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Maduro reabre la frontera con Colombia, ¿habrá otro éxodo?

Las autoridades venezolanas permiten la circulación fronteriza de miles de personas que en su mayoría cargan o arrastran maletas y se dirigen a la ciudad colombiana de Cúcuta

  • La actriz Angelina Jolie, ayer, en la frontera con Venezuela en su papel como embajadora de Acnur. Foto: Reuters
    La actriz Angelina Jolie, ayer, en la frontera con Venezuela en su papel como embajadora de Acnur. Foto: Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

09 de junio de 2019. 00:51h

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Ángel Sastre 8/6/2019

Un gesto con el que el presidente Nicolás Maduro pretende recobrar la normalidad. Pero los atropellos y las persecuciones continúan, y la ayuda humanitaria no entra. Desde el amanecer de ayer, cientos de personas se desplazaron hasta los diferentes puntos fronterizos entre Colombia y Venezuela en el departamento de Norte de Santander, a la espera de que la Guardia Venezolana permitiera el paso entre los dos países, después de que Nicolás Maduro anunciara la reapertura de los puentes internacionales Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Tienditas para el paso peatonal.

Desde el pasado 22 de febrero, día en que la oposición dirigida por Juan Guaidó intentó ingresar ayuda humanitaria que permitiera aliviar la escasez de alimentos y medicinas, Maduro había ordenado el cierre de las fronteras desde y hacia Colombia. Durante esos días de furia ardieron camiones, hubo muertos en las protestas de la frontera –del lado venezolano- y aparecieron grupos paramilitares chavistas amenazando a los que intentaban cruzar. Desde entonces Guaido ha rehecho la hoja de ruta sin un rumbo claro, con algunos anuncios y movilizaciones.

También hubo un intento de alzamiento con deserciones dentro del SEBIN, los poderosos servicios secretos. Sin embargo le oposición parece estancada y el presidente interino deberá de “volver a la carga” con nuevas maniobras si no quiere que su revolución marchite. Los militares por ahora, y pese a “los cantos de sirena de los EEUU”, parecen cerrar filas entono a Maduro. En cuanto a las calles parece complicado volver a “calentarlas”, como en las protestas del 2014 y 2017. La disidencia por tanto, vuelve a estar en la encrucijada.

Entre tanto, quienes ingresan señalan que lo hacen en busca de medicamentos y comida. “Voy a Bucaramanga a buscar los remedios para mi abuela que es hipertensa (...) el paso desde San Antonio del Táchira hasta Cúcuta por el Simón Bolívar fue rapidito, sin ningún problema”, dijo Merwin León, un hombre de 38 años oriundo de Puerto Cabello, en el estado de Carabobo.

No obstante, las personas que han llegado a los puntos fronterizos señalan que no confían del todo en el anuncio hecho por el presidente de Venezuela, ya que no han sido retirados los contenedores instalados por la guardia desde hace varios meses. “No creemos en los anuncios de Maduro, él disfruta de nuestro dolor, de la miseria que vivimos diariamente”, indicó Clara Martínez, venezolana procedente de Maracaibo.

Por ahora, miles de venezolanos procedentes de Caracas, Maracaibo, Mérida, Barinas y de otros estados venezolanos, expresaron su indignación por las largas filas para salir y entrar a su país. Pese a la reapertura peatonal, la circulación de vehículos no está permitida y los puentes siguen bloqueados. Un primer registro entregado por Migración Colombia, en las primeras horas de apertura, ya recoge el paso de más de 7.000 personas.

Y todo un día después de que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR) anunciara que el número de venezolanos que abandonaron su país por la crisis superó la barrera de los cuatro millones, por lo que se convirtieron en uno de los grupos de poblaciones desplazadas más grandes del mundo. Además ayer ACNUR difundió un video que muestra cómo fue creciendo el número de inmigrantes venezolanos en los distintos países de Sudamérica. La evolución es impactante.

Colombia, por compartir una larga frontera y tener estrechos vínculos históricos, fue siempre la nación que más personas acogió. En 2016, cuando todavía no había estallado lo peor de la crisis, había recibido a 48.714. Tres años después, pasaron a ser 1.298.300, un incremento de 2.500 por ciento. Un éxodo que no cesa y que ahora con la apertura de las fronteras, crecerá aun más.

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