontación”, reconoció la embajadora de EEUU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, mientras Biden deja la responsabilidad en manos de Vladimir Putin: “Es lo suficientemente inteligente como para no hacer nada que tenga un impacto negativo en los ciudadanos estadounidenses”, enfatizó.

La “estrategia del megáfono” con la que EEUU está manejando la crisis, alertando sobre los planes de inminente invasión para frenar a Rusia, ponen en riesgo la seguridad de Ucrania y, con ella, la de todos los países aliados de la OTAN que defienden su territorialidad. A los ojos del mundo, la transparencia en la toma de decisiones complica los planes de Putin de incurrir en Ucrania, aunque también podría provocar una escalada de tensión que lleve a Rusia a actuar.

El presidente Biden mantuvo el viernes por la mañana un encuentro telefónico con los líderes transatlánticos “para discutir preocupaciones compartidas sobre la acumulación continua de las fuerzas militares de Rusia alrededor de Ucrania y la coordinación continua tanto en la diplomacia como en la disuasión”, anunció la Casa Blanca a través de un comunicado.

Invitados por el presidente de EEUU, participaron en la llamada telefónica el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von Der Leyen; el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller de Alemania, Olaf Schulz; el primer ministro de Italia, Mario Draghi; el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg; el presidente de Polonia, Andrzej Duda; el presidente de Rumanía, Klaus Iohannis; y el primer ministro británico, Boris Johnson. La Casa Blanca dió a conocer en una breve notificación los participantes del encuentro telefónico con Biden, pero destacó por su ausencia la extensión de dicha invitación a España sin la presencia del presidente español, Pedro Sánchez, en la conversación entre aliados.