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La pensión a cambio del carné de la patria

El chavismo estrecha el control a los venezolanos y sus cuentas con la exigencia de utilizar este documento para cobrar ayudas y hacer transferencias financieras.

  • Nicolás Maduro, durante una reunión con dirigentes del partido de Gobierno el domingo para anunciar un plan nacional de ahorro
    Nicolás Maduro, durante una reunión con dirigentes del partido de Gobierno el domingo para anunciar un plan nacional de ahorro
Caracas.

Tiempo de lectura 4 min.

28 de agosto de 2018. 02:29h

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Víctor Amaya.  Caracas. 28/8/2018

En Venezuela apenas comienzan a verse de nuevo billetes. Hasta la entrada en vigencia de la nueva moneda, el bolívar soberano, la escasez de efectivo había modificado todos los patrones de consumo en Venezuela. Se impulsaron al máximo las operaciones electrónicas y hasta se generó un mercado negro de billetes.

Una realidad que comienza a cambiar con el nuevo sistema monetario, pero que los economistas han alertado pudiera repetirse si la hiperinflación no es atacada. Por eso no es descartable que el efectivo vuelva a brillar por su ausencia, y que las piezas de menor cuantía vayan quedando desfasadas a medida que los precios de la cesta de la compra aumenten. La respuesta del Gobierno es seguir automatizando las operaciones. Ahora, proponiéndose cambiar la manera en que jubilados y pensionistas, que se calcula representan a más de cuatro millones de personas, cobran su dinero.

Hasta julio, el cobro de las pensiones se hacía a través de los bancos, con prioridad para poder retirar la cuantía completa en efectivo, como un privilegio a esta sector. Pero «a partir de ahora todos los meses vamos a pagar las pensiones mediante la billetera digital», anunció el presidente Nicolás Maduro el domingo.

Además, informó el mandatario de que ahora los pagos se harán a través del carné de la patria, un instrumento que nació hace dos años para «organizar la información de quienes acceden a los programas sociales» del chavismo. Pero se ha reconvertido en un documento paralelo de identificación con el cual se accede a beneficios sociales. Quien lo porta, puede optar a ayudas médicas, por ejemplo, o próximamente al subsidio de la gasolina. Quien no, es ignorado por el Estado.

Las pensiones son un derecho constitucional. Se calculan en base a las cotizaciones de varias décadas de quienes han tenido vida laboral activa. Además, se le han otorgado a quienes el Gobierno inscribió en el sistema aunque no hayan cotizado (amas de casa, por ejemplo). Ahora todos deberán tener el politizado carné de la patria, quiéranlo o no, para poder cobrar las ayudas.

Desde el partido de gobierno incluso ha habido burlas a quienes son opositores, pero se sacan dicho carné. Desde la oposición se habla de humillación. «Me lo tendré que sacar, porque ese dinero de la pensión es mío. Yo me lo gané», reconoce Marta Campos, una jubilada de 61 años.

Eludir a la banca

Hasta ahora, los jubilados y pensionistas acudían al banco durante tres días del mes, dependiendo del último dígito de su documento nacional de identidad, para retirar el dinero. Ahora será por medio de la cartera digital. Se trata de una evolución de la plataforma patria.org.ve, con la cual el Estado asigna directamente dinero en efectivo a los inscritos, que la pueden transferir a cuentas bancarias normales. Ahora, la cartera se propone que el carné de la patria, con su código QR, sirva también como instrumento de pago para transacciones financieras. Una manera de no depender de la bancarización que, según cifras oficiales, alcanza al 78% de la población venezolana.

Es la misma plataforma que usará el Estado para pagar subsidios, y el diferencial de salario mínimo, que pasó de 5 millones a 180 millones, que el Gobierno asumió para toda la economía durante 90 días.

Desde la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, critican que todas las operaciones se completen con dinero inorgánico. «Imprimiendo más dinero para dar la ilusión de capacidad de compra no se ataja la inflación, sino que se impulsa», lamenta el diputado Rafael Guzmán, de la Comisión de Finanzas.

En cualquier caso, se trata del siguiente paso en el control de la información personal. En Venezuela ha habido listas de electores y preferencias políticas y hasta captahuellas que registran qué y cuánto compra la gente en comercios de productos básicos. Ahora, con el carné de la patria y la cartera digital el Gobierno podrá saber qué movimientos de dinero hace cada portador. Todo un mar de Big Data al alcance del poder bolivariano.

En Venezuela nadie ahorra. Lo que más rápido se deprecia es la moneda. Tener bolívares es perder dinero. Por eso cuando a cualquiera le entra un dinero a la cuenta corriente, rápidamente lo gasta. Principalmente en comida, claro. Pero cualquier bien sirve para ahorrar más que los ceros en un banco.

Ahora Maduro se propone que los ciudadanos ahorren, y en oro. Así, el Estado proveerá de pequeños lingotes del metal: láminas de oro de 1,5 gramos a un precio de 63 dólares y de 2,5 gramos por un precio de 105 dólares. Las cantidades están un poco por encima del mercado internacional, según la cotización oficial del 27 de agosto.

El detalle es que no es algo voluntario. Se trata de un programa estatal en el que los fondos de trabajadores son asignados directamente a las reservas metálicas del Banco Central. «Tengo varios miles de piezas para que el pueblo venezolano ahorre en oro», señaló el jefe de Estado.

El presidente Maduro, sin embargo, no detalló los mecanismos para canjear ese oro por dinero efectivo. El economista Guillermo Arcay cree que hace falta aclarar si los mini lingotes serán de acceso público, a precio rezagado o no, o lo que se canjeará será una suerte de «token» representativo.

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