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Italia atiza la guerra contra la UE

El Gobierno populista de Giuseppe Conte amaga con suspender su aportación anual al club comunitario y Bruselas responde que «las amenazas en Europa no funcionan». Salvini denuncia el doble rasero tras las expulsiones en España

  • El ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini/Foto: Ap
    El ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini/Foto: Ap

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25 de agosto de 2018. 04:01h

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Ismael Monzón.  24/8/2018

Italia quiso forzar la situación al máximo. El vicepresidente Luigi Di Maio había advertido el día anterior de que si la Unión Europea no encontraba una solución para reubicar a los 150 migrantes que esperan en el puerto de Catania para bajar del barco militar «Diciotti» que los rescató hace diez días, dejarían de aportar su contribución anual a los presupuestos comunitarios. La medida no tendría precedentes, tampoco el órdago a la UE. La respuesta desde Bruselas ayer fue: «Las amenazas no funcionan en Europa, no nos llevan a ninguna parte». No hubo varita mágica europea, ni tampoco reacción italiana. Los migrantes siguen en puerto por quinto día consecutivo.

«En el curso de la reunión convocada de urgencia por parte de la Comisión Europea –escribió el primer ministro, Giuseppe Conte, en su página de Facebook– no se ha dado seguimiento a las deliberaciones del último Consejo Europeo de finales de junio». En aquel momento tampoco hubo decisiones concretas ni compromisos para reubicar a los migrantes que llegaran a Italia. Sin embargo, para Conte, «si estos son los hechos, quiere decir que en Italia habrá consecuencias», dejando entrever que a partir de ahora su país actuará por su cuenta. Hasta ahora, eso ha significado cierre de puertos, descargar la responsabilidad de los rescates en los guardacostas libios y amenazas para devolver a los migrantes a aquel país.

El Gobierno italiano pretendía que en el caso del «Diciotti» el resto de socios se hicieran cargo de una cuota de migrantes, como han hecho –por ejemplo, España– en ocasiones recientes. Sin embargo, desde Bruselas aclararon que la cumbre de altos funcionarios celebrada ayer no tenía como objetivo afrontar este problema en particular, sino debatir sobre política migratoria. La portavoz comunitaria de Interior, Tove Ernst, precisó que se trataba de una «reunión informal técnica». Mientras, el portavoz de la Comisión Europea, Alexander Winterstein, alegó que si no se ha encontrado ya una solución «no es por falta de esfuerzos». «Los comentarios no constructivos, por no hablar de las amenazas, no ayudan», dijo en referencia a las palabras de Di Maio.

La Prensa italiana sí que había filtrado que habría un mensaje más amable por parte de Bruselas. «La reunión ha permitido dar pasos adelante hacia una solución compartida de los migrantes a bordo», se leía en un extracto de un comunicado «non nato» que publicó «Il Corriere della Sera». Según las mismas fuentes, la nota nunca vio la luz como consecuencia del enfado de las cancillerías comunitarias hacia la intransigente posición italiana. De Bruselas no salió ninguna declaración oficial escrita.

Quien sí se manifestó fue el Ministerio del Interior italiano del ultraderechista Matteo Salvini. «Los países europeos no han avanzado ninguna apertura concreta para resolver el caso del barco ‘‘Diciotti’’. Visto que Italia en los últimos años ha acogido 700.000 extranjeros, la línea del Viminale [Ministerio del Interior] no cambia. Del ‘‘Diciotti’’ no desembarca nadie», se lee en un comunicado citado por medios locales. Tras la visita de varios representantes de la judicatura, Interior permitió que tomaran tierra 27 menores, pero unos 150 adultos –la mayoría eritreos– continúan en la cubierta.

Para el departamento de Salvini, la falta de un acuerdo común significa «la enésima demostración de que Europa no existe». El ministro había adelantado ayer también en «Il Corriere della Sera» que se mantendría firme en su postura y que en los próximos días se reunirá con el primer ministro húngaro, Viktor Orban, con quien comparte una visión contraria a la inmigración. Salvini también tuvo palabras para las decisiones en política migratoria del presidente español, Pedro Sánchez. En un mensaje en Twitter escribió que «después de haber cruzado la frontera española por Ceuta y agredido a agentes de patrulla, estos señores han sido devueltos a Marruecos gracias a un acuerdo internacional de hace 20 años», por los 116 migrantes expulsados poco después de saltar la valla de la ciudad autónoma. El ministro acompañó el mensaje con un vídeo de los subsaharianos en suelo español. «Si lo hace España está bien, pero si lo propongo yo soy racista, fascista y deshumano», añadió.

Salvini y Di Maio hicieron causa común contra la Unión Europea. Aunque esta postura volvió a abrir una grieta –algo ya habitual con cada momento de tensión política- en el seno de su Gobierno. En este caso, el ministro de Exteriores, Enzo Moavero, que goza de gran prestigio en
Bruselas, aseguró que «pagar las contribuciones a la UE es un deber legal». Roma aporta unos 20.000 millones anuales, que ahora Di Maio amenaza con retener. En declaraciones a la Prensa, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, también manifestó que afectaría a la «credibilidad italiana». «Espero que se trate de una broma», añadió.

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