Internacional

Wolfgang Dold: «Putin no debería subestimar nuestra determinación de defender la OTAN»

El embajador alemán en España advierte de que «es una guerra de agresión no solo contra Ucrania, sino contra el sistema de paz en Europa»

Wolfang Dold, embajador de Alemania en Espana
Wolfang Dold, embajador de Alemania en Espana FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

La invasión de Putin no «es solo una guerra de agresión contra Ucrania, sino un ataque al sistema de paz en Europa» creado tras la caída del Muro de Berlín en 1989, asegura Wolfgang Dold (Arlington, Virginia, 1958), embajador de Alemania en Madrid desde 2018. De ahí que Alemania se haya visto obligada a adoptar una posición más asertiva. «En un cambio de época, Alemania también debía cambiar la política de seguridad y exterior», constata el diplomático.

¿Qué se juega Europa en la guerra de Ucrania?

Es una guerra de agresión no solo contra Ucrania, sino un ataque al sistema de paz en Europa creado durante décadas, al derecho internacional y al principio de la inviolabilidad de las fronteras de los Estados. No es solo un problema europeo, sino internacional. Por eso, es especialmente satisfactorio que el 2 de marzo, justo una semana después de la invasión, la abrumadora mayoría de los miembros de las Naciones Unidas condenara la agresión rusa contra Ucrania como una violación de la Carta de la ONU y pidiera a Rusia que retirara sus tropas de Ucrania. Pocas veces ha habido tanta unanimidad. Además de Rusia, ¡solo 4 Estados votaron en contra de la resolución de la Asamblea General de la ONU!

¿Estuvo jugando Putin con la diplomacia occidental mientras ultimaba un plan ya decidido?

Podría ser visto así desde la perspectiva del día de hoy, pero no cambia el hecho de que Europa y EE. UU. tenían que buscar una solución diplomática hasta el último minuto. Porque nosotros creemos en un orden internacional basado en reglas, acuerdos, negociaciones y diálogo. Hubiéramos ido en contra de ese principio democrático que tenemos en Occidente en caso de saltarnos ese intento de diálogo. No teníamos otra alternativa. En este sentido, el 24 de febrero es el punto de inflexión porque esa madrugada el Ejército ruso inició su ataque a Ucrania.

La UE cumplió su amenaza y ha aprobado unas sanciones desconocidas contra Rusia. ¿Serán suficientes para frenar a Putin?

Teníamos previsto el “plan B” por si la vía diplomática no tenía éxito. Todos estos paquetes de sanciones estaban preparados, por eso pudimos reaccionar tan rápidamente tras el ataque ruso del 24 de febrero.

¿Apoya Alemania la petición del presidente Volodomir Zelenski para que Ucrania ingrese en la UE lo antes posible?

Es una cuestión complicada. Nuestra ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, ha dicho que la casa europea es una casa abierta que tiene muchas puertas. El Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la UE que firmamos en 2017 fue un paso importante para acercar a Ucrania y a la UE. Es decir: Ucrania es parte de la familia europea. Al mismo tiempo está claro que la adhesión supone un proceso de transformación profunda de un país para ingresar en la UE. Por eso, no hablamos de unos meses.

La invasión rusa de Ucrania ha provocado un cambio profundo en la política exterior alemana. ¿Qué cambió el 24 de febrero?

Es debido a la gravedad de un ataque que no es solo contra un país, sino contra nuestros valores y el derecho internacional. Teníamos que reaccionar de una manera muy contundente. En un cambio de época, Alemania también tenía que cambiar su política de seguridad y exterior. Debíamos adaptarnos a una situación nueva.

El canciller Scholz anunció un aumento del gasto en defensa por encima del 2% del PIB. ¿Se siente Alemania amenazada?

Como todos en Europa, nos sentimos muy preocupados por la agresión rusa. Sabemos que tenemos que invertir más en la seguridad, no solo en la seguridad nacional, sino también en la seguridad europea en el ámbito de la defensa y, por supuesto, en los esfuerzos de la OTAN para garantizar esta seguridad a todos los socios. Desde 2014, cuando Rusia ocupó Crimea, en Alemania cada año hemos elevado de una manera considerable el gasto en defensa. Pero ante el cambio de época al que nos encontramos ahora, debíamos tomar un camino completamente nuevo.

Antes se acusaba a Alemania de ser demasiado cauta con Rusia por sus intereses económicos y la dependencia energética...

En las relaciones con Rusia, siempre hemos dicho que se dan las dos caras de la moneda: dialogar hasta el último momento y estar preparados en caso de que Rusia no quiera encontrar una solución pacífica. Siempre hemos dicho que todas las sanciones estaban sobre la mesa. A veces me parecía raro leer críticas contra Alemania en las que se nos acusaba de seguir una política de apaciguamiento. Incluso ahora, no nos negaremos a entablar conversaciones con Rusia. Incluso en esta situación extrema, es tarea de la diplomacia mantener abiertos los canales de comunicación.

En esa prudencia inicial pudo influir el hecho de que el Gobierno de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales acaba de echar a andar y existen diferencias entre sus socios...

Lo que podemos ver en los últimos días es una cohesión perfecta respecto a las medidas que hemos tomado no solo dentro de la coalición, cuyos socios tienen perspectivas políticas diferentes. Pero ante esta amenaza hubo que actuar en común. También existe un entendimiento con la oposición de la CDU/CSU, que apoya al Gobierno en las medidas que hemos tomado. Tenemos una base muy sólida en el Parlamento pero también entre la ciudadanía para sostener la política de sanciones.Como vimos el domingo en Berlín y el lunes en Colonia con manifestaciones de más de 100.000 personas, entre la población también hay un fuerte rechazo al ataque ruso.

¿Temen que Putin corte el suministro de gas a Alemania?

El 55% del gas que consumimos procede de Rusia. Puede que los rusos tomen medidas más allá de lo que han hecho hasta ahora, pero estamos bien preparados y nuestro suministro de energía es seguro. No hemos empezado hoy a pensar en lo que podría pasar. El Gobierno sabe que a medio y largo plazo vamos a recurrir cada vez más a energías renovables. No es solo una cuestión alemana, sino europea, buscar alternativas para suministrar a la población energía.

Pero esa población va a tener que afrontar un aumento del precio de la energía...

Las sanciones van a tener un precio que vamos a tener que pagar. Pero el precio más alto será el que tenga que pagar a Rusia, como ya vemos pocos días después de aprobar las sanciones.

Sin disponer del gas, resultará más difícil llevar a cabo la transición energética en Alemania. ¿Se llegaría a retrasar el previsto apagón nuclear en 2022?

Es un punto de debate en Alemania, pero en el gobierno ahora se considera que no es necesario cambiar la estrategia de salida de la nuclear como fuente de energía. A pesar de la situación energética y la amenaza de la escasez, hay alternativas.

La guerra de Georgia de 2008, la anexión de Crimea en 2014 y la guerra en Donbás. ¿Europa ignoró esos alarmantes avisos?

Creo que en 2014 no solo nos pusimos de acuerdo en Europa sobre un primer paquete de sanciones, algo que a veces se olvida. Desde la revolución democrática de 2014 Alemania ha sido uno de los países que más han apoyado financieramente a Ucrania, con unos 2000 millones de euros. Pero sí es verdad que pensábamos que al final se podría regresar a un entendimiento con Rusia.

¿Temen que la guerra pueda extenderse a otros países de Europa?

En realidad, como dijo el canciller Scholz el domingo, uno de los principales peligros ahora es que la guerra de Putin se extienda a otros países de Europa. Esto significa que, sin ningún tipo de peros, mantenemos nuestra obligación de apoyar a la OTAN. También se lo he dicho a nuestros aliados de Europa Central y Oriental, que están preocupados por su seguridad. El Presidente Putin no debería subestimar nuestra determinación de defender cada metro cuadrado del territorio de la Alianza junto con nuestros aliados. Nos lo tomamos muy en serio. La admisión de un país en la OTAN está vinculada a nuestra voluntad como aliados de defender a ese país, así como a nosotros mismos.

La crisis de Ucrania ha reforzado el papel de la OTAN. ¿No es el momento de desarrollar una defensa común europea?

Hoy vemos una forma de cohesión transatlántica que no hemos visto en las últimas décadas. La idea de crear una la brecha entre los países de Occidente no ha funcionado. Al contrario, los países europeos tienen una cohesión cada vez mayor, como hemos visto también frente a la crisis del covid. En momentos de peligro, los europeos se acercan cada vez más. La defensa europea debe ser más potente, pero siempre en la complementariedad que garantiza la OTAN para la seguridad de sus socios. Una mayor soberanía estratégica europea no debe crear una competencia con la OTAN, sino una complementariedad a la relación transatlántica.

En las primeras semanas, Europa quedó al margen de las negociaciones sobre la seguridad en nuestro continente...

Desde el primer momento de la crisis, tuvimos la intención de involucrarnos en este diálogo y lo hemos hecho. Scholz y Macron visitaron Moscú, las llamadas telefónicas, un encuentro en el formato de Normandía a nivel de asesores... La intención de Rusia de hablar solo con EE. UU. no ha tenido ningún éxito porque las relaciones transatlánticas funcionan muy bien.

¿Cómo se está preparando Alemania para acoger a quienes huyen de la guerra de Ucrania?

Desde hace algunas semanas estamos en contacto con nuestros vecinos polacos para apoyarlos en la acogida de refugiados, porque Polonia es el principal país receptor. Pero también Alemania se está preparando. Tenemos, un número significativo de 120.000 ucranianos que viven en Alemania. Y es obvio que los refugiados van a buscar a sus familiares y amigos que residen en Alemania. Más allá de este apoyo privado, estamos preparando centros de acogida para recibir un número mayor de refugiados. Lo hicimos en 2015 y lo volveremos a hacer ahora.