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El divorcio de Bezos, ¿la venganza de Trump?

El magnate de Amazon y su amante, Laura Sánchez, fueron seguidos durante meses por "National Enquirer"

  • Jeffy y MacKenzie Bezos / Foto: Reuters
    Jeffy y MacKenzie Bezos / Foto: Reuters
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Nueva York.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de enero de 2019. 21:30h

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Julio Valdeón Nueva York. 11/1/2019

Cuando el magnate Jeff Bezos, fundador y dueño de Amazon, anunció su multimillonario divorcio de su esposa, la escritora MacKenzie Bezos, todos los informativos corrieron explicar el bombazo. Se trata de la pareja más rica del mundo, con una fortuna estimada en 137.000 millones de dólares. Hablamos del hombre que compró "The Washington Post". «Queremos que la gente sepa de una novedad en nuestras vidas», reza el comunicado de la pareja: «Como saben nuestra familia y nuestros amigos más cercanos, después de un periodo de exploración cariñosa (...) hemos decidido divorciarnos y continuar con nuestras vidas compartidas como amigos». Pero faltaba un detalle: el "National Enquirer", un conocido tabloide, acababa de anunciar un reportaje donde da cuenta de las supuestas infidelidades del empresario. Por resumirlo, los reporteros de la revista habrían seguido a Bezos durante meses. Fruto de la cacería serían los mensajes que habría enviado a su amante, Laura Sánchez, «esposa del poderoso agente de Hollywood Patrick Whitsesell».

El Enquirer insiste en que la relación comenzó mucho antes de que el matrimonio Bezos iniciara los trámites de su separación. Entre los mensajes de texto que habría interceptado, este: «Te amo. Te lo mostraré con mi cuerpo, y mis labios y mis ojos, muy pronto». O bien, «Quiero olerte, quiero inhalarte. Quiero abrazarte fuerte... Quiero besarte los labios... te quiero. Estoy enamorado de ti». Pero la munición sentimental del tabloide no acaba ahí. «Podemos revelar», explica, «que Bezos estaba tan colgado de su amante que literalmente perdió los pantalones». Se refieren a una supuesta foto que el empresario le habría enviado a Sánchez. Un selfie en el que, dice, aparecen en primer plano sus genitales. Corolario de otras muchas fotos con apenas una toalla en la cintura, sin camisa delante del espejo, etc., y que la revista presume de no publicar por respeto a la vida privada de Bezos. Eso sí, «la serie de selfies lascivos que sacó Bezos, que ha sido vista por reporteros del Enquirer, es tan impactante que no nos atrevemos a imprimirla, pero su existencia podría devastar su posición en los rangos superiores del mundo tecnológico».

Justo entonces, en mitad de la ofensiva, y mientras las revistas económicas hacían cábalas con Amazon, alguien recordó que el tabloide es propiedad de American Media Inc. Su director, David Pecker, es íntimo amigo de Donald Trump. No sólo. El Enquirer ha sido acusado de pagar cientos de miles de dólares para comprar y silenciar las historias de las mujeres que en 2016 amenazaban con contar que fueron amantes del presidente. Nada extraño por otra parte. Se trata de un trabajo conocido en la prensa del corazón: pagar por exclusivas para guardarlas en un cajón y asegurar así que nadie más las publique. Hasta que los agentes del FBI a las órdenes del fiscal especial, Robert S. Mueller, entraron en el despacho de entonces abogado de Trump, Michael Cohen, y reunieron pruebas en su investigación sobre el presunto fraude fiscal por el que finalmente Cohen fue condenado. American Media Inc. aceptó colaborar con la fiscalía. A nadie se le escapa que pocos empresarios han recibido más ataques por parte de Trump que Bezos, y que ningún periódico, más allá del New York Times, es tan odiado por el inquilino de la Casa Blanca como el Washington Post. Los portavoces del Enquirer se defienden con que la de esta semana, aunque ambiciosa, no pasa de ser una investigación lógica. Trabajan en el negocio del cuore y la separación del hombre más rico del mundo huele a nápalm y sabe a carnaza. «Qué casualidad», titula Adam K. Raymond en el New York Times, «los aliados de Trump en el National Enquirer van a por su némesis, Jeff Bezos».

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