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El líder del Estado Islámico reaparece en un vídeo cinco años después

Aunque se pensaba que estaba muerto, Al Baghdadi habla en la grabación de los atentados de Sri Lanka, “una venganza” por la caída de la ciudad de Baguz, enclave yihadista en Siria

  • Imagen de Al Baghdadi difundida en Telegram por Al Furqan, medio propagandístico del EI/AP
    Imagen de Al Baghdadi difundida en Telegram por Al Furqan, medio propagandístico del EI/AP /

    /E. Bonet

Madrid/Beirut.

Tiempo de lectura 4 min.

30 de abril de 2019. 08:46h

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J.M.Zuloaga,  E. Bonet.  Madrid/Beirut. 29/4/2019

El juramento de fidelidad que los autores de los atentados de Sri Lanka hicieron, poco antes de perpetrar las acciones criminales, al cabecilla de Daesh ha producido un «subidón» en Abu Bark Al Bagdadi que, tras la caída de Baguz, el último bastión en Siria, atravesaba horas bajas por su «falta de coraje en el combate», según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas.

Miembros del grupo yihadista le habían criticado abiertamente por haber «desaparecido» de la citada localidad y no resistir «hasta el final», como hicieron muchos «muyahidines» (combatientes) que murieron o fueron capturados por las tropas kurdas, apoyadas por EE UU.

El vídeo del juramento, que ha sido ampliamente difundido, es lo que ha llevado a Al Bagdadi a lanzar una grabación en la que, para demostrar que no ha muerto, se refiere a lo ocurrido en Baguz. Además, para reafirmar su liderazgo, incluye en la grabación la de los autores de las matanzas en las hoteles y las iglesias en Sri Lanka, que define como «una venganza» por la derrota en Siria.

Es una especie de «fe de vida», en la que se «apropia» de la citada reivindicación, que incluye casi en su totalidad. Sin embargo, al reaparecer tras cinco años, contraviene todas las medidas de seguridad que se le habían aconsejado, en concreto su portavoz, Abu Al Hasan Al Muhajir (el extranjero). Justificaba esta medida por pura precaución, con el fin de que las fuerzas de la coalición internacional, con sus sofisticados sistemas de escucha (entre ellos los satélites norteamericanos), no le pudieran localizar y neutralizar, como les ha ocurrido a otros muchos dirigentes yihadistas. Durante la grabación, habla con tres individuos embozados, cuyos rostros aparecen pixelados y con los que, según las citadas fuentes, además de comentar el asunto de Baguz, les exhorta a seguir en la yihad, como ha ocurrido recientemente en Sri Lanka.

Si la fecha en la que fue realizado el vídeo es anterior a las citadas acciones criminales, quedaría demostrado, como adelantó LA RAZÓN, que fueron elementos retornados de Daesh los que entrenaron a los autores de la masacre.

El vídeo, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, tiene una duración aproximada de 18 minutos, y se ha distribuido a través de Al Furqan Media Corporation. En la grabación aparece con un aspecto de buena salud, aunque más dejado que cuando declaró la creación del Califato en 2014, el líder terrorista posa vestido con ropa militar y larga barba, junto a un kalashnikov, en lugar de la túnica y turbante negro, que solo los religiosos más piadosos tienen el honor de llevar.

Se trata de su primera grabación desde 2014, aunque desde entonces ha difundido algunos audios, el último en agosto del año pasado. El aparecido ayer estaría fechado a primeros de abril, antes de los atentados de Sri Lanka, pero se puede tratar de un ardid para «engañar» al «enemigo».

Desde que el «cibercalifato» perdió a su cabecilla, Wail Adil Hasan Salman al Fayad, como consecuencia de un bombardeo de EE UU, los «media» de los terroristas ha pasado por horas bajas, de las que parece haberse recuperado al difundir noticias y vídeos con una cierta inmediatez.

Con una recompensa por 25 millones de dólares, al Bagdadi es el hombre más buscado del mundo, responsable de masivas matanzas en Siria e Irak y de dirigir e inspirar ataques terroristas en todo el mundo.

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