La OTAN exculpa a Rusia de un “ataque deliberado” por el misil caído en Polonia

La Alianza Atlántica cree que el impacto provino de los sistemas de defensa ucranianos

Contención, cautela y cabeza fría. Los embajadores de la OTAN reunidos de manera extraordinaria en Bruselas han alejado la posibilidad de un enfrentamiento directo entre los aliados y Moscú, ya que las investigaciones preliminares apuntan a que el misil que terminó con la vida de dos personas en Polonia este pasado martes fue disparado por las defensas antiaéreas ucranianas para repeler los ataques de misiles rusos.

Según el secretario general de la organización militar, Jens Stoltenberg, no existe por el momento “ningún indicio” ni de que estemos hablando de un ataque deliberado por parte del Kremlin contra uno de los aliados ni de que Moscú “esté preparando acciones militares ofensivas contra la OTAN”, lo que haría que la contienda entrara en una nueva dimensión. Aunque las pesquisas siguen su curso, Polonia ha descartado invocar el artículo 4, que prevé consultas entre los países si “la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las partes fuese amenazada”. Un artículo que es visto como una posible antesala de la cláusula de defensa colectiva de la Alianza, el artículo 5, que desencadenaría la participación directa de los aliados, la casi con total probabilidad Tercera Guerra Mundial. Un escenario que nadie desea ni en Washington ni en Bruselas.

Aunque la rueda de prensa de Stoltenberg ha estado destinada a templar ánimos y no caer en sobrerreacciones, el político noruego no ha dudado en interpelar a Moscú por las dos muertes. “Esto no es culpa de Ucrania. Rusia tiene la responsabilidad última de lo que ocurrió en Polonia porque es un resultado directo de la guerra y de la ola de ataques que Rusia lanzó contra Ucrania. Y Ucrania tiene derecho a derribar esos misiles”, ha asegurado este miércoles.

El secretario general también ha sido extremadamente prudente sobre la posibilidad de aumentar la presencia de los aliados en el flanco oriental y ha recordado que en la pasada Cumbre de Madrid, ya se tomaron decisiones en este sentido que permiten el despliegue rápido de los batallones y efectivos adicionales tanto marítimos como terrestres, aparte del refuerzo de los sistemas antiaéreos.

No todo el mundo comparte este análisis. El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, ha pedido este miércoles presencia adicional en la frontera de Polonia con Ucrania y espera que en la cumbre del próximo año en Vilnius “seamos capaces de avanzar en esa dirección”.

Alemania también ha reaccionado de manera rápida y ha ofrecido a Polonia sus cazas Eurofigher para vigilar el espacio aéreo del país y que podrán estar operativos desde este mismo jueves, según ha informado Christian Thiels, portavoz del Ministerio de Defensa germánico.

Pese a los acontecimientos de este martes, Stoltenberg ha evitado considerar lo sucedido como un fallo en la capacidad de respuesta de la OTAN, ya que no hablamos de un ataque deliberado. Según el secretario general, la evaluación fundamental de la amenaza contra los aliados de la OTAN no ha cambiado y los sistemas de defensa aérea están operativos los siete días de la semana y las 24 horas del día.

“Seguiremos manteniendo consultas y vigilando la situación muy de cerca. La OTAN permanece unida y siempre haremos lo necesario para proteger y defender a todos los aliados”, ha recalcado Stoltenberg, quien también ha valorado la calma en la respuesta que pilló a la mayoría de los líderes mundiales en una reunión del G-20 en Bali y que les obligó a improvisar encuentros de alto nivel de madrugada. El político noruego también ha recalcado que el compromiso de los aliados en el envío de material antiaéreo, para que Ucrania pueda seguir repeliendo los ataques rusos, continúa.