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Las vidas truncadas del barrio a la sombra de Morandi

Unas 600 personas han sido desalojadas por miedo a nuevos derrumbes del gigante de hormigón

  • Imagen de los apartamentos desalojados por el riesgo de derrumbe bajo el Puente Morandi
    Imagen de los apartamentos desalojados por el riesgo de derrumbe bajo el Puente Morandi

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19 de agosto de 2018. 03:09h

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Valentina Carosini.  19/8/2018

Después del colapso del Puente Morandi de Génova, unos 600 residentes han quedado desplazados. Sus casas estaban a la sombra del viaducto y han quedado inutilizadas. Ahora ellos tienen una nueva emergencia: encontrar una vivienda. Muchos de ellos no saben si van a poder volver a sus casas en un futuro o si serán derrumbadas. En las horas posteriores a la tragedia, las autoridades municiaples habían hablado de doce edificios afectados entre las calles Porro y Fillak, con un total de 630 afectados.

Cinco días después del desastre, algunos han podido regresar a sus hogares. Muchos han encontrado refugio en las casas de sus familiares o en un centro cívico puesto a disposición por el Ayuntamiento genovés para que puedan dormir bajo un techo y contar con la información necesaria sobre la situación de su hogar.

«Salimos de la casa tal y como estábamos vestidos», asegura Gianni, un residente. «No pudimos coger nada. Escuchamos de pronto el rugido del puente y ya no pudimos regresar». Este vecino explica que nunca olvidará el estruendo causado por el colapso del puente. «Ya no hemos podido volver a casa», reconoce Gianni, quien asevera que se han organizado como han podido (tenían invitados de su hija en casa) y han tenido que comprarse lo básico, «lo que necesitábamos». Este vecino indica que él vio cómo se construyó el puente. «Llevo viviendo aquí toda la vida. Estábamos alquilados. Ahora no sé cómo vamos a hacerlo».

Gianni dice esto mientras la voz todavía le tiembla. Tiene 72 años, él y su esposa son unos de los 630 residentes desplazados de las casas de la calle Porro. Y mirando las casas, literalmente debajo de lo que queda del puente, uno puede pensar que para los que viven allí podría haber sido mucho peor.

El municipio ha montado un dispositivo de acción para intervenir de la manera más rápida posible y ofrecer garantías. Se ha creado una asociación con los hoteles genoveses que han ofrecido su disposición a acoger a las personas obligadas a abandonar sus hogares tras el colapso. De hecho, sólo unos pocos han dormido en el centro cívico, pues la mayoría de los desplazados ha encontrado un alojamiento por su cuenta. Pero el Ayuntamiento sabe que esto es una medida temporal.

El martes, el distrito permaneció en silencio durante horas: decenas de residentes se reunieron desde la tarde hasta la noche en las orillas del Río Polcevera, en las áreas accesibles, para observar las primeras operaciones de rescate. Mirando hacia arriba, hacia el vacío silencioso dejado por ese puente. Luego llegó el momento de la indignación: «Nos dijeron que el puente podría durar 100 años. Si se reconstruye, ¿quién volverá a subir allí, a cruzarlo?», comenta Gianni.

El presidente de la región de Liguria, Giovanni Toti, dio garantías de que la intervención para resolver la emergencia de la falta de viviendas creada por el desastre sería rápida. Anteayer, desde el municipio se confirmaron los primeros 60 regresos de genoveses tras los controles de estabilidad llevados a cabo por los bomberos. «También entregamos la lista de alojamientos para los que hemos solicitado financiación para la restauración a la presidencia del Consejo de Ministros y al Departamento de Protección Civil. Y la próxima semana se iniciará enseguida la entrega de los primeros 45 pisos disponibles», informó Toti.

Los apartamentos identificados para ponerse a disposición de las familias se encuentran en los distritos de Sampierdarena y Bolzaneto: todos se han elegido en un radio de un kilómetro para reducir la incomodidad de las familias.

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