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El ultra Farage capitaliza el hundimiento de May

Con la primera ministra al borde del precipicio, el Partido del Brexit arrasa en las inesperadas elecciones europeas.

  • Nigel Farage, líder del Partido del Brexit, responde ayer ante los periodistas tras votar en un colegio electoral de Biggin Hill. Foto: Reuters
    Nigel Farage, líder del Partido del Brexit, responde ayer ante los periodistas tras votar en un colegio electoral de Biggin Hill. Foto: Reuters

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26 de mayo de 2019. 18:22h

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Celia Maza Londres. 24/5/2019

Nigel Farage, principal responsable del Brexit, está dispuesto a hacer historia de nuevo en las elecciones europeas que el Reino Unido se vio ayer obligado a celebrar, ante la incapacidad de Westminster por ejecutar el divorcio con la UE. El regreso del populista a la política británica ha sido por la puerta grande. Su nueva formación, el Partido del Brexit, ha supuesto un auténtico tsunami. Los resultados no se conocerán hasta el domingo, pero, según los sondeos, Farage conseguirá más votos que laboristas y conservadores juntos. Durante la jornada, muchos comunitarios residentes en Reino Unido para poder votar en su país de acogida denunciaron que no pudieron hacerlo por fallos del sistema.

En los comicios, los «tories» podrían quedar incluso en quinto lugar, en escenario que aumenta la presión para Theresa May, cuya dimisión está fijada ya para el 10 de junio, según la prensa británica. La primera ministra ha demostrado ser en multitud de ocasiones una auténtica Ave Fénix. Pero esta vez parece completamente acorralada. Se ha visto obligada a aplazar la presentación prevista para hoy del proyecto de ley de retirada ante las grandes críticas que ha levantado entre sus filas. El hecho de que haya dejado la puerta abierta un segundo referéndum y una unión aduanera temporal ha enfurecido sobremanera a los tories más euroescépticos. Ni siquiera cuenta ya con el respaldo del Gabinete. La dimisión de Andrea Leadsom, responsable de los «tories» en la Cámara de los Comunes, ha sido tremendamente significativa. Y aunque la «premier» nombró ayer al pro- UE Mel Stride como su sucesor para demostrar que no está dispuesta a rendirse, todo apunta a que el tiempo se le acaba. Este viernes, May se reunirá con el presidente del Comité 1922, que agrupa a tories sin cartera, y si no pone fecha a su salida, es muy posible que la formación cambie sus reglas para convocar una nueva moción de confianza contra su liderazgo.

En medio de la tormenta política, el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, fue uno de los miembros del Gabinete que se reunió ayer con la «premier». En un acto, fue preguntado luego quién sería el primer ministro para la visita de Estado de Donald Trump de la primera semana de junio. «May le recibirá», respondió. Aunque quizá para entonces ya no sea líder de los «tories».

La debilidad del Partido Conservador ha dado más impulso a Farage, que ya consiguió ser el protagonista indiscutible en los comicios europeos de 2014, con su antigua formación, el UKIP. Su apoteósico triunfo fue precisamente lo que presionó al entonces primer ministro David Cameron para convocar referéndum sobre la permanencia en la UE. Y así fue como comenzó todo.

Con el triunfo del Brexit, el populista, amigo íntimo de Trump, presentó entonces su dimisión como líder del UKIP: «Soy un hombre de negocios. La única razón por la que me metí en política fue para sacar al Reino Unido de la UE. Una vez conseguido el objetivo, llega el momento de retirarme». Así que el hecho de que ahora regrese a ruedo sólo puede interpretarse de una manera: nadie sabe con certeza qué va a pasar realmente con el divorcio.

Sus señorías han rechazado hasta en tres ocasiones el acuerdo que May cerró con Bruselas y si finalmente votan en junio el proyecto de ley de retirada, se da prácticamente por hecho una nueva derrota. «Hay que volver a instaurar la democracia en este país», señala ahora Farage. En 2018, el euroescéptico abandonó por completo el UKIP por su desacuerdo con las propuestas contrarias al islam de la actual dirección, encabezada por Gerard Batten. Conservó eso sí, su escaño (y su correspondientes sueldo y dietas) como eurodiputado.

El Partido del Brexit fue creado a finales de enero por Catherine Blaiklock, la que fuera portavoz de economía por el UKIP. En poco menos de un mes se vio obligada a dimitir por retuitear mensajes de extrema derecha en su cuenta de Twitter. También tuvo que presentar su renuncia Michael McGough, el tesorero de la formación, al haber publicado mensajes antisemitas en las redes sociales.

Ante todo, Farage quiere ahora mostrar una imagen de formación «limpia», alejada de polémicas racistas y xenófobas. Su nuevo partido ha presentado candidatos para prácticamente los 73 asientos que estaban en juego, a excepción de los tres distritos del Ulster, donde decidió no hacer competencia a los norirlandeses del DUP que, a pesar de ser «socios» del Gobierno en minoría de May, han rechazado en todo momento el convenio de salida. La gran pregunta es la fuente de financiación. Hasta la fecha, Farage había ido de la mano del millonario Arron Banks, el mayor mecenas de la historia de la política británica investigado ahora por la Agencia Nacional contra el Crimen, lo que sería el FBI británico.

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