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Carmen Lizárraga: «En Podemos hay que mejorar la democracia interna»

La ex diputada de Adelante Andalucía sostiene que:

«Las salidas de Errejón y Espinar tienen que ver con que la pluralidad no es sólo que estemos, es escuchar, dialogar y alcanzar acuerdos... Unidad no puede ser obediencia por encima de todo»

«La cerrazón que hubo por parte del PSOE de Susana Díaz, el 'no' permanente porque se creían que así nos desgastaban, dio lugar a su propio desgaste. Nos perjudicó a los dos»

  • La ex diputada por Adelante Andalucía Carmen Lizárraga (Foto: Manuel Olmedo)
    La ex diputada por Adelante Andalucía Carmen Lizárraga (Foto: Manuel Olmedo)
Sevilla.

Tiempo de lectura 8 min.

26 de enero de 2019. 21:27h

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N. Acedo.  Sevilla. 27/1/2019

Hay vacíos que se hinchan hasta hacerse difícil mirar hacia otro lado. Carmen Lizárraga ha renunciado esta semana a su escaño en la bancada parlamentaria de Adelante Andalucía y a su puesto en el Consejo Ciudadano de Podemos. Lo ha hecho a los casi dos meses de las elecciones del 2D y para volver a dar clases en la Universidad de Granada, donde ya ha reingresado.

Afirma que se ha ido por un distanciamiento de las posiciones políticas con la dirección de Podemos que encabeza Teresa Rodríguez, ¿podría concretar?

Ha habido una especie de repliegue político después de las andaluzas hacia posiciones que pueden parecer en las formas y en el lenguaje algo anacrónicas. No es lo que hace falta cuando a la derecha se está interpelando de forma general a toda la sociedad. Las derechas se parecen en la interpelación de país que están haciendo y en las propuestas económicas y eso requiere otra más amplia desde la izquierda que incluya los derechos humanos, la justicia social, la educación o la sanidad públicas... y no luchas aisladas, aunque eso sea cómodo, en cierto modo, porque los convencidos están contigo.

¿Que el activismo en la calle al que llaman los anticapitalistas es necesario pero no suficiente?

Sin el activismo civil no se va a ningún sitio en un momento de retroceso de derechos humanos, peligroso. A escala internacional, especialmente el movimiento feminista, está parando esa pérdida que podría darse, pero cuando se está en la institución hay que hacer además otro trabajo. Era la portavoz de Hacienda y decía siempre que no tenía colectivo porque ¿quién quiere pagar impuestos? Sin embargo, la defensa de la hacienda pública es la base de la convivencia porque sin pacto fiscal no se garantizan derechos que requieren una financiación adecuada y suficiente. Tenemos que tener muy claro el horizonte común.

Su ex compañero de grupo Juan Ignacio Moreno Yagüe sostiene que Podemos ha girado a resistir cuando venía a ganar, ¿lo comparte?

Sí, nuestro trabajo no era resistir. Sigo estando inscrita en Podemos y debemos ser una fuerza transformadora de la sociedad, de gobierno, no meramente de resistencia. La propia palabra suena como antigua, me gusta más resiliencia. Resistes a una realidad que no puedes cambiar, la resiliencia es la capacidad de adaptarte a ella. Por ejemplo, el marco fiscal de austeridad de la UE basado en una ideología económica que se llama ordoliberalismo puesta en marcha por Alemania, no se puede modificar desde un municipio, pero sí buscar medidas de resiliencia con la sociedad civil, dialogando.

Habla de diálogo hacia fuera, pero ¿hace falta hacia dentro en Podemos? ¿Cree, como expresó otra ex compañera, que Rodríguez lo ha «fagocitado»?

No comparto esa afirmación porque tengo máximo respeto por nuestra coordinadora general, pero sí que hace falta más diálogo. En Podemos hay que mejorar la democracia interna.

¿Las salidas en Madrid de Íñigo Errejón –a Lizárraga se la considera «errejonista»– y Ramón Espinar tienen que ver con eso?

Creo que sí, la pluralidad no es sólo que estemos, es escuchar, dialogar y alcanzar acuerdos, significa un respeto por la otra parte.

¿Habrá más dimisiones?

No me esperaba ni la de Espinar, que me sorprendió. Suscribo su carta de despedida y tiene mi empatía. Unidad sí, pero uniformidad no. La primera no puede ser obediencia por encima de todo a quien ha ganado. Lo que enriquece al partido es la diversidad interna.

Tras la suya, desde su formación la han acusado de desleal por comunicar en la prensa su decisión, ¿se lo han dicho a usted? ¿Algo que replicar?

Lo he visto también en la prensa y confirmo con ello mi hipótesis inicial: no hay escucha ni está reflejada la pluralidad en las decisiones que se toman. Se habían mostrado diferencias políticas en los órganos. Tanto Mercedes Barranco –ex diputada por Jaén– como yo hemos sido muy leales. Ella dimitió el lunes –del Consejo Ciudadano Andaluz de Podemos, antes que Lizárraga– y somos de la misma sensibilidad. ¿Eso no era una señal? Esto es como una pareja, si uno de los dos quiere dejarlo y ha tomado la decisión, el otro poco tiene que decir.

La confluencia con IU parece no haberse traducido en mejores resultados electorales, puesto que el 2D perdieron 300.000 votos. ¿Se ha hecho autocrítica?

Ha habido un debate interno y hay quien piensa que la confluencia no ha sido beneficiosa debido a la abstención y quien piensa que ha permitido resistir y que gracias a eso no hemos perdido más. Hay varias lecturas y una realidad: no hemos sido capaces de interpelar a quienes nos hubiera gustado. Se debe hacer a toda la sociedad y conseguir un marco global.

Ni fueron la alternativa a Susana Díaz ni el dique de contención a la derecha...

Tenemos un programa que sí que es una alternativa de gobierno pero no convencimos. Luego era partidaria de haber tenido más presencia durante el mes de diciembre, y así lo dije, de poner en valor a los 17 diputados. Sólo nos separan cuatro de Ciudadanos y mira a Vox con 12... Con 15 la legislatura pasada fuimos el grupo parlamentario que más iniciativas legislativas presentó. E insisto en que hay que tener un horizonte común para ampliar el espacio de la izquierda.

¿Dice que hay que llegar a acuerdos con el PSOE?

Si Díaz hubiera dicho que sí a nuestra legislación hubiera habido un avance social en Andalucía. Hubo intentos de diálogo para participar en los Presupuestos o por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones pero con un no por delante. Esa cerrazón que hubo por parte del PSOE de Susana Díaz, el «no» permanente porque se creían que así nos desgastaban, dio lugar a su propio desgaste. Nos perjudicó a los dos. No se incorporaron mejoras sociales y en la medida en que no das solución a los problemas, la gente se va a otras formaciones.

¿Es de quiénes auguran una legislatura corta?

No lo creo. Es la primera vez que cambia el Gobierno en 37 años en Andalucía y Juanma Moreno va a intentar por todos los medios mantener la Presidencia, aunque pueden pasar cosas nuevas... Voy a hacer de economista: manteniéndose constantes todas las variables, la legislatura será larga.

¿Descarta volver a la primera línea política?

Nunca digas nunca jamás. Es difícil no empobrecerse intelectualmente cuando estás en primera línea porque no tienes tiempo y lo que haces es surfear en los acontecimientos que pasan un día tras otro. Al surfear no puedes bucear y se complica la labor de profundización. Ahora quiero dar clases, investigar, leer mucho... Si la vida da salud, no sé lo que pasará después. Estoy viviendo un duelo por algo que he abandonado y no puedo hacer muchos planes de futuro. Reconfortan mucho los mensajes de apoyo que he recibido, eso sí, y estoy muy satisfecha del trabajo que hicimos de forma colectiva. Quiero agradecer, por último, el trabajo de los medios. Igual que es imprescindible el activismo civil, una buena labor de comunicación lo es también, sobre todo con el negocio de las «fake news». La prensa es fundamental es un país democrático.

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