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La Condesa de Chipiona, de Ávila, de Manzanares, de Bonanza...o la infanta Eulalia de España

Vivió un exilio casi voluntario de España. La desagradaba la corte.

  • La Condesa de Chipiona, de Ávila, de Manzanares, de Bonanza...o la infanta Eulalia de España

Tiempo de lectura 4 min.

27 de julio de 2018. 04:27h

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Amadeo-Martín Rey y Cabieses.  27/7/2018

En el Archivo de Palacio se conserva una carta del infante Antonio de Orleáns, duque de Galliera, esposo de la infanta Eulalia, enviada desde París a la reina María Cristina el 21 de julio de 1896. La misiva da noticia de que Eulalia, hija de Isabel II, utilizó en París el título de condesa de Chipiona para operarse. Dice así: «Te voy a contar ahora la cosa como es. Eulalia ha venido de St. Beatenberg aquí para hacerse una operación de que le rascaran la matriz ya que no se le paraban sus cosas. Según yo me he enterado por los médicos, no proviene eso más que de un aborto, y como yo hace más de año y medio que no estoy con ella, el promovedor de él es el conde Jamelett» –en realidad Jametel– «que estuvo este invierno en Madrid y hace todos los viajes con ella ahora, incluso ha ido y vuelto de Suiza con ella. Lo que más me induce a creer que es eso, es que ella no quiere que nadie sepa que está en París operada desde el jueves, viviendo bajo el nombre de condesa de Chipiona en el hotel de Calais, y teniendo todo el día en su cuarto a ese amigo. Dicen los médicos que no podrá levantarse hasta agosto...».

Eulalia recorrió Europa –y Cuba, Puerto Rico y Estados Unidos– siendo recibida en los palacios de la realeza y la nobleza. Amiga de Nicolás II de Rusia, Guillermo II de Alemania o Carlos I de Portugal, fue la más viajera de la Familia Real española. Chipiona no fue el único título de incógnito que utilizó. A finales de 1911 publicó en París «Au fil de la vie». Le Temps anunció la obra donde abogaba por el divorcio, la emancipación de la mujer e idéntica educación para todas las clases. Firmó como condesa de Ávila pues temía que el libro, prohibido en España, le acarrease problemas.

La reina María Cristina le permitió utilizar ese pseudónimo de Condesa de Ávila en sus viajes. No era casual. En la abulense Navas de Pinares tenía la infanta su residencia predilecta. En enero de 1912 apareció la versión inglesa «The thread of life», con el nombre completo de la autora. Publicó ahí su correspondencia con Alfonso XIII a raíz de la publicación de «Au fil de la vie». El 2 de diciembre anterior el rey escribió a su tía Eulalia: «Sorprendido de conocer por los periódicos que publicas un libro bajo el seudónimo de condesa de Ávila y por otras noticias que se supone hayan causado gran sensación, te doy la orden de que suspendas publicación hasta que yo conozca el libro y recibas mi autorización para publicarlo». La infanta respondió: «Muy extrañada se haga un juicio a un libro antes de conocerlo. Esto sólo puede ocurrir en España. No habiendo amado nunca la vida de la corte, situándome fuera de ella, aprovecho esta ocasión para enviarte mis saludos de adiós, ya que, después de tal procedimiento, digno de la Inquisición, me considero libre para actuar en mi vida como bien me parezca». El libro corría de mano en mano causando diversión a unos y escándalo a otros.

Eulalia vivió un exilio casi voluntario de España. Le desagradaba la corte y prefería vivir en otros países. En Gréville, por ejemplo, donde tomaba baños de mar con sus hijos en junio de 1915, se hacía llamar condesa de Manzanares. Usó también el título de condesa de Bonanza.

Su carácter

El rey Alfonso XII de España se entendía muy bien con su hermana Eulalia a pesar de mostrar ella un carácter vivo, levantisco, independiente y voluntarioso por lo que él le llamaba «mi Tirana». Era inteligente y aguda, con gran afición a viajar lo que le valió el sobrenombre de «Princesa andariega». También fue llamada «Princesa bohemia», por sus gustos, entre los que se encontraba escribir, y forma de vida, así como «Infanta rebelde» y «Enfant terrible», debido a su natural contestatario, glosado con maestría por Ricardo Mateos en su reciente obra sobre ella. En el retrato que le hizo Boldini se vislumbra su fuerte carácter, que chocaba con el de su marido y primo Antonio de Orléans.

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