Guerra

La OTAN no critica la decisión de EE UU de enviar bombas de racimo a Ucrania

“Rusia usa las bombas de racimo en su brutal guerra de agresión para invadir otro país, mientras que Ucrania las usa para defenderse”, indica Stoltenberg

En vísperas de la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN que se celebrará la semana que viene en Vilna (Lituania), los países aliados siguen suministrando armamento a Ucrania para que pueda defenderse de las tropas de Vladimir Putin.

Dentro de esta estrategia, EE UU ha decidido enviar bombas de racimo a Ucrania, una decisión polémica ya que 111 Estados han firmado una convención que entró en vigor en el año 2008 en la que se comprometieron a no utilizar este tipo de armamento. Este tipo de bombas pueden arrojarse desde aviones o desde misiles tierra- tierra. Contienen cientos de submuniciones que se liberan en el aire y se esparcen de manera indiscriminada, lo que las hace especialmente peligrosas ya que barren zonas amplias y pueden convertirse en una amenaza para la población civil. Además, aquellas que no explotan seguirán siendo un peligro cuando la guerra termine.

Aunque muchos países europeos se han comprometido a no utilizarlas, EE UU, Rusia y Ucrania no se han adherido a este convenio. Al ser preguntado por esta cuestión, el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, ha preferido este viernes ponerse de perfil y se ha limitado a recordar las diferentes posiciones en el seno de la organización multilateral. “Corresponde a los aliados individuales tomar decisiones sobre la entrega de armas y suministros militares a Ucrania y corresponderá a los Gobiernos decidir, no a la OTAN como Alianza”, ha respondido.

A pesar de esto, el político noruego ha querido hacer distinciones. “Rusia usa las bombas de racimo en su brutal guerra de agresión para invadir otro país, mientras que Ucrania las usa para defenderse”, ha explicado. Kyiv ha explicado que quiere utilizar este tipo de armamento para luchar contra la tropas rusas atrincheradas, pero que no lo hará contra la población civil indefensa.

Alemania es uno de los países signatarios de este acuerdo en contra de las bombas de racimo y por lo tanto no contempla seguir los pasos de EE UU. A pesar de esto, en la coalición de gobierno alemana hay diferentes sensibilidades. El tono duro de la ministra de Exteriores de los verdes, Annalena Baerbock, contrasta con el del portavoz del Ejecutivo que, si bien no cuestiona el cumplimiento de Alemania de esta convención, no critica abiertamente la decisión de Washington y dice confiar en las razones esgrimidas por la Administración Biden para dar este paso.

“En cuanto a los países que no han firmado la convención, China, Rusia, Ucrania y EE UU, no me corresponde a mí comentar sobre sus acciones”, ha asegurado el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius.

Todo indica que este tema no va a convertirse en motivo de división en el seno de la Alianza y que el encuentro de la semana que viene deber servir para mostrar el apoyo sin fisuras a Ucrania y perfilar una declaración sobre su acercamiento a la organización militar, aunque sin que esto conlleve una invitación a comenzar el proceso de adhesión. Además, los aliados esperan que este lunes Turquía levante su veto a la entrada de Suecia en la organización multilateral.