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Rusia y Japón, una paz 70 años después

Tras su acercamiento a China, Putin quiere firmar antes de fin de año la reconciliación con su enemigo nipón.

  • Putin y el primer ministro japonés, Shizo Abe, ayer, en el Foro Económico Oriental de la ciudad rusa de Vladivostok, donde acordaron estrechar sus lazos bilaterales
    Putin y el primer ministro japonés, Shizo Abe, ayer, en el Foro Económico Oriental de la ciudad rusa de Vladivostok, donde acordaron estrechar sus lazos bilaterales

Tiempo de lectura 2 min.

13 de septiembre de 2018. 03:05h

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Edgar Espinoza.  13/9/2018

Vladimir Putin sabe que tiene varios frentes abiertos y ello juega en su contra. A nivel internacional mantiene un pulso cada vez más tenso con las potencias occidentales por «excesos» como la anexión de Crimea, el apoyo a las milicias separatistas en el este de Ucrania y al régimen de Bachar al Asad en Siria, y la presunta responsabilidad de agentes rusos en el envenenamiento del ex espía Serguei Skripal y su hija en suelo británico. A nivel interno también enfrenta dificultades. Su popularidad se ha visto seriamente golpeada por la marcada devaluación del rublo tras las últimas sanciones de EE UU, el aumento de la inflación y el creciente malestar que genera entre la población la reforma del sistema de pensiones que aumentará la edad de jubilación.

Ante un panorama como éste, el presidente ruso quiere sumar aliados, o mejor dicho, reducir la posibilidad de granjearse otros «enemigos». Y como ya no puede hacerlo en Occidente, no le queda otra opción que mirar hacia el Este. La relación con China, como ha quedado demostrado en el Foro Económico Oriental que por estos días se celebra en Vladivostok, atraviesa su mejor momento. Pero con Japón, la otra gran potencia asiática, la cosas no marchan tan bien.

Aunque ambos países mantienen relaciones diplomáticas, técnicamente Moscú y Tokio aún continúan en guerra. Ninguno de los líderes de la Unión Soviética que gobernaron el bloque tras el fin de la II Guerra Mundial –o los presidentes que han gobernado Rusia tras las desintegración de la URSS– han podido firmar un tratado de paz con Japón. El punto de la discordia sigue siendo la soberanía sobre las llamadas Kuriles, varias de las cuales Tokio reclama como suyas.

Sin embargo, Putin quiere poner fin a esta situación y ayer le ha propuesto sorpresivamente al primer ministro japonés, Shinzo Abe –quien también participa en el Foro Económico de Vladivostok– la firma de un tratado de paz «sin condiciones preliminares» antes de que termine el presente año. Según el mandatario ruso, esta «simple idea» que se le ocurrió «justo ahora», le permitirá a los dos países continuar discutiendo los temas polémicos «como amigos».

Ante la inesperada propuesta, Shinzo Abe solo atinó a decir que Moscú y Tokio necesitan dejar de crear dificultades para sus hijos y nietos «a causa de un impasse que ha generado dificultades» para las generaciones previas desde 1945.

Sin embargo, una vez que la propuesta de Putin fue analizada en Tokio con cabeza fría, el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés publicó un comunicado en el que reitera su disposición a continuar las negociaciones para suscribir el tratado de paz una vez que ambos gobiernos hayan resuelto el tema de la soberanía las cuatro Islas del Norte (Etorofu, Kunashiri, Shikotan, y las Habomai). «Sobre este asunto, nuestra posición no ha cambiado», subraya el documento.

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