Internacional

Los republicanos cierran filas con Trump por la redada en Florida

El FBI registra la mansión del ex presidente Mar-a-Lago en busca de documentos confidenciales

En una actuación sin precedentes, agentes del FBI entraban a la fuerza en la actual residencia del ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Florida. La mansión de Mar-a-Lago, en Palm Beach, es, además de su refugio personal tras perder las elecciones presidenciales, su domicilio fiscal desde 2019.

Pero cuando los Trump abandonaron su residencia en Washington, después de cuatro años de mandato, para traspasar el relevo presidencial a los Biden, el magnate neoyorquino no se fue con las manos vacías. Al parecer, se llevó consigo documentación confidencial que ahora los servicios de inteligencia estadounidenses habrían extraído de Mar-a-Lago.

Los servicios de inteligencia recuperaban a la fuerza quince cajas llenas de documentos que estaban guardadas bajo llave en el sótano de la mansión, a petición del Departamento de Justicia. «Estos son tiempos oscuros para nuestra Nación, cuando mi bella casa está actualmente sitiada, allanada y ocupada por un gran grupo de agentes del FBI. Nada como esto ha ocurrido nunca antes a un presidente de Estados Unidos», denunció Trump, desde Nueva York, a través de un comunicado.

«Después de trabajar y cooperar con las agencias gubernamentales pertinentes, esta incursión no anunciada en mi casa no era necesaria ni apropiada». En la misma línea, su hijo menor Eric Trump criticó en televisión que la actuación no se llevara a cabo por otros medios, cuando aseguró que su padre había estado colaborando con las autoridades implicadas.

La investigación se puso en marcha hace unos meses, cuando ya le fueron confiscadas varias cajas con material confidencial. Y es que la ley no deja lugar a dudas: los presidentes estadounidenses están obligados a entregar todo el material relacionado con su gestión en la Administración, tales como correos electrónicos, cartas y documentos oficiales al NARA: Archivos Nacionales y Administración de Documentos. Así, todos los documentos de un presidente pasan a pertenecer a la emblemática agencia independiente adscrita al Gobierno Federal, que los conserva para la posteridad. Pero Trump incumplió la norma, vigente desde 1934, llevándose consigo una buena parte del material. Aunque, según contaron sus allegados entonces, lo hizo sin mala intención.

La carta que su predecesor Barack Obama le entregó cuando se produjo el relevo presidencial tras las elecciones de 2016 o la que le regaló, escrita de puño y letra, el líder norcoreano, Kim Jong Un, estaban también entre el material recuperado de las pertenencias del republicano.

La redada en Mar-a-Lago ha sentado como un jarro de agua fría en el Partido Republicano. Los conservadores cerraron filas en torno a Trump. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, criticó el registro del FBI y calificó a la Administración Biden de «régimen» al ser un hecho más propio de una «república bananera».

«Mientras que personas como Hunter Biden son tratadas con guantes de seda», añadió DeSantis, en alusión a la investigación puesta en marcha por el Departamento de Justicia sobre las actividades comerciales del hijo del presidente demócrata con entidades extranjeras.

El presidente «Biden está jugando con fuego al usar unos documentos para lograr que el Departamento de Justicia persiga a un probable futuro oponente electoral», escribió el senador Marco Rubio en Twitter. «Porque un día lo que da vueltas va a volver y luego nos convertimos en Nicaragua bajo Ortega», señaló Rubio. El senador republicano también aprovechó para hacer un llamamiento en clave electoral: «Si los votantes nos devuelven la mayoría, será mejor que tengamos las agallas para citar los registros y hacer que los que autorizaron esto testifiquen bajo juramento».

Los conservadores amenazan incluso con represalias cuando retomen el poder legislativo, algo que podría suceder a partir de las Midterms de noviembre. «Cuando los republicanos recuperen la mayoría del Senado, habrá una investigación exhaustiva y agresiva sobre la incursión del FBI en Mar-A-Lago», anunció el también senador por Florida, Rick Scott. Mientras que el líder de la minoría conservadora en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, advirtió a Biden de que la redada desencadenará en una investigación contra el Departamento de Justicia «cuando los republicanos retomemos la Cámara» en las elecciones de mitad de mandato.

A falta de menos de tres meses para las elecciones legislativas, en las que demócratas y republicanos se juegan el control de ambas Cámaras del Congreso, la polémica en la recta final de la campaña está servida. Y, con ella, las oportunidades de recuperar terreno sobre sus adversarios.

Y por si quedaba alguna duda, ayer Trump aprovechó para pedir donaciones para hacer frente a la «caza de brujas». Bajo las palabras «Salvar América», el magnate envío una carta a los suscriptores de su plataforma digital, para pedir el apoyo de la gente para continuar la lucha por el «Gran Pueblo Estadounidense»..

A pesar de que el Departamento de Justicia se ha negado a hacer comentarios, igual que la Casa Blanca de Biden, hasta la fecha las autoridades judiciales tienen dos investigaciones activas en marcha, relacionadas con el ex presidente Donald Trump: una sobre el intento de revocar las elecciones presidenciales de 2020 y el posterior asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 y la otra sobre la gestión de los documentos clasificados que se cree pueden haberse encontrado en su residencia.